August 30, 2026

01:36:03

Cuento Contigo (Aired 08-30-26) Mi otra yo T3: Ángeles Wolder revela los secretos detrás de la serie

Cuento Contigo (Aired 08-30-26) Mi otra yo T3: Ángeles Wolder revela los secretos detrás de la serie
Cuento Contigo
Cuento Contigo (Aired 08-30-26) Mi otra yo T3: Ángeles Wolder revela los secretos detrás de la serie

Aug 30 2026 | 01:36:03

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Show Notes

Ángeles Wolder revela cómo llevó la biodescodificación y las constelaciones familiares a Mi otra yo de Netflix, y analiza traumas y mandatos heredados.

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Episode Transcript

[00:00:30] Speaker A: Muy buenos días, amigos. Pues estamos en tu programa Cuento contigo. Pues hoy vamos a tener un programa muy interesante. Quiero preguntarte, amigo, que me estás viendo y escuchando, ¿Ya viste la tercera temporada de mi otra yo en Netflix? Pues si no, hoy la vas a tener que empezar a ver. Hoy nos acompaña una invitada de lo ella es Ángeles Wahlber, directora del Instituto Ángeles Wahlberg, un instituto donde se trabaja la biodescodificación y constelaciones familiares. Ángeles, fíjense, toda la comunidad. Cuento contigo es la desarrolladora y acompañante terapéutica en los guiones de esta última etapa en la serie. Ángeles, bienvenida y es un honor tenerte aquí con nosotros en Cuento contigo. [00:01:39] Speaker B: Muy buenas tardes. El honor y esta posibilidad de estar con vosotros es para mí muy importante y os lo agradezco. Agradezco esta invitación y este momento, porque poder charlar de manera tranquila sobre lo que ocurre entre bambalinas cuando se trata de mostrar un proceso terapéutico es muy importante, yo creo, para que la comunidad también vea las posibilidades que hay a través del cine, que es algo que desde hace tiempo también transmito. Tengo un libro que es el reflejo de nuestras emociones, hecho con docentes, películas para mostrar cómo el cine nos anima a hacer una revisión interna de todo lo que nos puede llegar a pasar. Por eso el gusto es mío y me encanta que tengáis un interés por este tipo de temas que tanto ayudan a enfocarnos y a llegar a lo que todo el mundo quiere que esté, la libertad de poder vivir con tranquilidad, de vivir sin reacciones, porque problemas en la vida vamos a tener siempre. Y eso es lo que nos muestran las películas. ¿Cuál es la historia? Y eso es lo que nos muestra esta tercera temporada de mi otra yo. Problemas siguen habiendo. ¿Qué hacemos con ellos? Esta semana fui al estreno de Un ser querido, que es una película de Javier Bardem, y luego hubo un coloquio con 100 salas de cine al mismo tiempo vía streaming. Y el director y la guionista de Un ser querido, el actor Javier Bardem y la actriz Victoria Luengo, son excelentes. También explicaban cómo su tema central era la relación padre hija y el abandono que se había producido por parte del padre durante tantos años. Entonces, todas las acciones audiovisuales, sea cine, serie o documental del tipo que sea, tiene un objeto que es ¿Qué quiero mostrar aquí? Y lo que quiso mostrar la guionista de Mi otra yo, que es Nura Nebranch, con quien he trabajado. Ha sido un placer poder acompañarle. Lo que quiso mostrar es como en la vida de las personas, esas tres amigas, las parejas, los familiares, en la vida de cualquiera hay problemas, y que esos problemas pueden correspondernos por algo emergente del instante que nos ha tocado vivir, o que también pueden tener lealtades hacia nuestros padres, hacia los familiares más directos, y que todo lo que se ha vivido tiene un impacto en nuestra vida. Y al mostrarlo, al poder mostrar, no se muestra solo el problema, se muestra también la solución. Y la solución en la tercera temporada pasa por huir y escapar de alternativas mágicas, como hago una constelación o hago una descodificación y se ha solucionado todo, sino que quiere mostrar cómo cuando te adentras en tu vida y comienza un camino de autoexploración, de auto observación, junto con una relación terapéutica que es quien te está acompañando en todo momento, las cosas pueden tomar otro rumbo. No hay nada mágico, hay posibilidades dentro de un proceso, o sea que la invitación es revisa por dónde tienes que tirar, revisa que debe haber algún tema importante en tu vida. Yo a los alumnos siempre le digo, bueno, seguramente hay un dramón en nuestra vida que puede ser abandono, rechazo, injusticia, traición, separación. Es como el gran tema, pero luego nos acompañan el cómo vivimos el resto de situaciones que a veces no son tan impactantes, no son tan dramáticos, pero que conforman el día a día. Porque la vida jamás es un largo río tranquilo, siempre tiene historias que nos detienen en el curso del río, y cada una de ellas nos muestra algo con lo que podemos aprender. En lugar de protestar por lo que nos ocurre, pensemos cómo podemos hacer para vivir sorteando eso, agradeciendo que a veces se nos ponga una dificultad delante, no esforzándonos como locos para cambiar la historia, sino entendiendo para qué está el tema ese delante mío, porque si no iré a la repetición. Tantísima gente que tiene una pareja y luego repite el mismo formato y se separa y otra vez y otra vez y otra vez, y acaban diciendo, ¿Pero por qué siempre lo mismo? Si me gustaría vivir algo diferente. Bueno, porque no has acabado de revisar lo que te trae ese problema. Y no es que los problemas tengan que ser un regalo, nos guste o no, van a estar. ¿No es que llegan con un monito, con un lacito y los abrimos, no, llegan y qué hacemos con eso que nos ha llegado? Y esto creo que es lo que ha intentado transmitir la guionista y que le hemos acompañado para hacerlo de la manera más realista posible, porque creo que los diálogos tienen que ser algo muy sencillo al oído de la persona que está viendo esta temporada, pero también muy cercanos a la realidad, con lo cual es un lenguaje fácil que integra todo lo que hemos podido desgranar ahí, como soledad, adopción, así situaciones de crianza, situaciones de adopción, de justicia restaurativa, muchísimos temas. No sabéis la cantidad de temas que a veces se abren ahí frente en la pantalla y que a veces incluso yo le he preguntado a alguien pero pero tú has detectado cuando incidimos en la justicia restaurativa, en la humanización de la persona que ha cometido un crimen y ha sido como muy sorteado por arriba porque no siempre es fácil ver todo lo que hay. A cada uno nos toca o nos impacta más una serie de fotogramas que otros. ¿Y por qué? Porque es la vida que tenemos. Cada uno le puede llamar la atención uno de los temas emergentes que se han ido tratando. Entonces ha sido una experiencia súper bonita, muy enriquecedora. La primera vez, aparte de que amo el cine, me gusta el cine, que tiene un lugar muy importante en mi vida, que tengo un libro hecho con el cine, con películas. Aparte de eso, el enriquecimiento viene porque el construir el personaje, la escena, el capítulo completo, el ver cómo se hilan los temas del principio al final, la primera escena recién tiene un cierre en el capítulo 7, o sea, ha corrido mucho antes de que llegara esa posibilidad de unir esos temas. Creo que hemos hecho un trabajo, no siempre llega a comprenderse completamente, pero muchísima gente que la ha visto nos ha agradecido que tocáramos y que hubiéramos abierto tantas historias. [00:11:16] Speaker A: Muy bien, pues entonces voy a hacerte una pregunta que quiero que pienses muy bien. ¿Qué se siente, Ángeles