Episode Transcript
[00:00:31] Speaker A: Muy buenos días amigos, pues estamos en tu programa Cuento Contigo, yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros nuevamente María del Pilar Montes de Oca.
Pili, no, ya me acordé que no te gusta que te digan Pili, entonces te vamos a decir María del Pilar.
[00:00:53] Speaker B: No, Pilar, Pilar, Pilar está bien, Pilar
[00:00:56] Speaker A: está bien, pero el Pili no es el que no te encanta.
Muy bien, entonces Pilar está muy bien. Pilar, fíjate que como yo, como dices tú, estamos acostumbradas al diminutivo, ¿Verdad?
[00:01:09] Speaker B: Andamos haciendo siempre muy mexicano, muy mexicano, nos viene un poco de indígena el buscar afectividad a través del diminutivo, o sea, al niño lo operaron de su ojito y ahí pones el posesivo y el diminutivo como para mostrar afectividad.
[00:01:31] Speaker A: Así es. Muy bien, pues ¿Quién es Pilar Montes de Oca Sicilia?
¿Puedes decirnos quién es Pilar Montes ocasiona?
[00:01:41] Speaker B: Mira, es una lingüista de profesión y de vocación, o sea, yo estoy fascinada con la lengua y con el lenguaje y con todo lo que nos rodea, lo rodea todo el mundo, que es antropología, nuestra forma de ser, la psicología, nuestra forma de pensar, todo, todo, todo, incluso nuestra crianza, nuestro desarrollo personal se hace a través del lenguaje y pensamos muchas veces en la lengua que hablamos, pensamos en español, nosotros que hablamos español como lengua materna, entonces es súper interesante y bueno, yo me he dedicado durante muchísimos años a hacer investigación de diferentes temas lingüísticos y a difundirlos, no solamente a través de la revista Algarabía, sino a través de otros medios, programas de radio, de tele, así como tú me invitas, tengo muchos espacios donde yo puedo hablar de esto, de esta parte importantísima que es las palabras, de dónde vienen, el juego del lenguaje, por qué hablamos de una manera u otra, por qué es difícil traducir un término de un idioma a otro idioma, etc.
Muy bien,
[00:02:51] Speaker A: pues entonces amigos, la comunidad Cuento Contigo y todas las personas que nos ven a través de Naomidia en el mundo, pues vamos a hablar hoy de la supuesta F que se perdió, ¿Qué pasó con esas mujeres delicadas en el hablar?
Fíjate, ¿Por qué hoy somos más mal habladas que nunca, ahora las mujeres somos más mal habladas que nunca, ¿Nos cansamos de los modales, Pili, ¿O qué sucedió?
[00:03:31] Speaker B: A ver, no es interesante.
Cuando estábamos platicando por qué me gusta la lengua y por qué es interesante, es porque refleja la forma de pensar y de ser de toda una cultura y una antropología, es decir, yo cuando hablo hoy en día al siglo XXI y tengo 60 años, pues detectas que tengo 60 añOS, ¿De dónde soy, de qué parte de la república soy, si soy extranjero, porque el lenguaje es?
¿Qué ha pasado con las mujeres y los hombres? Bueno, las mujeres y los hombres han empezado a ganar terreno en otros medios, las mujeres siempre han sido mal habladas, fíjate que es interesante, desde Los cuentos de Canterbury de Chaucer o el de Camerón, ya vemos a mujeres diciendo palabrotas, pero eran mujeres de cierto estrato sociocultural, no sé si te has dado cuenta, o sea, si era la. Me acuerdo que mi mamá si decías una mala palabra, decía pareces verdulera, no hables como verdulera, no hables como no, o sea, como una persona de bajo estrato popular, entonces la mala palabra es una forma de transgredir, es una forma de decir aquí estoy, es una forma de llamar la atención, como los tatuajes, cuando te tatúas es llamar la atención, decir mira, estoy tatuado, soy diferente a los demás o voy a decir una palabrota. ¿Qué pasó con las mujeres y con los hombres? Que las mujeres empezaron todo un movimiento de feminismo, de liberación femenina Desde los años 60, el siglo pasado, y ese movimiento que ya tiene más de 60 años, pues se ha visto reflejado en que las mujeres han ganado terreno en otras áreas, entonces a la mujer sentirse igual que el hombre, lo cual no es cierto porque somos diferentes esencialmente, genéticamente diferentes, pues nos permitimos decir más malas palabras que antes.
Yo me acuerdo cuando yo entré a la prepa, yo venía de una escuela mixta y en la escuela mixta donde yo había estudiado el kinder, la primera y la secundaria, no decíamos malas palabras ni las mujeres ni a los hombres, yo no los oía por lo menos, y cuando llegué y tuve compañeras que venían a escuela de puras mujeres, ellas sí decían palabras, o sea, cuando estás, porque también decir malas palabras, decir malas palabras, decir palabrotas, groserías o como le queramos llamar, también tiene que ver con una especie como de liberación, entonces si estás en un grupo que te sientes con confianza, lo dices más fácilmente que si estás aquí en un programa de tele, por ejemplo, entonces eso va a ser más difícil, o si eres la maestra con sus alumnos. Ahora, sí creo, como dices tú, que se ha popularizado el usar malas palabras entre las niñas, entre las jóvenes, no solamente ya de clase popular, sino de todas las clases sociales, por estas ganas de ser igual que los hombres.
[00:06:46] Speaker A: Ahora, tú como lingüista, ¿Realmente crees que hablamos idiomas diferentes los hombres y las mujeres?
[00:06:55] Speaker B: Mira, hay muchos mitos acerca del lenguaje, muchísimos mitos.
Es que no me entiendes. Lenguaje femenino contra lenguaje.
Hacer un análisis muy destructivo de si realmente todo lo que se dice, por ejemplo, es muy común que se diga que las mujeres hablamos más que los hombres, quizás porque las mujeres están en dos cosas al mismo tiempo, quizás porque las mujeres somos mamás, no todas, pero en general le toca la crianza, y entonces en la crianza tienes que hablar y tienes que generar el lenguaje, y en cambio el hombre tiene otros intereses y ciertas cosas cerebrales que no tiene la mujer, y es clarísimo. Y te voy a poner un ejemplo, nena. Cuando llegan a conocer una casa nueva que van a comprar el marido y la mujer, el hombre se va a fijar en el número de metros cuadrados, en la losa, en los cimientos, en el catastro, en ese tipo de cosas, incluso en las instalaciones, mientras que la mujer se va a fijar más en si le cabe la sala, no le cabe la sala, si entra luz o no le entra luz, si la cocina está justamente bien o No está bien. ¿Por qué? Porque bueno, obviamente nuestro cerebro ha estado condicionado, y ahorita vamos a hablar más a fondo de eso, porque ahí viene todo.
Está condicionado desde que éramos cazadores y recolectoras, y desde ahí hay una parte interesante de que las mujeres podamos ser multitask y los hombres no, que los hombres sean un poquito más reservados a la hora de hablar y las mujeres no. Entonces, ese es todo un tema que usted. Digo, a mí me implicó un libro completo y ni siquiera creo que acabé de dilucidar si realmente somos tan diferentes o tan iguales. Si hay cosas en las que somos muy divergentes, hay cosas en las que somos muy iguales,
[00:09:04] Speaker A: somos en algunas cosas muy iguales, pero en otras no.
Ahora, las mujeres usamos más rodeos para hablar, o sea, le damos más vueltas a las cosas.
¿Cómo es eso?
[00:09:22] Speaker B: Es muy interesante. La mujer en general ha tenido un papel menos importante dentro de la política, dentro de la historia, dentro del mundo económico, empresarial, etc. La mujer siempre tuvo un poquito más de resquemores a la hora de hablar. La mujer tenía que hablar propiamente. Yo me acuerdo que todavía cuando era chica es que no digas esas palabras en frente de señoritas.
Entonces, el hecho de que la mujer haya tenido un papel secundario o divergente, o más bien dentro del hogar o dentro de un ámbito que no está hecho por la historia, decía Virginia Woolf, la mujer es un testigo de la historia, pero aunque las mujeres hemos hecho la historia, como estamos en un ámbito, habíamos estado en un ámbito de hogar, de casa, todo es efímero, nada queda, no quedan libros, no queda nada. Las mujeres que escribieron libros han sido pocas, ahora que está de moda Cumbres Borrascosas, esta niña, Emily Brontë o Jane Austen, pero es un caso, son casos aislados. Las pintoras importantes, las científicas importantes y Patria de Alejandría eran casos muy, muy contados con las manos. Entonces, el hecho de que la mujer estuviera en un ámbito muy reservado hacía que la mujer trastabillara, le diera vueltas al asunto, generara la muletilla. Hay un libro que se llama Language and the Women's Place de Robin Lacoff de los 70, que justamente hoy ya no aplicaría, porque ella habla de eso, habla de los colores, habla de que nosotros, por ejemplo, decimos muchos colores diferentes.
Yo podría decir que tu, que tu blusa es un, que tu blusa tiene un verde esmeralda junto con un verde limón, quizás un nombre, no lo puede decir así, ¿Me explico?
Porque no tiene esas, o sea, porque también son los ámbitos en donde tú dominas, tú dominas algo y pues sabes perfectamente que ese es tu tema. Si tú sabes de coser, pues vas a saber más de telas y de colores y de todo que los hombres. En cambio un hombre va a saber más de términos de coches que las mujeres.
[00:11:41] Speaker A: Muy bien, pues te voy a hacer una pregunta, Pilar, te voy a hacer una pregunta.
Las mujeres. No me la contestes ahorita. Las mujeres tenemos más palabras para describir nuestros sentimientos. Piénsala muy bien y ahorita me contestas.
¿Qué pensaste, Pilar?
[00:12:35] Speaker B: Pues mira, sí la respuesta es sí, es sí por muchísimas razones. Porque culturalmente se le ha enseñado al hombre a no llorar. Yo me acuerdo cuando yo era niña, los hombres no lloran, no, Ay no, no pareces mariquita porque lloras.
Al hombre se le ha enseñado no expresar sus sentimientos. Esto ha cambiado en las últimas fechas, de verdad las cosas han cambiado porque ahora, primero hay mucho más muestra de homosexualismo que antes no había donde el homosexual ha logrado pues lo que antes estaba muy reprimido y no podía hacer, que es demostrar su capacidad o sus preferencias sexuales y su modo de ser y poder hablar afeminadamente sin que sea criticado. Acuérdense, por ejemplo, de Juan Gabriel, que fue homosexual, obviamente era homosexual y no lo podía decir al principio de su carrera.
Entonces, el hecho de que seas un hombre te predispone a tener ciertas características, digamos, de seriedad.
De seriedad, cómo poderlo decir, como ser más solemne, serio, alejado del sentimiento que una mujer.
Ahora, cuando nos enamoramos los dos, hablamos de nuestros sentimientos. Un hombre enamorado habla igual que una mujer de sus sentimientos. Depende cómo haya sido también su crianza. Eso tiene mucho que ver.
¿Qué te dijo tu mamá? Si tu mamá te reprendía cuando hablabas, cuando llorabas, si al niño no se le permitía expresar lo que es que Yo creo que eso ha cambiado mucho, porque desde la escuela, digamos, siglo XX, el siglo XX empezó a hacer todo un rollo, digamos, piagetiano, Montessori, donde la gente empezó a cambiar la educación, o sea, Thoreau, todos estos grandes pedagogos empezaron a cambiar esto y obviamente el mundo cambió.
La píldora anticonceptiva fue clave, clave, porque hizo que las mujeres entraran en un mundo donde no podíamos entrar porque no podíamos. Nos íbamos a embarazar, íbamos a no poder trabajar durante un tiempo porque íbamos a estar incapacitadas por la cantidad de hijos que íbamos a tener. Hoy en día eso ya no pasa.
Entonces, y si pasa, pasa en ciertas culturas, porque también estoy hablando ahorita de la cultura occidental.
Si yo voy a la cultura árabe, pues seguramente es mucho muy diferente.
Las mujeres todavía usan velo, burka y jab, cosas así.