Walder, llevar la videodescodificación en las constelaciones familiares desde tu instituto hasta los guiones de una plataforma mundial? Eso debe de ser para ti una gran satisfacción porque ahora ya estás en una plataforma mundial. Piénsalo muy bien y ahorita me platicas. [00:12:21] Speaker B: Qué pensaste. [00:12:21] Speaker A: Ángeles, ¿Qué se siente estar primero en tu instituto y ahora estás en una plataforma mundial? [00:12:31] Speaker B: Para mí ha sido primero una sorpresa la invitación a participar en una plataforma como es Netflix. Esta tercera temporada ha tenido millones de visualizaciones, ha llegado a muchísima gente, los comentarios son extraordinarios y ha sido por supuesto que una felicidad inmensa. Yo os puedo decir que hoy hay escenas que veo. Toda la tercera temporada está basada en que Ada, la protagonista, que es médico, ha venido aquí, a la zona donde yo estoy, ha estudiado en un instituto, ha regresado a Estambul, abre el suyo propio, se pone a trabajar, pero continúa la conexión con su terapeuta. Entonces yo cualquier frase de las que hay en esta tercera temporada, o las escenas donde la veo trabajando con la terapeuta, o como terapeuta, o atendiendo a personas, por ejemplo, descodifica una alergia, hace un trabajo sistémico de una adopción, del alcoholismo, de duelo. Hay muchas veces que aparece esto, el trabajo con la niña interna, el trabajo de acogimiento de lo que uno está sintiendo. Y os prometo que esto se estrenó el 24 de junio, pero yo sí lo veo hoy, acabo llorando igualmente, porque lo veo en pantalla y pienso, ¿Cuánta gente hoy puede ver algo que en el tramo estrecho se queda solo en la consulta, no llega a una plataforma? Y realmente lo que nos dicen alumnos, pacientes, gente que ha venido a nuestros retiros o incluso que ha leído, han leído mis libros, nos dicen, parece que estuviéramos ahí contigo o con Aran haciendo constelaciones, porque es clavado. No hay nada que no fuera lo que nosotros hacemos en nuestra vida ordinaria, nuestro trabajo. Exactamente como yo trabajo con una pareja, es como se trabaja con las parejas en esta temporada. Y la gente que ha hecho trabajo relativo a esto me ah, lo mismo que veo ahí es lo que yo he hecho, o sea, no hay nada que no sea cercano a la realidad que nos toca vivir. Pero a mí lo que me emociona y es verlo en una pantalla donde tanta gente puede hoy pensar y ah, tengo que trabajar con mi genograma, con mi familia, honrar a mis ancestros, establecer una conexión con mis padres, y no hace falta ir a cantar al karaoke con quien yo no quiero, solo tenerlos tranquilos en mi corazón, poder bendecir a las familias cuando hay familias adoptantes o familias que reciben hijos, poder buscar la tranquilidad de todos los seres humanos. Todo, todo, todo lo que hay en terapia para mí está plasmado en algo que aparece en una pantalla y que ya digo, millones de personas han visto muchísimas, pero muchísimos comentarios en redes, ha explotado el tema y a mí lo que me hace sentir es una alegría inmensa. Me siento una privilegiada de la vida, siempre lo he sido, porque he podido hacer todo lo que he querido, como he querido, lo he disfrutado, he bendecido a mis padres, he agradecido que me hubieran dado la vida, que yo hubiera podido estar aquí, que hubiera podido compartir todo esto con tantas personas. Realmente es una felicidad inmensa sentir que la vida me trata con holgura, con cariño, con muchísimo amor y. Y para mí la responsabilidad absoluta, porque este es el otro gran capítulo, todos estos guiones han sido revisados, no os podéis imaginar, de los ocho capítulos, cada guión ha pasado diez revisiones, cambios, comentarios, charlas, el poder compartir las ideas y decir a partir de aquí se puede decir esta palabra o esta otra. Y eso es por. No voy a decir un exceso de responsabilidad, eso es por responsabilidad pura y dura de que lo que tiene que aparecer no puede estar errado, no puede estar equivocado, tiene que tener una coherencia. En mi vida siempre he dicho, el día que no me vean con coherencia, por favor, pegarme una colleja porque tengo que despertar sería. Y aquí yo me lo he tomado muy en serio, porque que aparezca algo en pantalla y que no refleje que una terapia es mágica, para mí era lo más importante, porque para la guionista era prioritario. Ella quería huir de decir, ay, se ve un trabajo ahí único y que ha salvado la vida de alguien. No, no funciona así. Llegará a poder mostrar que hay un trabajo interno y que para que un terapeuta pueda acompañar a una persona a realizar ese trabajo interno, ha tenido que hacer su propio trabajo interno. Eso requiere de un esfuerzo para poder mostrar en la pantalla. Porque yo hoy lo puedo hablar contigo y con todas las personas que nos ven, pero esto en una pantalla segundos, vosotros lo sabéis, que estáis en medios segundos de cine, es una monstruosidad. Claro, hay una descodificación que aparece sobre una alergia y dura 9 minutos. Vaya regalazo la que nos ha hecho el director de decir, vale, es la primera vez que en la historia del cine o de las series, de los documentales, aparece una descodificación y me han regalado cuatro minutos para exponerla, pero no porque en el guión aparezca que tiene que ser así, sino porque en la proyección de imagen pudimos trabajar de forma tal. Yo estaba en set de grabación el año pasado en Turquía, codo a codo con director, directores de arte, las actrices, los actores, para que puedan mostrar eso, para que puedan estar trabajando de una forma en que se vea completamente real. ¿Qué hago yo? Pues lo que hago yo, mostrado en una imagen y que determinados procesos, como han sido la descodificación biológica, las dos constelaciones, los trabajos terapéuticos, tomaran un tiempo importante dentro de cada uno de los capítulos. Para mí es un orgullo. Es un orgullo, ya digo, por supuesto, una responsabilidad, pero me ha hecho sentir muy, muy feliz, muy contenta de que la gente ahora pueda decir ¿Y eso que me pasaba, eso que estaba sintiendo? Pues fíjate, está ahí, está en la pantalla. Y eso es lo que yo hice en el libro. El reflejo de nuestras emociones es buscar una película o una serie y decir cuál era la temática que podían encontrar para que si ven esa serie o esa película, esa escena les transmitiera lo que para mí o o yo veo o se puede apreciar, de que hay dramas de la vida en cada una de ellas. Así como os decía en la película esta de Bardem, un ser querido, el abandono del padre a una hija a la que viene a reconectar 15 años más tarde, pues en la serie el abanico de temas es muy amplio porque hay una gran cantidad de personajes. Hay tres actrices principales que son las amigas, pero las familias de cada una de ellas, las parejas, todo lo que es trabajo. Y entonces se intercalan temáticas, se enriquece el guión, el script queda bueno, mucho más amplio a la hora de mostrar lo que a cada uno le puede llegar a parecer. Y por eso hay gente que tiene más feeling con una, con otra. [00:23:08] Speaker A: Me gustaría, me gustaría, antes de irnos al corte, que estamos hablando de mi otra yo, que es una serie turca. Es una serie turca en la cual estamos hablando de la última temporada y hay tres protagonistas para que nuestros amigos sepan de qué estamos hablando. Es una serie turca, es una serie que estamos en la última temporada. Ellas se llaman Ada, Sergb y Laila. Ellas son las tres protagonistas principales. Ada es la más importante, pienso yo. Serdi tiene su papel muy interesante y