Entonces, sí aquí vamos a pensar en la cultura occidental, en México, en Estados Unidos, la mujer está más preparada para decirle las cosas. Por ejemplo, entre amigos es muy común, nena, que los hombres entre amigos jueguen, se cuenten chistes, se albureen, platiquen, jueguen tominó, peguen cartas, beban, pero no hablen de sus verdaderos sentimientos. Mientras que con las mujeres siempre hay un acercamiento a cómo te sientes, ¿Cómo estás, ¿Qué pasó? Si una amiga truena con el novio, le preguntas ¿Qué pasó, ¿Por qué, ¿Qué onda? Y además se siente como una traición que tu amiga no te cuente también.
Eso también es una cosa muy importante entre las mujeres.
Me tienen que contar porque me tiene que contar.
Fíjate, soy tu amiga porque me eleve lealtad como amiga,
[00:16:09] Speaker A: o sea que soy traición, traiciono si no le cuento mis
[00:16:13] Speaker B: cosas a una amiga. Sí, definitivamente, definitivamente. Hay amigas que ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué NO me lo contaste a mí? ¿Por qué se lo contaste a fulana y a mí no?
[00:16:24] Speaker A: Fíjate, fíjate, es manera verdad de ser. Es biología, dijéramos.
[00:16:29] Speaker B: Exactamente.
[00:16:30] Speaker A: Ahora te quiero preguntar algo. ¿No has hecho el diccionario de las peleas?
Pues es una buena idea, ¿No? Que hagas un diccionario de las peleas entre hombres y mujeres.
[00:16:42] Speaker B: Pues fíjate que en este libro vienen muchos, muchos diálogos. Está lleno de ejemplos justamente de peleas entre hombres y mujeres muy interesantes.
Por ejemplo, este que te la voy a leer, es un WhatsApp. Le dice ella ¿Dónde estás? ¿Por qué no me contestas? En la chamba. ¿A qué hora llegas? Al rato. ¿Qué tan al rato? No sé. Llamada perdida. ¿No sabes? Llamada perdida. Contéstame Diego, ¿Por qué No me contestas? ¿Qué te pasa? Pelame güey. No manches. Si no me contestas se acabó. OK. Se acabó.
Totalmente. ¿En un monólogo, no? Casi, casi. Porque el cuate ya dijo en la chamba y al rato voy.
Claro.
[00:17:20] Speaker A: Fíjate, por ejemplo, cuando vamos en la carretera, cuando vamos en la carretera le preguntas al señor ¿No se te antoja un cafecito?
¿Eso qué quiere decir? ¿Que el cafecito lo quiero yo?
Y el señor no, ahorita no. Y entonces me enojo, como mujer me enojo. Eso es.
Eso sucede con mucha frecuencia.
Por ejemplo, los niños ya tienen hambre, ¿No quieres una torta?
Y el otro no, porque ya vamos tarde, no nos podemos parar. Y entonces la señora se enoja y le dice a los mira tu papá como nunca me hace caso. ¿Qué pasa con eso en esas peleas? ¿Por qué somos las mujeres así? Bueno, somos diferentes, somos de cerebros diferentes. Platícanos de eso.
[00:18:13] Speaker B: Pues mira, yo creo que aquí hay un punto interesante que también volvemos entre lo cultural, porque siempre ha habido, eso es importante dejarlo en claro antes de seguir el programa.
Siempre se va a pelear la biología o la genética o la herencia con la cultura, la crianza, el medio ambiente, que tanto ya traemos nuestro, en nuestros genes y que tanto la verdad es que se va adquiriendo con la costumbre de dónde vives, como te decía yo, quiénes son tus padres, en qué cultura te desarrollas. Evidentemente una mujer que nace en Arabia Saudita y no puede manejar y no puede entrar a un Starbucks, va a pensar diferente a mí. Pero no te vayas más allá, nena. Yo tengo amigas de mi misma edad, generación X, que se casaron a los 21 años y que ahorita una de ellas se quedó viuda y hace cuenta que se le acabó el mundo porque nunca ha hecho nada por sí misma.
Entonces, si en mi generación, que yo ya me siento de una generación súper avanzada, que yo ya hice una maestría, un doctorado, puse empresas, salí, Fui, vine, tuve 450 mil novios, hay generaciones, en mi misma generación hay gente que no, o sea, el simple y ya no hecho de que siga habiendo concursos de belleza, aún y cuando ya las feministas han logrado que ya es el día de la mujer, que ahora viene el 8 de marzo y ese tipo de cosas que existan, que la mujer tenga valentía de decir que es violentada, que ha sido violentada a lo largo de la historia, que no ha sido tomada en cuenta y además todavía haya concursos de belleza, es un poco como nos damos cuenta que hemos un mundo muy, primero muy diverso, muy heterogéneo, pero también en el sentido hombre mujer, muy dicotómico. Cuando tú le dices al marido ¿Qué te pasa? ¿Y tú le dices nada, tú quieres que adivine qué te está pasando? Porque si no lo adivina va a haber un problema. ¿Qué te pasa? Nada.
[00:20:18] Speaker A: Claro.
[00:20:19] Speaker B: Pones cara y entonces ahí viene el problema, se hace un problema que él no va a entender. Y ahí podríamos justamente relacionarnos con que la mujer siempre, siempre la mujer por ser madre y por las hormonas también piensa en eso, La mujer cuando, no es que todas las mujeres seamos madre, pero el hecho de que tengamos hormonas para ser madres nos hace personas que tenemos oxitocina, no más oxitocina que los hombres, los estrógenos nos hacen más vulnerables en muchos momentos, en cambio la testosterona te da otra fuerza. Así somos diferentes físicamente, fisiológicamente hablando, entonces ahí sí podemos hablar de lo fisiológico. Si eso le sumas lo cultural, la educación, lo que tu mamá te dijo, pues es otra historia.
[00:21:10] Speaker A: Sí, o sea que no nos entendemos definitivamente.
[00:21:13] Speaker B: No, no, no, muchas veces no, la verdad, o sea, hay muchísimos malos entendidos y muchos, o sea, la mayoría de los divorcios de tal hoy en día tienen que ver con eso, con redes sociales, con Facebook, con no poner atención, con muchísimas cosas porque nos hemos vuelto además una sociedad donde no ponemos atención, es decir, donde nuestra atención está totalmente captada por el teléfono, por lo que estamos oyendo, por que nada más dure tres minutos el TikTok y le voy pasando.