Leila. Entonces, para que nuestra comunidad, la comunidad Cuento Contigo sepa de qué hablamos, se llama Mi Otra Yo, está en Netflix y es una serie turca y los principales protagonistas son Ada Servi y Laila. Entonces pues nos vamos a tener que ir Ángeles, a un comercial y vamos a regresar. Amigos, en un minuto estamos en Cuento Contigo. Yo soy la señora Elena Torres y nuestra invitada principal e importantísima es la psicóloga Ángeles Bolder Helling, ese es tu apellido, ¿Verdad? ¿Ella se encuentra ahorita en dónde? [00:24:41] Speaker B: Cerca de Barcelona. En España. [00:24:45] Speaker A: En España. Pues nos vamos a ir a un comercial y regresamos en un minuto. Regresamos a tu programa Cuento Contigo amigo. Yo soy la señora Nena Torres y tenemos a la psicóloga Ángeles Walder Helen, ¿Que nos trae ahora? Pues todo lo que ella sabe, constelaciones familiares, biodescodificación, que se ha puesto en Mi Otra Yo. Muy bien, quiero empezar con preguntas ya importantes para toda la comunidad Cuento Contigo. Cómo ves Ángeles, creemos que somos libres cuando tomamos decisiones, eso es falso y no nos damos cuenta que son un mecanismo inconsciente para repetir historias sin importar dinámicas familiares. ¿Entonces estamos en manos de nuestro subconsciente? [00:26:09] Speaker B: Sí, por supuesto que el 90-95% de nuestras reacciones y muchas veces lo llevamos a la acción, está en manos del inconsciente. La proporción consciente suele ser baja, no siempre es para repetir, a veces cuanto más hacemos conciencia de algo, menos repetición vamos a tener. Por eso la invitación siempre comienza revisando tu vida para ver qué es lo que estás haciendo y a partir de ahí fíjate cómo decides en la vida, porque cuando ya empezamos a tomar distancia entre cómo lo hacía en automático y cómo lo puedo hacer de forma voluntaria, cuando este rango de movimiento se empieza a cortar, pues yo puedo tener más libertad, tengo el poder de elegir, tengo mayor independencia y menor reactividad. Cuanto más inconsciente es el cómo me muevo en el mundo, mayor reactividad voy a tener, o sea, el máximo de reactividad sería cuando me encuentro desbordada, fuera de un margen de toleranc, de estar en un espacio tranquilo y me desbordan las emociones, pues nos vamos o al máximo por arriba o al máximo por debajo. Al máximo por arriba es la hiperreacción en todo me dicen hola y como que hola y ya pegó un salto, o el trabajo de mi gestor emocional por debajo de mi ventana de tolerancia, es la apatía completa. Moverme dentro de esos márgenes es muy saludable, pero tengo que aprender dónde están mis márgenes, tengo que aprender dónde se me enciende la chispa y salto, y dónde estoy completamente apagada. Porque entre estar apagada y estar todo el tiempo en una tensión absoluta, hay un espacio donde ahí tenemos la posibilidad de la que hablaba Nena, de escoger, de vivir en tranquilidad, de tomar la historia, de revisarme internamente, de poder decir, me he equivocado. ¿Fíjate cuántas veces me equivocado en las reacciones, me voy a fustigar y castigar? No. ¿Voy a culparme toda la vida? No, pero puedo hacerlo distinto. ¿Incluso cuántos padres dicen, no hubiera hecho eso con mis hijos? Bueno, pues ya está, No puedes volver diez, veinte, treinta años atrás, ya fue. Pero hoy, aquí y ahora, en tiempo presente, puedes tomar nuevas decisiones, puedes vivir de otra manera. De hecho, los que somos abuelos nos hemos dado cuenta mucho de esto que estoy diciendo, porque así como éramos con nuestros hijos, como teníamos que comportarnos cuando teníamos una serie de obligaciones con nuestros nietos, no los tenemos y los podemos vivir desde un lugar diferente, sin llegar a ese lugar. Hay todas unas posibilidades que se nos han abierto desde hace tiempo, y cada vez más, porque hay mayor información en Internet, encontramos más vídeos, más canales que trabajan como vosotros, hablando de todo lo que ayuda a las personas, de lo que pueden hacer. Otra cosa es que yo esté abierta y dispuesta a tomar algo de lo que hay ahí. Pero en el caso de mi madre, que hoy en día tiene noventa y seis años, cuando ella tenía treinta, cuarenta, cincuenta, esto no existía. En la Argentina profunda de la que yo vengo, esto no existía, o sea, no podía tomar herramientas porque no las había. Con lo cual hoy el que quiere alternativas, tiene, otra cosa es que decida tomarlas. Por lo general hay gente que puede estar muy al límite y que no le interesa para nada la terapia, y se respeta, no todo el mundo tiene que hacer el mismo camino. Pero quien está disponible para la vida, para los demás, que empatiza, que siente compasión por el resto de seres humanos, que quiere vivir mejor, no solo mirándose el ombligo, sino mirando la vida como se presenta, pues hay herramientas, hay muchísimo, pero muchísimo. Ya digo, vosotros hoy y tantas veces estáis trabajando en pro de la mejora de la comunidad, ¿Ese es vuestro objetivo? Pues el mío es el mismo, Hoy lo he podido hacer con una serie como es mi otra yo de Netflix, acompañando a Nura Nebranchit, la guionista. Otras veces lo hago en un tramo mucho más estrecho que es de uno a uno, en una consulta o en la formación o en un retiro o en cualquier conferencia o conversación en la que platicamos de temas que evidentemente se siempre son regresa a ti, el otro no existe, el otro te puede despertar algo a ti, pero te lo hace revisar internamente, deja de juzgar, ni te juzgas a ti ni juzgas a los demás, Aprende a ponerte en los zapatos del otro para entender que sí hay, cuando dicen hay narcisistas o hay personas límites o o hay gente que miente, sí la hay, pero también es bonito comprender que igual que si yo tengo una dificultad proviene de algo de lo que he vivido, la persona que tiene una dificultad, se llame como se llame, tiene historias dolorosas, ancladas, guardadas, que no las ha podido solventar, insisto, porque no ha querido o porque no ha podido o porque ha sentido que no tenía razón de ser el tener que mirarlo. Mucha gente siente que la terapia no le va a aportar nada y otros sienten miedo y ese miedo les impide acercarse a lo que están viviendo y es cuando empiezo a sentir y eso me desestabiliza, porque cuando yo no sentía nada estaba bien y ahora que siento algo en mi ansiedad o se me activan las sensaciones corporales, eso me hace daño y le tengo miedo porque no sé a dónde va a llegar ni a dónde me va a llevar, o sea que hay que respetar a todo el mundo, hay que respetar los procesos, las posibilidades de cada uno y son muy diferentes entre las diferentes personas. Entonces aprendamos a escuchar y a tener un freno. Hay gente que ay, tendrías que atender a mi marido, a mi hija, a mi madre, a mi padre. Yo creo que si empezamos por ti iría bastante bien la cosa y dejemos que los demás decidan cuándo quieren acceder a algo que les modifique la vida. Y también hay gente que quizás viene una vez, hace realmente un trabajo, un insight profundo, se marcha y al cabo de 10 años encuentra que tiene otro tema, o sea, el campo de la psicoterapia es muy, muy amplio y tantas personas, tantos colores. [00:35:17] Speaker A: Muy bien, pues todo esto es muy interesante para toda la comunidad. Cuento contigo. Ahora antes de irnos te voy a hacer una pregunta que no sé cuánto tiempo me queda para hacértela, pero quiero preguntarte algo que tienes que pensar Muy bien Ángeles. ¿Qué son las herencias familiares? ¿Cómo podemos nosotros distinguir qué son las herencias familiares y cómo serían en nuestra vida? ¿Cómo las podemos distinguir? Porque pues aquí dice herencias familiares, las que nosotros vamos a tener y ni siquiera sabemos qué es. Entonces me gustaría que lo pensaras muy bien y que nos lo contestaras ahorita que regresemos. Nos vamos a esta pregunta amigos y regresamos en un momento con Ángeles Walder, ella nos va a contestar qué son herencias familiares. Pues nos fuimos Ángeles con una pregunta que dice ¿Qué son las herencias familiares? ¿Qué pensaste? Platícanos. [00:37:01] Speaker B: Si, heredamos en realidad todo aquello que es no aceptado o que no se ha finalizado para las personas que nos han antecedido en la historia de la vida. ¿Por qué? Porque todo lo no acabado, lo no aceptado, tiene una connotación emocional. Me produce tristeza o rabia o quizás miedo el que pueda ocurrir algo en la familia y esto cuando llegamos a una nueva familia, mi padre, mi madre y llego yo como hija, detecto que en ellos hay emociones hacia cada una de las cosas. Por ejemplo, da igual que sea hacia el trabajo, la responsabilidad en la vida, el dinero, a lo que se nos pueda ocurrir. Para todo, cada persona tiene un sentimiento. Cuando un niño llega a su familia, ve por comportamientos y aprende por modelaje de sus propios padres y ve como uno se puede relacionar con el dinero, con el trabajo, con la comunicación, con la forma de estar en casa, de una determinada manera y el otro padre de otra. A veces se compaginan bastante y suelen darnos como una cosa de fortaleza interna. Otras veces son diametralmente opuestas. Ahora, ¿Esto de dónde proviene? ¿Proviene de ellos? ¿Nace con ellos? No, ellos tuvieron unos padres y a su vez mis abuelos, sus padres, mis bisabuelos, tatarabuelos, tatara tataras y toda la cadena humana que me ha precedido. Por lo tanto, mis padres aprendieron con lo suyo y yo aprendo modelando a mis padres en la vida y estoy aprendiendo por lo tanto, de mis abuelos, de mis bisabuelos, de mis tatarabuelos, cuando hay situaciones que en el transgeneracional, en el estudio del árbol genealógico, cuando revisamos las familias, no se han aceptado, lo cual implica que no se integren nunca. Cuando eso ocurre hay tensión interna, por lo tanto hay una emoción que predomina en ese lugar y por eso podemos decir que hay un elemento en el árbol que necesita ser revisado, que necesita ser mirado. En mi árbol, por ejemplo, yo provengo de tres ramas de descendientes de Europa, parte fue de Dinamarca, mi abuelo Walder fue a Argentina, mi bisabuelo Helin viajó con tres anitos Argentina, luego mis bisabuelos, por la parte de la abuela paterna fueron del País Vasco y por la parte de la abuela materna fueron de Galicia. Quiere decir que en mi árbol predomina el dolor de una emigración. Emigrar tiene un coste. Emigrar tiene el coste de haber dejado a todos los seres queridos, a las personas que conocían, al medio, vosotros lo sabéis, si os movéis de país, ¿Cuánto se queda? Y algo de eso se mueve. De hecho todos tenemos la misma costumbre cuando hemos emigrado, volver al país a comer, a oler, a sentir, o sea, a través de los sentidos, captar aquello que nos fue tan conocido. Claro, si en mi árbol predomina el duelo migratorio, yo tengo que hacer algo con eso. Probablemente me tocó emigrar a una edad, bueno, temprana, y poder hacer este intercambio con lo que habían hecho toda mi familia, que ahora traigo de un lugar, voy a otro y crezco en otro espacio y luego vuelvo a mi país. Yo regreso ahora en pocos días a mi país y cada vez que voy, doy una conferencia, hago un taller, organizo un retiro, siempre hago algo, porque para mí es devolver en el país, a mi país, que me vio crecer, que me sostuvo desde el primer instante hasta casi los 30 años, devolver un poquito de lo mucho que me dio. Entonces, otras personas lo pueden hacer de otra manera. Fijaros, una de las formas es enviando remesas de dinero a los que se han quedado, y eso ayuda a que los que se quedaron ahí puedan continuar en ese espacio. Pero esto lo aprendimos, esto lo aprendimos con nuestras familias, con nuestros padres, y eso proviene de un árbol, el mío particularmente, impregnado de emigración, con lo cual de una serie de duelos, porque yo hoy puedo volver tres, cuatro veces al año a mi país. Cuando mis abuelos se marcharon, o bisabuelos, no volvió nadie a ver a sus familias. Hay una parte de mi familia, el único que volvió una vez fue mi abuelo Walder a Dinamarca con 25 años, y luego regresó a Argentina, o sea, poquísimas veces. Existía la posibilidad de ir al encuentro con lo que os decía, con lo que se comía, con las imágenes tan acogedoras de algo muy conocido. Entonces mi árbol tiene una herencia y puede tener muchísimas más. Por ejemplo, tiene la herencia de las muertes tempranas. Han muerto niños a edades muy pequeñas, siendo muy pequeñitos ellos, con 8 o 10 años, incluso en la rama paterna, 11 bebés que nacían y morían en una misma familia, y era. Eran todos hombres, hasta que nació una mujer y ella sí que sobrevivió, algo habría ahí. Y esto no se acepta. Cuando hay dolor, esto produce algo tremendamente intenso que cuesta digerir. Entonces probablemente en esa época las muertes se callaban y hacían como que era lo que había. Igual que no podíamos regresar al país, pues nadie decía nada, si llegaba una carta bien, y si no, pues daba igual, porque la gente ya se despedía para siempre. Hoy si pensamos en ese concepto, me marcho a vivir a otro lugar, y ya no te volveré a ver, ya no te escribiré, ya no habrá una comunicación. El teléfono en una parte de esas épocas ni existía, o sea, no existía nada de la conexión que hay hoy. ¿Cómo les iba yo a contar si me dolía, si había finalizado aceptando historias de dolor, si había asimilado una parte de lo que me había tocado vivir? No existe esa posibilidad, y por lo tanto el secreto nos pilotea, nos lleva para adelante y hace que estemos repitiendo el mismo tipo de emoción, lo que lleva al mismo tipo de conducta. Y luego al mismo tipo de conducta le llamamos carácter y decimos no soy así y ya me da igual lo que opinen los demás. Y yo creo que a veces el soy así puede llegar a ser nefasto para las relaciones. Por eso es que cuando dicen se hereda la familia, claro que heredamos, heredamos comportamientos, pero quería explicar esto, porque no es que heredo la repetición de un determinado evento. Por ejemplo, fijaros, abuelo Walder murió de un paro cardíaco con 51 años. Mi tío, el hermano de mi Padre, murió con 49 y mi padre murió de un paro cardíaco exactamente a los 51 años. Si yo digo heredamos ese sistema familiar, pues me debería haber muerto con 51 años de un paro cardíaco. Por suerte hay formas de reinterpretar la historia. ¿Fue no aceptado la muerte, o sea, mi padre aceptó la muerte de su padre? En absoluto. Vivió como un niño cortado porque él tenía 10 años cuando ocurrió esto y le cambió realmente la vida, pero completamente. Entonces ahí hay una no aceptación y hay algo que no se ha acabado, que es la vida. La vida ha quedado trunca para varias personas de mi sistema familiar. ¿Sirve de algo que se acabe con alguno de nosotros a una edad temprana? De nada. Lo importante será revisar el dolor, aceptar que hubieron historias porque les tocaba vivirlas, respetar el destino de los demás y dejarles marchar con total tranquilidad. Y ahí se acaba. [00:47:59] Speaker A: Muy bien, nos vamos a ir a un corte comercial, Ángeles, y vamos a regresar en un momento, amigos. Estamos en Cuento Contigo y está con nosotros la psicóloga Ángeles