Entonces sí se ha vuelto algo mucho más complicado, más difícil. Ahora, no son todos los casos. Yo tengo un hijo y una hija, Mi hijo tiene 20 años, mi hija tiene 19, mi hijo me cuenta todo y habla de sus sentimientos muchísimo, mi hija no, Mi hijo estudia cine y literatura, mi hija estudia ingeniería, porque siempre hay casos diferentes y porque claro que hoy en día, gracias a Dios, las mujeres pueden optar por decir a mí me gustan las matemáticas y no verse como algo raro, a mí me gusta la física, yo quiero ser ingeniera aeroespacial.
[00:22:24] Speaker A: ¿Qué cambia? Va cambiando según la época va cambiando.
[00:22:28] Speaker B: Obviamente las épocas han cambiado mucho. Acuérdate que el lenguaje, acuérdense todos los que nos oyen que el lenguaje es reflejo de nuestra cultura, de nuestra época, del lugar donde estamos, en lo que decimos al final de cuentas. En la época de Sor Juana decían, mujer que sabe latín ni encuentra marido, ni tiene buen fin.
Claro, a ver, la mujer letrada, si yo te enseño a leer, si te enseño latir, ya no va a querer nadie casarse contigo, porque tú tienes que ser en el matrimonio lo que eres.
Era un objeto de cambio, de intercambio social, el matrimonio, que podríamos hablar del matrimonio en todo un tema, pero ese no es el tema en esta ocasión, pero el matrimonio era eso y fue durante muchísimos años, incluso entre campesinos, que me convenía casarme con el punto, porque tenía vaca, o el Hachava tenía vaca, una dote o lo que fuera. Entonces ahí está todo un tema que podríamos ahorita profundizar en él y me gustaría también entrar en el tema, digamos, prehistórico.
[00:23:35] Speaker A: Muy bien, pues nos vamos a ir a un corte y vamos a regresar en un momento.
Estamos en Cuento contigo, amigos, y está con nosotros Pilar Montes de Oca Sicilia, ella Vamos a tomar ese tema que acabas de decir tú, acuérdate, porque a mí se me puede olvidar.
Regresamos en un momento, amigos, estamos Encuentro contigo, Regresamos a tu programa Cuento contigo, Amigos, yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros Pilar Montes de Oca. Ella viene a hablarnos de su tema, lo que le encanta a ella, que es la lingüística. Pero nos quedamos en un tema muy interesante amigos que ella quiere pues compartir con nosotros desde todo su conocimiento.
Adelante Pilar.
[00:24:59] Speaker B: Pues justamente quería yo llegar a un. Hablábamos en el segmento pasado de un poco hasta dónde entra lo cultural y dónde entra lo biológico, lo heredado. Sabemos que desde Darwin descubrimos que los seres humanos estamos adaptándonos al medio constantemente vamos evolucionando en ese sentido, evolucionar como cambiar no quiere decir mejorar, evolucionar simplemente la palabra evolución quiere decir cambio, no quiere decir que vas a mejor, no, es progreso. Entonces, ¿Qué pasaba?
Si realmente venimos de milenios y milenios de ser cazadores y recolectoras, mucho más tiempo del que llevamos siendo agricultores y teniendo civilizaciones desde los sumerios, digamos, o los egipcios, desde antes de eso, fueron miles y miles y miles de años que desde que nació el homo sapiens, 45 mil años, imagínate nena, siendo recolectoras y cazadores, la mujer por su razón de ser, porque cargaba con las crías, porque tenía que estar con la cría, amamantándola, etc. Tenía que estar en la cueva y tenía, Yo estoy segura que la que inventó el fuego fue una mujer, porque era la que tenía que cocinar, la que descubrió el fuego era la que tenía que cocinar. Seguramente un día cayó un rayo y dijo mira, se puede hacer así, y ella le hizo, o quizás también las que pintaron las pinturas rupestres, porque claro, eran esas cuevas donde le estaba contando al niño mira, ahí está tu papá cazando al búfalo, al bisonte, entonces, o al mamut, ¿Qué pasa? Es que el hombre se iba a casar. Si tú te pones a pensar en eso, es que nuestro cerebro durante miles de años se condicionó a que el hombre al ser cazador está poniendo atención solamente en algo, porque si tú te distraes con tu lanza, te matan, te mata el mamut, obviamente.
En cambio la mujer al ser recolectora, al tener que ir por bayas, por nueces, por hierbas alrededor de la cueva, por donde estaba, pues iba viendo que necesitaba y tenía que estar en muchas cosas al mismo tiempo, que no se le cayera la cría, que no se le fuera la cría y además qué íbamos a comer y cómo vamos a resolverlo. ¿Entonces, esto en todas las culturas que viven, por ejemplo hoy en día en el Neolítico, culturas que casi hay, cada vez menos, pero que por ejemplo, no sé, en Amazonas, que se han estudiado esas culturas, culturas mal llamadas primitivas, simplemente son culturas que están en otra relación, en las islas, islas Adaman, en todas esas culturas, también la Polinesia nos hemos dado cuenta de eso, que los hombres siguen siendo los cazadores y las mujeres las recolectoras, no? Cambiaron ese papel en esas culturas donde no han descubierto la agricultura. Entonces si te das cuenta, tú tienes que estar pendiente de una sola cosa. Por eso cuando tú estás en el trabajo y no te llega, o sea, yo estoy en el trabajo, estoy aquí contigo, platicando contigo, pero si estoy esperando el WhatsApp de mi novio o de mi marido, estoy esperando que me llegue y voy a estar pendiente de las dos cosas al mismo tiempo.
Y si mi hijo está en el kinder, también voy a estar pendiente que qué onda con el kinder, porque igual me van a hablar, porque no, y también voy a estar pendiente de qué vamos a hacer de comer en mi casa.
Entonces tengo que estar en varias cosas al mismo tiempo y por eso tenemos ese multitask, por eso tenemos esa capacidad de poder estar manejando, platicando, hablando, dando vueltas, etcétera, etcétera, etcétera.
Mientras que el hombre tiene que concentrarse en un solo tema. Cuando el hombre está haciendo una cosa, ya no puede hacer otra. Yo me he dado cuenta con mi marido, si yo le digo, si va manejando y yo le empiezo a platicar ciertas cosas, ya no me pone la misma atención, ya no pone, porque si va manejando y no sabe por dónde, y va siguiendo el Waze y tal, ya no puede poner, o sea, ahora sí que profundizar en lo que yo le estoy diciendo.
[00:29:18] Speaker A: Fíjate qué importante saber eso, que nosotros las mujeres sepamos eso, que sepamos eso,
[00:29:24] Speaker B: porque entonces tú te enojas, pero no es que te enojes, te enojas, pero realmente lo que el pobre, pobre o no pobre, lo que el hombre está tratando de hacer en ese momento es llegar a donde tiene que llegar y seguir. Y como su concentración es muy enfocada, muy enfocada, no te va a hacer caso. Y tú le estás platicando, fíjate que se divorció fulanita y está muy triste porque no va a captar.
Y luego yo le vas a decir, pero yo ya te había dicho que Teresita se divorció y que tú cuándo me dijiste, pues claro, él estaba concentrado en otra cosa. Entonces tú te enojas, nunca me haces caso lo que yo digo no te importa lo que yo digo no tiene valor, no solamente tú eres lo importante, etc.
[00:30:14] Speaker A: Fíjate pues, tú dices que el lenguaje es el espejo de la sociedad, eso es muy importante, pero si nos miramos hoy en ese espejo, ¿Que es lo que estamos viendo, Pilar? Vemos hombres y mujeres que compartimos la misma mesa, la misma cama, la misma oficina y hablamos idiomas completamente distintos.
[00:30:46] Speaker B: Completamente.
Pero mira, tú piensa en una familia donde hay hombres y mujeres hoy en día, digo, ya en mi caso ya fue muy parejo, o sea, mi mamá y mi papá nos educaron igual, yo tengo una hermana y un hermano, somos doce mujeres, dos mujeres y un hombre, entonces, pero sí había cosas que se le pedían más a la mujer que al hombre.
No, o sea, por ejemplo, coser, nunca vi a mi hermano coser, yo aprendí a coser, no coso nada, coso mal, pero bueno, aprendí a poner botones, me explico.
Cocinar hasta hace poco tiempo también estaba más relacionado con el papel femenino que con el masculino, entonces desde ahí, en la educación, si tú tienes dos hijos y a uno lo educas muy masculino y la otra muy femenina, pues te van a salir así. Yo el otro día todavía me contaba un caso que te va a asombrar. Mi cuñada es directora de un colegio, de un colegio de monjas católico, donde también fue mi hija directora de primaria, y un día llegó una es que no puede ser que este niño tenga tan malas calificaciones, está muy mal, no sé qué. La mamá quejábase, se quejaba de eso, bueno, la niña no me importa porque se va a casar, ay, el siglo XXI, o sea, ¿Cómo, ¿Cómo que la niña no te importa que tenga malas calificaciones?
¿Cómo es posible que hagas esa distinción sexual? Pero sí se hace y se sigue haciendo, y obviamente no estamos hablando más que de la cultura mexicana y occidental, imagínate un pueblo otomí o mazahua, imagínate cómo es en una cultura indígena y imagínate cómo es en una cultura árabe o musulmana, en la India mismo.
Entonces, sí somos las mujeres que podemos estar aquí, como tú y como yo, que tú tienes un programa tan exitoso que puedes estar aquí a tu edad hablando, pensando, resolviendo, viviendo, somos el de la población mundial, somos privilegiadísimas, porque no existe, o sea, las mujeres en general, de verdad, la violencia, las muertas de Juárez, las desaparecidas, las mujeres esclavizadas, o sea, todas esas cosas existen en el mundo.
Yo digo, yo no soy feminista ni nunca.
En este libro trato de ser lo más coherente y lo más neutra posible porque como científico, científico social, antropólogo y lingüista no te puedes ir a sesgarte ni a cegarte, ay no, es que las mujeres somos mejores, ¿Que somos? No es cierto, somos diferentes, unas cosas somos buenas, en otras no somos buenas, pero lo que sí no puedo creer es que se haga la diferencia. El sexismo está la palabra sexismo significa hacer diferencias por sexo, racismo, hacer diferencias por raza, diferencias de cualquier tipo, ponderar, ponderar por sexo, ponderar por raza, pigmentocracia por el color de piel, hacer diferencias de ese tipo es racismo o sexismo. Si tú dices es que el niño seguramente es más inteligente que la niña porque es hombre, ya es una característica sexista.
[00:34:21] Speaker A: Ahora fíjate eso que estás diciendo es importante, ponderar por género, dijéramos, ¿No?
Pero cuando la madre toda de algunas familias mexicanas occidentales, porque muchas son también españolas, donde la madre está haciendo una diferencia entre hombres y mujeres y es una machista, dijéramos, y está educando puros machos.
A ver, platícanos de eso.
[00:34:57] Speaker B: Ah, exactamente.
¿Mire, yo creo, mira, yo creo que realmente tú, obviamente tú como madre, dice mi madre, por eso dice lengua materna, la madre te enseña a hablar lo que la mamá te va a decir, si tu mamá cualquiera te dice que estás gorda, no importa, si te lo dice tu mamá te mata, te mata por qué? Porque tu mamá te enseñó el mundo, te dijo que esto era agua y que esto era una tarjeta y que esto era un teléfono, o sea, tu mamá te enseñó el mundo, entonces para ti lo que tu mamá dice es verdad, lo que tu mamá dice, aunque vayas a psicoanálisis y luego lo trabajes, para ti lo que tu mamá dice es verdad, es una verdad inamovible.
Dos puntos, si la mamá crea un environment, un ambiente donde se le dice a las mujeres ciertas cosas, a los hombres otras, pues así van a crecer. Yo me acuerdo todavía de una amiga mía de mi edad, o sea 60 años, nací de 1065, que su mamá les decía sírvele a tus hermanos de comer cuando regresaban de la escuela, cuando los dos iban a la escuela, entonces ese tipo, como dices, tu familia es española, simplemente no te vayas más allá. En el Club España cuando entrabas, estoy en el Club España, cuando entrabas tenías que poner el apellido del marido.