Waller, Helen. Ella viene a hablarnos de la serie Mi otra yo y la participación que tuvo en esa serie tan, tan vital. Regresamos en un momento, amigos. Estamos en Cuento Contigo. Regresamos a tu programa Cuento Contigo. Amigos, yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros Ángeles Walder. Estábamos hablando de la herencia familiar y yo quería preguntarte, Ángeles, ¿Es lo mismo herencia familiar, mandato familiar? Son dos preguntas aquí. ¿Es lo mismo herencia familiar que un mandato familiar? ¿Y cómo podemos empezar a tomar conciencia de ese mandato o de esa herencia familiar para romper todos esos vínculos invisibles para nosotros? [00:49:36] Speaker B: Fíjate qué buenas preguntas, porque son cosas bien diferentes. La herencia familiar es lo que acabo de responder sobre lo que nosotros traemos como comportamientos, porque lo hemos visto, porque lo hemos vivido, porque lo hemos interiorizado, no lo hemos ni reflexionado. Y los mandatos son las creencias de mi familia que se han generalizado y que hoy fungen, actúan como órdenes para mi inconsciente. Hay una película mexicana maravillosa que es Las mujeres de verdad tienen curvas y realmente es tan bonita de ver para ver los mandatos que hay sobre las mujeres. Mandatos de una familia tradicional en la que la mujer no puede trabajar, no puede continuar estudiando, no debería ir a la universidad, debería trabajar en el taller familiar y tener curvas Por eso se llama Las mujeres de verdad tienen curvas. Ser tener un sobrepeso y no preocuparse por nada más que por la familia. ¿Por qué? Porque así lo hicieron los que estuvieron antes. Claro, esa madre que no soporta que su hija se vaya a estudiar a la universidad, cuando llegan a Estados Unidos, una familia mexicana que emigra a Estados Unidos, esa madre no soporta que su hija haga una vida diferente. ¿Y qué ocurre? Que igual que esta madre, hay muchísimas otras personas que quieren que las cosas en casa se hagan de una manera, porque entienden que sólo hay una visión. No hay tantas visiones como personas hay en el mundo. No hay una manera de hacer. Y todos aquí van a ir cortados por el mismo patrón. Entonces, inconscientemente, transmiten de manera continua el cómo se tienen que hacer las cosas. Cómo tengo que estar en una relación, si tengo que casarme o no, qué tipo de familia, cuántos hijos tengo que tener, qué trabajo, lo que puedo o no hacer, si puedo trabajar o no puedo trabajar. Eso es lo que proviene o está inmerso, incluido en un mandato. Y de manera inconsciente, como se ha ido destilando poquito a poco en la vida de una persona. Yo lo voy asumiendo como una verdad absoluta que no me la cuestiono. No me voy a cuestionar nunca lo que ha sido una verdad para mis padres. ¿Cómo me la voy a cuestionar? Lo que haré es transmitírsela a mis hijos. Ah, sí las mujeres de verdad no trabajan o no estudian o no se pueden liberar, no pueden hacer determinadas cosas. Y yo lo haré como si eso fuera una verdad absoluta. Aquí tiene mucho, mucho que ver las religiones, cada una a su manera y sin tener nada que ver con una religión. Simplemente porque han transmitido un tipo de forma de hacer. Ya cómo se hacen las cosas para cada uno tiene que ser bajo unos estándares, en lugar de ver la posibilidad de que las cosas se hagan de maneras más flexibles, porque si no, no hay enriquecimiento. Si todos en mi casa cortan las zanahorias de una determinada manera y yo un día quiero cortarlas en lugar de rodaja, rectángulos, me dirán, no se puede hacer eso se desperdicia, lo has hecho fatal. Me van a hacer sentir mal, sentir culpa. ¿Para qué? Para que yo vuelva a cortar las zanahorias como se cortaban en mi casa. Entonces, ¿Qué habrán conseguido? ¿Que se cierren las posibilidades se hace de una manera y no hay alternativa posible hacerlo de otra forma, eso enriquece la vida, eso permite el crecimiento? En absoluto. La repetición es hacer siempre más de lo mismo, la vida se torna aburrida. En cambio, si vemos que hay otras maneras de hacer algo, muy simple con la crianza, cuando los padres o los abuelos consideran que los hijos están criando de una manera diferente y no les gusta, es porque no aceptan la realidad de una nueva crianza. Y esto ocurre bajo mandato, o sea, hay hijos que continúan haciéndolo igual, hay hijos que quieren hacerlo diferente, pero que corren con el riesgo de la exclusión. Cuando tú haces algo diferente, malo, porque tienes que asumir el riesgo de que te excluyan del sistema, o no te inviten, o te dejen fuera, o no te hagan partícipe de cosas que ocurren porque no están de acuerdo con tu manera de actuar en la vida. Claro que es doloroso, porque no hay nada más doloroso a que los nuestros nos dejen de lado. Y los nuestros pueden ser nuestros familiares, nuestros hijos, nuestros amigos, nuestros compañeros, te dejan de lado y eso toca una fibra interna muy potente, porque somos animales gregarios que necesitamos del grupo para sobrevivir y sentimos que no vamos a poder con ellos. Hacerlo diferente de lo esperado te impide el que tú puedas desarrollarte por un lado, pero se consigue bajo el mandato de que si te vas, ya no vuelvas. Y eso nos cuesta hacerlo. Ahora, también hay que decir que ante la exclusión hay quien la asume, porque si no, ¿Qué es lo que se pierde? En lugar de perder la pertenencia, perdemos la autenticidad. Yo tengo que vender mi alma al diablo para hacer lo que mi madre, mi padre, mis abuelos o quien sea quiere. Hay gente que te dice hasta el color del pelo que tienes que llevar para ser una más de esta casa. Y a veces hay que acabar diciendo, si yo quiero ser yo, si yo quiero mostrar mi yo auténtico, tendré que hacerlo poniendo límites sanos, hablando, comunicando mi propia necesidad, comprendiendo que los demás también tienen necesidades, pero que a veces son incompatibles. Y si para asumir la necesidad de mi madre de que yo tenga una pareja, y si la pareja me maltrata, que la siga teniendo, porque en mi familia no se admite la separación o el divorcio, pues tendré que impedirme la felicidad quedándome en esta relación. Si yo no hago eso, tendré que asumir que los demás no estén de acuerdo conmigo, pero es que no pasa nada, la vida continúa. Y también hay alternativas de decir, vale, puede que en un determinado momento mi madre, mi padre o alguien no me hable, pero quizás en cuanto se den cuenta de que soy feliz, de que voy adelante, de que soy responsable, de que hago las cosas bien, quizás se den la vuelta y digan, bueno, tampoco lo está haciendo tan mal, vamos a darle la posibilidad de que continúe por ese camino. Entonces, mandato y herencia son bien distintos. El mandato es intrafamiliar, también viene en el árbol instalado, pero es una manera de manipular al otro para que se consiga hacer lo que el sistema familiar quiere. [00:59:16] Speaker A: Pues hemos hablado de herencia familiar, de mandato familiar y ahora me gustaría hacerte una pregunta que tienes que pensar muy bien, porque ya hablamos de dos cosas, herencia familiar, mandato familiar y ya nos quedó muy claro, pero ahora me gustaría preguntarte ¿Qué es el trauma generacional? Es decir, ¿Hay diferencia también entre esto que hemos estado platicando ahorita? Pues lo vas a tener que pensar muy bien, mi querida Ángeles, para que nuestra comunidad pueda, cuento contigo, pueda tener y conocer la diferencia entre estas tres cosas. ¿Qué es el trauma generacional? Entonces piénsalo muy bien y ahorita me vas a contestar. Nos vamos a una pregunta. ¿Qué pensaste, Ángeles? [01:00:46] Speaker B: Hay que diferenciar lo que es un trauma generacional en inter o transgeneracional. Trauma es la palabra que nos indica que ocurrió algo traumático, doloroso en otro momento, pero que hay una huella, hay una herida que continúa abierta, como si la cicatriz no hubiera podido cerrarse a lo largo del tiempo, no se hubiera curado el dolor que se ha producido. Solo que el dolor que se ha producido pueden ser entre generaciones contemporáneas, y eso es intergeneracional, entre generaciones que se ven al mismo tiempo, yo con mis padres, yo con mis hermanos, yo con mis abuelos o con mis familiares que están vivos y son contemporáneos. Y el trauma transgeneracional, que es el trauma que atraviesa las generaciones. Eso es lo que hablamos en las herencias transgeneracionales o las herencias familiares que provienen de otro momento. Estos traumas pueden haber sido vividos en diferentes ámbitos. Por ejemplo, hay traumas compartidos a nivel social de los que nosotros no éramos contemporáneos. Imaginaros que ocurrió la primera Guerra Mundial, ninguno de los que estamos aquí hemos sido copartícipes de esa primera guerra, mis abuelos lo fueron. Fueron personas que en el momento en que se producía esa guerra, ellos estaban vivos, pero yo no existía. No existía en ese instante. Por lo tanto, si a mí me llega algo de información, de dolor, de emoción estancada alrededor de una guerra, o de todos los conceptos que se abren alrededor de la guerra, es porque lo he recibido a través de una emoción del sistema. ¿Esto qué significa? Imaginaros en mi otra yo. En la serie de Netflix, donde he colaborado con la guionista, con Evran Sch, ella abre la tercera temporada con una escena de guerra. Es una escena de una guerra que ocurrió en Turquía, cuando en una parte del país, después de la caída del Imperio Otomano, se produce una invasión por parte de lo que se llamaban las fuerzas aliadas, Inglaterra, Francia, a las que ayudaban diferentes países, entre ellos Australia. Eso ocurrió. Y se simula que un bisabuelo de Ada, de la que es la doctora en la serie, está en el campo de batalla y coordina un regimiento. Total, que en el momento en que han tenido una batalla, mueren personas de ambos lados. Y en un momento, cuando él sale al campo, ve a un soldado australiano que está herido y le apunta lo va a matar. Es un enemigo. En la guerra no hay posibilidades de pensar te dejo vivo. Pero en cuanto le mira a los ojos, no puede asesinarlo, no puede matarlo. Y están en la guerra. Y en lugar de eso, recoge a esta persona que está herida y que por el camino se queda inconsciente, y la transporta a la enfermería propia. La lleva a la enfermería y cuando llega, lo revisan a este soldado y la enfermera grita, le es que está muy mal herido. Tiene que venir un cirujano. Y este bisabuelo de Ada, un cirujano. Un cirujano pide ayuda para que venga un cirujano. Eso es lo que vemos en la primera escena, o sea, tercera temporada, primer capítulo, primera escena, la guerra está en Turquía. Luego vemos que hay una cirujana en la familia. Y después, al final, casi vemos el agradecimiento de este soldado australiano que se salvó gracias a que alguien lo miró a los ojos y vio la humanidad del otro lado. No vio a un soldado que lo podía matar, vio a un ser humano. Porque si viéramos seres humanos, no asesinábamos, no mentíamos, no estafábamos, no hacíamos cosas que puedan llegar a producir daño a los demás, pero no los vemos. Para poder ir a una guerra tenemos que convertirlos en un objetivo, es como contra ti y punto. Ahí se ve como hay un trauma transgeneracional, hay un trauma que atraviesa el dolor de una familia que ha tenido que ir a la guerra, y las personas que han tenido que asesinar son personas que cargan con un dolor inmenso en su interior, pero que para justificar lo que han hecho dicen yo cumplía órdenes, ¿Cuántos dicen lo mismo? Yo lo que hice, lo hice porque me lo ordenaron. [01:07:01] Speaker A: ¿Vale? [01:07:02] Speaker B: ¿Qué quería mostrar la guionista? El agradecimiento a la vida. Este hombre australiano agradece que alguien le hubiera salvado la vida, y cuando él muere, deja en herencia una parte para que quien sea su descendiente se lo devuelva a los descendientes del soldado que le salvó la vida, o sea, es una cosa tan bonita ver cómo hay un trauma, hay un dolor a partir de una situación conflictual, cómo la vida se desarrolla cuando aparece el amor, alguien te mira y ve tu humanidad, y a partir de ahí el trauma transgeneracional se disuelve, pero se requiere de amor para que el trauma pueda tener una transformación. Y es así como en otra escena se ve la llegada de una descendiente a Turquía, descendiente de este soldado, John Patrick, que llega a Turquía para devolverles un poquito de lo que fue para su familia, la posibilidad de continuar, porque si alguien no hubiera visto esa humanidad, estas generaciones no hubieran estado. Y con esto quiero decir que la vida se puede cortar en determinados momentos por estos dolores, por este trauma transgeneracional, y en todo caso todo tiene la posibilidad de ser revisado. Antes dije hasta los mandatos, hasta nuestra familia tiene la posibilidad de revisarse en cuanto a ¿Tengo que seguir así, ¿Tengo que hacer más de lo mismo, ¿Tengo que repetir lo que los demás quieren, o puedo ser yo, puedo manifestarme con mi yo auténtico, siendo quien soy, le cueste a quien le cueste, y quizás a la primera persona que le cuesta es a mí? Por eso si hablamos de trauma generacional, es importante ver que las historias de dolor del pasado, de las que no somos contemporáneos, son transgeneracionales, y que a veces llegan para poder, a través de una repetición, para poder sanar algo que hubo en otro instante. Y el trauma intergeneracional es cuando están los problemas, por ejemplo, padres, hijos, cuando vivimos todos contemporáneos, porque puede haber el trauma de un niño que no conoció a su padre porque murió asesinado cuando la madre estaba embarazada. Y esta es la historia de Sepshe, otra de las protagonista, otra de las tres amigas, son hadas, Sevchi y Leyla. Sevchi cuando su madre está embarazada, el padre por ideas políticas es asesinado y tiene otra pareja más tarde que cuida a sede padre y que también es asesinado cuando ella tiene como 7 añitos, es pequeñita, pero ella no sabía quién era este otro hombre hasta el día en que se case, que la madre se lo confiesa, que tenía otro padre que este hombre le crió. Pero fijaros, biológico y cuidador, los dos fueron asesinados. Y Sevchi es abogada y busca justicia. Realmente hay esta connotación de un trauma transgeneracional e intergeneracional con necesidad de solventar el problema que se ha presentado. Y Sevchi es de un corazón inmenso, pero con una necesidad muy grande de revertir todo aquello que es una traición o todo aquello que hace daño a las personas. [01:11:35] Speaker A: Pues nos vamos a ir a un corte comercial, Ángeles, y vamos a regresar en un momento. Amigos, estamos en Cuento Contigo, Regresamos a tu programa Cuento Contigo. Amigos, yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros Ángeles Walder. Estábamos hablando de los traumas intergeneracionales o los que están sucediendo en este momento con nosotros en el presente que estamos todos. Me gustaría preguntarte ¿Cuál sería la dinámica familiar que se repite cuando a alguien, a una abuela o a un abuelo le roban su herencia? ¿Qué significa eso? ¿Esa exclusión? ¿Se hizo a un lado, ¿Fue