[00:36:28] Speaker A: Claro. No, no, no, no, eso sigue sucediendo. Pili, te voy a. Nos vamos a tener que ir a una pregunta.
[00:36:35] Speaker B: Vamos a. ¿El apellido de casada de regreso también? ¿Perdón? Sí, dime la pregunta.
[00:36:40] Speaker A: El apellido, a ver, va la pregunta.
¿Todavía se sigue utilizando eso de sírvele a tu marido?
Por favor, hija, levántate y tráele a tu marido de comer.
Eso se hace aquí en mi casa todavía.
Muy bien, pues piénsalo y ahorita me contestas.
A ver, pilar, ¿Qué pensaste? ¿Por qué sigue pasando? ¿Por qué no nos damos cuenta, o porque es una costumbre, o porque es un aprendizaje, o Porque es biología?
¿Por qué sigue pasando? Cuando las hijas oyen eso, dicen, se puede levantar, él tiene manitas.
A ver,
[00:37:56] Speaker B: al hombre, ciertas cosas se le pedían, al hombre se le pedía cosas como arreglar las cosas de carpintería de la casa, pintar, cosas así que también las mujeres podemos hacer, no necesariamente nada más tenemos que hacer las labores del hogar.
Yo creo que mira, es parte una cosa y parte otra.
Sí es biología, sí es la idea de que la mujer tenía que vivir en una casa y que si no se casaba ya no era nadie. ¿Cuántas veces las mujeres es que es solterona la palabra, ahora que leí La vida de Jane Austen, veía que la palabra spinster, que quiere decir solterona, porque es la que teje, la que hila de spinster, viene del uso, del uso con H, del uso de hacer hilos, generar hilos?
Cuando tú cumplías 28 años ya eras una quedada, una esp, la palabra quedaba, entonces desde ahí ya había una predisposición a pensar que la mujer solamente podía hacer ese papel, el papel del hogar, el papel de cocinar, el papel de generar. Y la madre, pues generalmente uno copia patrones de cómo fue educado, entonces su mamá la educó así, su abuela la educaron así, su bisabuela la educaron así, y vas pasando. ¿Lo que tú tienes que hacer es romper patrones y darte cuenta que dónde estamos parados y cómo, cómo vas a educar a tus hijos?
Te digo, yo vuelvo al punto, yo tengo un hijo hombre, una hija mujer, se llevan un año además, o sea, son muy pegados, o sea, son gemelos irlandeses porque se llevan un año. Exactamente.
Y justamente se les educó de la mismita manera los dos, o sea, laven sus platos cuando acaben de comer, si no tenemos servicio, hagan esto, saquen buenas calificaciones, lo único que les queda en la vida es su educación y su futuro, porque a mí me educaron así, quizás también si yo viniera, mi papá era médico librepensador, mi mamá venía de la guerra civil española, entonces eran librepensadores, entonces quizás si yo hubiera venido de una cultura diferente hubiera educado a mis hijos de forma diferente.
Entonces sí, claro que uno es lo que uno mama, como dicen por ahí, que la cultura, la educación se mama y sí es cierto, se trae de la madre y de lo que la madre te va enseñando y si a ti te ponen en una postura, como decía mi abuelita, donde te colocas, te quedas, pones en la postura de que yo soy la que. Yo me acuerdo que todavía mi mamá le servía a mi papá, tenía que levantarse, servirle a mi papá la comida, yo jamás he hecho eso con mi marido, yo jamás me he parado yo a servirle a él, yo me acuerdo que mi mamá, o sea, dejaba lo que estaba comiendo para servirle al marido, un poco como absurdo, ¿No?
Hoy en día no lo entendemos porque las labores. Bueno, no sé si hoy en día, y te digo, vuelvo al punto que estoy hablando desde mi privilegio, quizás haya mucha gente que todavía lo padece, fíjate.
[00:41:03] Speaker A: Padece, todavía lo padece, fíjate la palabra que utilizaste, lo padece, o sea, eso es un padecimiento. Muy bien. ¿Qué más nos ibas a platicar respecto?
[00:41:14] Speaker B: Yo les iba a contar que justamente tiene que ver esto con una parte que es muy importante, que es hasta dónde los estudios decían que en la ciencia las verdades de hoy son las mentiras de mañana. Muchas veces se dijo que el cerebro masculino era de un tipo, el cerebro femenino del otro, que tenemos más interconexión entre uno y otro lóbulo, que puede ser que en cierto modo lo sea por lo que hablábamos de la genética, pero es decir, de lo heredado, de que éramos recolectoras y éramos cazadores.
Fíjate que yo acabo de hacer un estudio para Porsche de por qué las mujeres no compran Porsche y es muy interesante porque las mujeres no compran un Porsche cuando obtienen dinero, ya sea que lo heredaron, el dinero que lo ganaron por ellas mismas, no compran un Porsche o nunca lo ven como una posibilidad. Primero ven el Mercedes, el Audi, el BMW, pero no un Porsche y ven más camionetas que coches, porque tenemos esa mente recolectora de que me quepan las cosas, que me quepan los niños, si es que tengo niños o si no tengo niños, me quepa la bici o los palos del golf o lo que yo juegue o lo haga. Mientras que el hombre si se compra un porche porque es cazador y porque quiere.
Yo no conozco a ninguna mujer que dice me voy a comprar un porche porque ya me divorcié y ahora a ver si me lío a alguien con el porche. No es así. Y un hombre sí lo tiene así.
[00:42:41] Speaker A: Fíjate qué interesante, o sea, las mujeres prefieren otra cosa para que quepan los niños. Para que quepan los niños, la bolsa para los niños, digo, los nietos, si no, no van a caber.
Siempre pensamos en esas cosas, aún y
[00:42:58] Speaker B: sea una camioneta muy elegante, pero no piensan en Porsche porque Porsche es deportivo, no caben de carreras, Sí hay mujeres que son pilotos de carreras, pero todavía no, o sea, como que no hay ninguna que sea preponderante en el mundo de las carreras. Y ahorita velo ahorita en los deportes de invierno, que ahorita está la Olimpiada de invierno. Qué interesante está, porque muchísimas mujeres y hombres ya están haciendo los mismos deportes y los pueden hacer de perfecta manera los dos deportes.