despojada? ¿No la vieron? ¿Y de qué manera se va repitiendo en la familia? [01:12:58] Speaker B: Oye, es muy interesante esto que planteas, Nena, porque todas las acciones o comportamientos que nos afectan nos van a producir dos reacciones, que son la repetición o la compensación, o sea, cuando hay algo de mucho dolor, independientemente del campo. Ahora lo planteas con la herencia y lo comentaré con la herencia, pero más allá del tema del dinero, en cualquier otro ámbito, en la pareja, en la familia, en los hijos, en el trabajo, en el sacrificio, en el ahorro, o sea, abarcando cualquier temática, es súper interesante ver cómo todos hacemos dos cosas, o sea, escogemos una de estas dos cosas para gestionar lo que nos está ocurriendo. Imagínate que a mi abuelo, a mi abuela, su familia le deja de lado por ejemplo, porque no les gustaba que se casaran con ese tipo de pareja, porque provenía de otro estatus económico, social, cultural, por lo que fuera. Pero como no les apetece, excluyen a mi abuela o a mi abuelo de la herencia. Yo tengo dos maneras de gestionar esto, o repito y busco una pareja que no sea aceptada y que me excluya de parte de la herencia, o completamente de la herencia, o compenso, yo me quedo con más herencia. ¿Y cómo lo puedo hacer? Bueno, porque convenceré a mis padres de que yo soy más débil, o que yo no puedo, que los demás han podido, que yo me lo merezco, que yo los he cuidado, lo que sea, yo voy a conseguir la compensación. Y ahí es cuando vemos que o bien tengo mucho dinero porque me he quedado con más, o porque alguien en mi sistema se ha quedado con más, o pierdo todo el dinero porque me quedo sin la herencia o sin parte de esa herencia. Pero esto puede ocurrir también cuando una persona hoy intergeneracional, volvemos ahí, la abuela quizás con los que le hicieron esto, para mí es transgeneracional porque yo no fui contemporánea de ellos. Imaginemos una persona hoy que es el hijo mayor de una familia de dos, tres hijos, que tienen una empresa familiar, que conoce a una persona, pero que a la familia de él, esta persona no le gusta y le hacen la vida imposible. La quiere, no sé, hacerle daño, hablarle mal, insultarla, incluso agredirla o dejarla de lado. Lo más fácil para producir dolor es dejar de lado, no te invito, no te hablo, no te tengo en cuenta, no tengo ni tu teléfono porque no me importas nada, o sea, no eres nadie para mí. Y eso hace que el sistema esté con mucha fricción. Un buen día, como este hijo ha continuado, ha persistido, está con su pareja, incluso tiene un hijo, otro hijo, otro hijo, pues estos padres que no les gusta esa persona, deciden excluirlo de la herencia y lo sacan. La persona puede que se entere, puede que no se entere, o se entera al final, cuando ya han fallecido y abren el testamento, o se entera en el momento. ¿Qué ocurre? Que ahí yo miraría los dos temas importantes. Uno es el de la no aceptación del otro, y por ejemplo, en ese caso podría encontrarme que la madre de este chico, que es la principal promotora de la exclusión de la pareja de esta persona, tampoco fue aceptada en su propio sistema, o la madre, por ejemplo, murió su madre cuando ella nació, cuando era pequeña o lo que sea, y el padre se queda con dos hijos y a otro lo sacan, entonces en el inconsciente de esta mujer, cualquier mujer que venga va a ser una enemiga, porque por ejemplo, el padre pudo tener una pareja que venía con hijos y que por eso a ella la sacaron. Entonces yo no quiero en mi sistema, cualquiera que venga de afuera del sistema es un potencial agresor, mi cerebro dice peligro, aquí hay una mujer y es peligrosa, no la quiero para mi hijo, yo no quiero esto le hará la vida imposible y no se planteará nunca de dónde proviene esa organización interna que tiene. ¿Otros excluyen por otros motivos, pero qué podría ocurrir? Que hubiera compensado, que hubiera ayudado a muchísimas personas, no a una, a muchísimas personas que las hubiera aceptado, que fuera una persona de libre pensamiento y ayudara en la comunidad a personas de diferentes lugares porque los acepta, que trabajara de voluntaria, o sea, puedo ir a compensar o hacer más de lo mismo. Tengo dos alternativas en la vida, para todo o con respecto al dinero. Si lo planteamos, mi familia se empobreció cuando a mi abuelo le retiraron la herencia, y esto es lo que se ha ido contando como relato familiar. Probablemente no es que la familia empobreció ese día, por alguna razón había pobreza y en un determinado momento algo que pensaban que iban a recibir, no lo recibieron y se sintieron aún más pobres de otros que tenían un poco más. Pero el concepto es que alrededor del relato familiar existe la pobreza. Cuando eso existe, dos ví compensación, repetición. Pues no puedo yo como hija superar a mis padres. A eso se le llama neurosis de clase, ya lo había definido Freud, y podría ser lo contrario. Hay una película que muestra esto, que es El lobo de Wall Street, él se hace rico, rico, rico y cada vez más y más, y es imparable. Y toda la gente que vive con esta idea de que el señor Dinero es el buen dueño del mundo, y que ellos se convierten en rey, y que no hay nada más interesante que lo material, pues llega un momento en que lo pierde todo. Precisamente él está en una neurosis de clase. Freud lo hubiera analizado rápidamente bajo este concepto y otros autores que han investigado esta línea dirían exactamente igual. Está en una posición donde busca superar para compensar el dolor que ha habido, pero cuando lo hacemos desde el propio dolor se pierde esa posibilidad, no hay estabilidad. Habrá un momento en que sin darte ni cuenta no tienes dinero y lo pierdes todo o metes la pata en alguna acción que estabas haciendo, no sé, en un trading, en una inversión y dices ¿Pero cómo? Bueno, porque no tienes el derecho de disfrutarlo, o sea que siempre vamos a ver en todo la compensación o la repetición. En mi casa, por ejemplo, mi familia, mi madre, mi abuela y mis bisabuelos tuvieron muchos hijos, unos tuvieron 14, otros 10 y mi madre 8 hijos y yo puede que no tenga ninguno porque no quiero repetir más de lo mismo y porque el efecto crianza que he tenido sobre mis hermanos ya ha cubierto la cuota de mi maternidad, o repito y tengo 8 o 10 hijos. Siempre vamos en paralelo a dos comportamientos, ¿Por qué escogemos uno u otro? Depende de cada persona y de las circunstancias emocionales que se estén viviendo cuando una persona escoge hacerlo de una manera o de otra. [01:22:52] Speaker A: Muy bien, pues voy a hacerte una pregunta que me gustaría que la pensaras. Muy bien, por ejemplo, en este caso, yo tengo este caso, aquí está. Mi abuela fue despojada y nadie la vio, la ayudó, la cuidó y yo como buena persona del clan, de manera inconsciente, por lealtad, sigo esos mismos pasos para así darle su lugar. ¿Es compensación o es repetición? Piénsala Muy bien y ahorita nos platica. Entonces, ¿Qué pensaste, Ángeles? Y yo como buena persona del clan, de manera inconsciente, por lealtad, sigo sus pasos para así darle a ella su lugar. Es decir, no recibo, no quiero recibir, me excluyo, no acepto dinero, soy despojada de otros, etcétera. ¿Es repetición o es compensación? [01:24:23] Speaker B: Es una repetición clara. Yo creo, por lo que está diciendo, estoy haciendo más de lo mismo ahí no es que vaya al punto contrario, en el fondo es preguntarse si realmente el hacer igual, el buscar salvar al otro haciéndolo igual puede tener algún resultado o revertir lo que ya ocurrió