Pero por ejemplo, los hombres patinadores tienen ciertas características diferentes a las mujeres patinadoras, justamente por el físico nada más.
[00:43:39] Speaker A: ¿Ahora, eso que hablas de que las mujeres procesamos el lenguaje en ambos hemisferios, ambos hemisferios, eso nos da un vocabulario emocional más amplio?
[00:43:56] Speaker B: Es que no es que procesemos el lenguaje en ambos hemisferios, porque no se sabe exactamente dónde está el rollo del lenguaje. Lo que sí es cierto es que tenemos más comunicación con el izquierdo y el derecho, y hasta ahorita se sabe que el hemisferio izquierdo, aquí tengo justamente un mapita, el hemisferio izquierdo, acuérdense que es el hemisferio donde está todas las emociones, toda la parte menos, mientras que en el derecho está toda la parte matemática, la parte de medidas, la parte de entender, digamos, conceptos abstractos.
Entonces, sí el cerebro es diferente, el cerebro masculino, la mayoría de las conexiones van en la parte frontal a la trasera de un mismo hemisferio, lo que podría significar mejores habilidades espaciales y motrices en los hombres, mientras que en las mujeres las conexiones neuronales van de un lado hacia otros entre los dos hemisferios, cruzando ambos.
Científicos afirman que esto podría derivar en mejores habilidades verbales e intuitivas de las mujeres y eso sí puede ser, porque yo no sé si los hombres tienen la misma.
Bueno, mi marido sí tiene esa cosa de no me late, pero a mí cuando algo no me late, no me late y es intuitivo, ¿Me explicó?
No creo que uno sea medium, ni tenga premoniciones ni nada, pero tenemos esa intuición. Y también tiene que ver mucho las hormonas, nena, fíjate, las hormonas sí cambian mucho, muchas cosas, por ejemplo, el síndrome premenstrual te hace llorar, te hace verlo todo negro, los hombres no tienen tanto ese padecimiento, no lo tienen, o sea, puede ser que también tengan sus hormonas y sus problemas hormonales como cualquier otra persona, pero no ese que cada mes, cada 28 días tienes un síndrome premenstrual que te dura una semana y que te hace sentir miserable.
[00:46:00] Speaker A: Ahora, las mujeres usan en promedio más palabras por día que los hombres.
[00:46:08] Speaker B: Bueno, también habría que ponderar eso en dónde, en dónde, en qué ámbito, porque las mujeres son interrumpidas mucho en el ámbito empresarial, está totalmente comprobado que las mujeres son más interrupt. Las interrupciones hacia mujeres son más que las interrupciones hacia los hombres en las juntas, ¿Sí me entiendes?
[00:46:44] Speaker A: ¿Y eso por qué?
[00:46:45] Speaker B: Bueno, te voy a poner un ejemplo aquí que yo hice, es un estudio que es el ámbito justamente del trabajo y dice aquí no te voy a poner más o menos la idea de cómo está en el mundo, digamos, de las interrupciones, si el jefe es hombre, interrumpe más a la mujer, si la mujer es la jefa, interrumpe menos al hombre que habla que a la mujer. Ahorita lo encuentro y te lo voy a decir, pero es un hecho, es un hecho que eso pasa y las interrupciones están totalmente tomadas en cuenta. A partir de ahí, según yo, se llama aquí.
Discurso público 163, te lo voy a leer porque es súper interesante, justamente este.
Ahí te va. Y justamente este discurso público pues tiene que ver con que la mujer le pregunta algo al señor, al jefe, y el jefe no le da la misma, la misma, ¿Cómo te diré? Preponderancia, lo que dice la mujer que lo que dice el hombre. Todavía en muchos ambientes laborales pasa eso, muchas veces, en muchos ambientes laborales pasa eso y bueno, no lo encuentro ahorita, pero ahorita te lo.
[00:48:17] Speaker A: Mira, ¿Como nos vamos a ir a un corte en un momentito?
Puedes buscar perfectamente bien en lo que vamos y venimos, porque de esa manera puedes leernos eso tan interesante que nos estás platicando ahora, Pilar. Pues entonces, amigos, nos vamos a ir a un corte. Estamos en tu programa Cuento Contigo.
Yo soy la señora Elena Torres y está con nosotros Pilar Montes de Oca Sicilia.
Ella es especialista, doctora en lingüística. Regresamos en un momento.
Regresamos a tu programa Cuento Contigo. Amigos, yo soy la señora Elena Torres y está con nosotros Pilar Montes de Oca Sicilia. Fíjense bien, ella es empresaria, fundadora de la revista cultural Algarabía.
Ella tiene una empresa de investigación, branding y semiótica. Sabrá Dios que querrá decir eso.
[00:49:56] Speaker B: Semiótica es estudio de los signos. Justamente.
[00:50:01] Speaker A: Muy bien, pues entonces platícanos si encontraste.
[00:50:05] Speaker B: Les contaba que si las mujeres hablamos más que los hombres, hicieron interrumpidas.
En numerosos estudios vemos que esto no es cierto, de que las mujeres hablamos más que los hombres en los ámbitos sobre todo empresariales. La feminista Dale Spelser coincide conmigo en que la gente exagera la cantidad de tiempo que las mujeres hablan, porque como antes nunca hablaban, no se esperaba que ahora lo hicieran.
Por ejemplo, si estás en una reunión y los hombres notan que una mujer está hablando mucho, Paris resulta excesivo, porque es como si una fiesta de adultos, la situación y las conversaciones fueran dominadas por niños, niños y mujeres. No es algo como ¿Por qué hablan mejor? Que se calle.