claramente es imposible. Entonces, en Constelaciones Familiares siempre decimos que tiene que haber un orden para que el amor fluya. Tiene que haber orden. Los que estuvieron antes están con unas vidas y con unos destinos que fueron los que les tocaron vivir. ¿Para qué queremos cambiar lo que ellos vivieron? Un solo milisegundo de cambio en la historia de estas personas. Nosotros no estamos aquí solo gracias a que todo ocurrió como ocurrió, nos encontramos en este lugar. Entonces, en lugar de repetir para hacer que el otro sufra menos, que a eso en Sistémica se le llama amor ciego, no sirve para nada, no sirve para nada sacrificarnos por lo que ya no podemos cambiar. Y en cambio tiene mucho potencial todo lo que podemos hacer de cambio nuestras vidas. Y además, cuando nosotros cambiamos nuestra vida y vivimos con esa posibilidad de elegir con libertad, con autonomía, siendo auténticos, siendo nosotros los demás, los que nos ven, nuestra descendencia o si no tenemos hijos, el resto de personas que nos acompañan, este camino puede empezar a ver la vida de otra manera. Entonces les damos la posibilidad de hacer las cosas diferentes. Si no vivimos nosotros diferente, esto es imposible, no se puede llevar a cabo de esta manera. Por eso en Sistémica siempre decimos colócate donde te toca. Lo que han vivido ellos no se puede cambiar, lo que vivieron, por ejemplo, los padres que tuvo Sevchi no se puede cambiar. Han sido personas que en unas determinadas condiciones políticas, en una estructura donde había un trauma generacional, iba a producir las muertes suyas mucho dolor. Sin embargo, la muerte de esta protagonista se realiza desde un contexto completamente diferente. Sus padres mueren solos, con una situación completamente dramática, dejan a los demás en unas condiciones de vulnerabilidad, no se pueden despedir. Y la muerte de nuestra protagonista es completamente distinta, es exactamente todo lo contrario, muere acompañada, deja a los demás en una posición de compañía y colaboración. Hay muchísimo amor en cada expresión de lo que ella ha hecho a lo largo de su vida, pero especialmente al final de sus días. Realmente sanamos con el camino que recorremos cuando permitimos que la historia de los demás sea como ha tenido que ser. ¿Quién soy yo para determinar si alguien tiene que vivir? Hasta qué edad tiene que vivir, ¿Cómo tiene que vivir? ¿Qué es lo que tiene que hacer con su vida? Yo no soy nadie para hacer todo eso. Por eso entiendo que los mandatos no son sanos en las relaciones. Los mandatos intoxican las relaciones de ideas que acaban siendo dolorosas en la vida y poco ya hemos mencionado, poco creativas, o sea, totalmente fuera de lo novedoso, que es lo que realmente nos lleva a la evolución, el poder crecer en nosotros, tener una mirada distinta sobre nuestras vidas, agradecer las cosas buenas, las cosas no tan buenas, llegar al final del día y poder hacer un recorrido de todo lo que hemos vivido y decir este día ha valido mucho para mí y quizás ha tenido la gracia de poder ser compartido con otras personas, haber tocado el corazoncito de alguien más, o sea, nos podemos ir a dormir de maneras muy diferentes, igual que nos podemos morir de formas muy, muy diferentes. Yo he tenido un paciente que tuvo cáncer de pulmón, un hombre que tenía como unos setenta y pico de años, ya se había jubilado e hizo un proceso terapéutico y cuando ya llegamos a la última sesión, abordamos el trabajo que había hecho y le ¿Qué es lo que te llevas? Me respondió que en la paleta de colores hay muchos verdes y yo no los veía. Cada día que abría la ventana en mi casa a la mañana, miraba la montaña de donde vivo y solo veía árboles. Hoy en día veo los pequeños matices que hay entre las diferentes tonalidades de verde que se presentan ante mí, y eso para mí es importantísimo. Las personas hacen su propio proceso y llegan a darse cuenta de la valía de las pequeñas cosas de cada día, que en lo cotidiano hay un regalo inmenso, pero que a veces no lo tomamos, que nos enfadamos, nos sentimos con resentimientos hacia cosas pasadas, o no podemos seguir hablando con alguien porque queremos tener la razón y creo que estamos perdiendo minutos importantes de nuestra existencia, que a veces cuando llegas a tener una enfermedad importante, te replanteas y dices ¿Qué quiero para mi vida? Pues quiero algo muy distinto de lo que estoy viviendo en este momento y eso es muy importante. Yo creo que si me tengo que despedir con alguna idea, el cambio es posible, el cambio está en nosotros, el cambio no es mágico, todo requiere de un trabajo personal, de a veces pasar por el dolor de ver o que hemos cometido errores o de que otros lo han hecho y nos ha afectado, pero que todo puede tener un camino bien distinto del que estamos viviendo. Cuando tenemos una mirada amorosa sobre nosotros y sobre los demás también salir de los juicios, empezar a comunicarnos de forma valiente, sincera, pero no agresiva, sino de una forma, ya digo, muy tranquila. Y para poder hacerlo tenemos que mirar lo que necesitamos. Quizás yo tenga que pedir mira, yo necesito respeto, yo necesito cuidado en mi tiempo, yo necesito de escucha cuando te hablo de que prestes atención. Podemos necesitar miles de cosas. Entender que el otro también tiene sus propias necesidades y que si compartimos camino tendremos que ponernos de acuerdo entre lo que quiero y lo que puedo aceptar, negociar en muchas circunstancias, ya que la vida es una, la podemos vivir con alegría, la podemos vivir con todas las dificultades que se presentan en cada momento. Y eso es lo que ha querido transmitir la guionista en esta tercera temporada de Mi otra yo, que como era la última y cerraba todo este proyecto tan bonito de Seitinagasi. Es el árbol de olivos, sería en turco. Es transmitir el amor con una idea que fue la que plasmó también la voz de la protagonista que en lugar de ¿Hay vida después de la vida? La pregunta que ella se ¿Hay amor después de la muerte? ¿Hay amor en esta vida después de la vida? Y esa es una pregunta que nos queda a todos para poder decir ¿Hay amor en este día que he compartido contigo? ¿Hay amor y servicio en esto que estoy haciendo en este instante? Porque venimos aquí no a vivir la vida para nuestros ombligos sino para ser partícipes de esta hermosa humanidad Y hoy he tenido la bendición de ser partícipe de esta hermosa charla compartida con vosotros. [01:34:44] Speaker A: Muchísimas gracias, Ángeles. Pues ya nos tenemos que ir, estamos cerrando. Entonces hablamos también que la serie nos enfrenta a los grandes temas de la existencia humana, que somos frágiles en este mundo, lo rápido que podemos desaparecer en un instante y la aceptación de la muerte, eso estuvimos viendo y que el amor sobrevive a la muerte del cuerpo y que el amor nunca se termina. Entonces, a toda la comunidad, cuento contigo. Ángeles, quiero darte las gracias por haber estado con nosotros. Es muy bello que hayas estado aquí. Esperamos tenerte en otro momento y vamos a mandar a todas las personas a que vean Mi otra yo en la tercera temporada que es donde tú participas de manera tan impresionante. Muy bien. Si alguien en este momento, amigo, se siente que su vida está estancada y quiere sanar desde adentro y no de afuera, tenemos que dar ese paso hoy mismo. A toda la comunidad, cuento contigo. Muchísimas gracias por habernos permitido entrar a su mente y a su corazón. Gracias, Ángeles.

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