Los lingüistas West East Zimmerman comprobaron cómo en conversaciones mixtas en empresas, muchos hombres eliminan a las mujeres del campo conversación live. La utilización de prolongados turnos de intervención, e incluso el quebramiento del sistema de turnos con irrupciones que violan los derechos de su compañera a mantenerse en el uso exclusivo de la palabra hasta que ella misma lo dé por terminado, son los recursos más empleados para llevar a cabo esta eliminación. Por su parte, sobre la base de un análisis detallado de las conversaciones de pares heterosexuales en lugares de trabajo, el sociólogo del lenguaje Joshua Fischman nota la desproporción total de la participación femenina en las conversaciones entre ambos sexos, en los que, gracias al empleo de mínimas respuestas estimulantes, por ejemplo, o cosas así, muletillas a la formulación de preguntas y a la atención prestada, las mujeres ayudan a los hombres a desarrollar sus temas, pero dejan de generar su propio tema o su propio discurso. Y aquí está el ejemplo el jefe, tenemos que cambiar la flotilla de camionetas porque hay muchas muy averiadas. Patricia Yo creo que no todas Jefe No todas, pero muchas. Me refiero a la flotilla en general. Patricia Es que tanto las Ford como las Nissan la interrumpe. Yo creo que hay que revisar todas y venderlas o cambiarlas o arregla, dice ella, o arregla. Toma nota Ramírez y empieza con ese tema. Por otro lado, me preocupa el ausentismo y la rotación de personal. Patricia A mí también Guillermo Pero sabes, ha bajado gracias a que aunque haya bajado es un tema que no podemos dejar a un lado para nada. Pero lo que hicimos es que. Cuéntame Ricardo, el número de faltas de este mes y me dice OK señor, pero Guillermo, déjame explicarte lo que hemos hecho para que baje el ausentismo. Luego me explicas Pati sigamos, si no nunca vamos a acabar.
Muy bien, ahora tras son interrupciones veladas, pero ahí están, ahí están, ahí están. No, pero no importa lo que me
[00:52:39] Speaker A: estás diciendo, no importa lo que ella
[00:52:42] Speaker B: diga, no me importa porque lo voy a minimizar, sí lo voy a poner atención, pero no tanto.
Ahora, claro que esto cada vez es menos porque cada vez las mujeres tienen más preponderancia, pero por ejemplo, la misma presidenta del país de México, Sheinbaum, ella misma, si te pones a ver cómo habla, trastabillea, dice cosas, repite lo que dicen otros, se tarda porque ella misma no está segura de de su situación y de su papel. No sé si te has dado cuenta de eso, nena.
[00:53:18] Speaker A: ¿Sí, pero eso qué quiere decir?
[00:53:22] Speaker B: ¿Que no ha tomado en cuenta, o sea, como que le falta como hacerse realmente a la idea de que es la presidenta y que ella tiene que tomar las fuerzas como fue puesta ahí por el anterior, pues ella está ahí como siempre trastabillando, como que habla lento
[00:53:41] Speaker A: y eso en la lingüística que tú estudias, pues qué quiere decir?
[00:53:45] Speaker B: ¿Que no está segura, seguridad, inseguridad, titubeo, trastabilleo, etc.
Y sus palabras que indican?
[00:53:57] Speaker A: Porque también dice cosas,
[00:54:01] Speaker B: indican mucho. Bueno, te digo, esas pausas tan largas que hace como lentamente hace como que está siempre como tratando de decir algo que no realmente es lo que trata de decir. Tú me preguntas ahorita algo y yo te estoy contestando porque tengo el conocimiento de causa de decírtelo o porque estoy segura de lo que estoy diciendo, aunque esté diciendo una estupidez, pero estoy segura de lo que estoy diciendo.
Cuando me tardo me oye Pilar, ¿Y tú qué piensas de hijo?
Bueno, es que yo te podría decir porque no, o sea, por qué no se han investigado los crímenes, Eso es un trabajo de la fiscalía, no creo que nosotros podamos, en lugar de decir sí, se van a investigar y van a pasar mañana y yo les doy nuevos resultados la semana que no.
[00:54:57] Speaker A: Muy bien, eso es importante. Ahora dime
[00:55:01] Speaker B: el discurso público, que es la mujer en el ámbito público, la mujer frente a los demás, la mujer como mujer.
[00:55:09] Speaker A: Ahora en esta época las mujeres son más mal habladas, ya dijimos, pero los albures, esos siguen siendo masculinos nada más, no creo que haya mujeres albureras, Platícanos de eso.
[00:55:27] Speaker B: Hay tres cosas que lo pongo aquí, Chismes, las mujeres son mucho más de hablar de otras personas que los hombres, nos gusta más a las mujeres que a los hombres.
Otro es chistes, les gustan más a los hombres que a las mujeres, o sea cuenta, tú conoces a pocas mujeres que cuenten chistes, es más de hombres.
Y obviamente el albur es total y absolutamente, porque además todos los albures tienen que ver con el falo, son falocéntricos, falocentrados, entonces todos tienen que ver con yo te hago a ti y yo te hago así. Estos albures es muy interesante, solamente se utilizan en México, en Latinoamérica, puede ser que en algunos lugares, en España en algunos, pero es muy raro, o sea, en México viene de la cultura indígena también, viene de que el indígena no quería, como no podía luchar contra el español porque estaba de alguna manera sometido al español, me refiero al hombre español que llegó acá, el indígena quería vengarse, entonces la palabra de indio ladino, ¿Has oído esa palabra de indio ladinO?
Es el que trata como de hacer cosas en contra de alguien, pero no te las dice de frente. De ahí viene el albur.
De ahí viene el albur y nos hacemos un libro que se llama Picardía en lenguas mexicanas, donde ya en náhuatl hay albures. Es interesante en náhuatl cosas como por ejemplo, me gustan mucho tus tamales, no sé náhuatl, no te lo puedo decir en náhuatl me gustan mucho tus tamales y le contesta ella ya los quisieras para un domingo, o sea, un rollo medio así sexual. Yo creo que las mujeres hemos aprendido más de albures últimamente por lo mismo, porque además nos hemos democratizado en las redes sociales, como dices tú, se han normalizado las malas palabras, se han normalizado los albures, se han normalizado muchas cosas que antes no estaban normalizadas y que hoy en día son parte de la vida. Hay unas palabras que yo no decía ni de casualidad y ahora las chavitas de la edad de mi hija las dicen.
Claro, o sea, no solamente el güey, qué onda güey, sino muchas cosas más complejas.
[00:57:48] Speaker A: Fíjate qué importante. Entonces los albures son típicamente masculinos, Típicamente masculinos.
[00:57:57] Speaker B: Típicamente masculinos y sobre todo indígenas, o sea, vienen de nuestro indigenismo. Ese es el libro Picardía en lenguas mexicanas, se los recomiendo muchísimo, muchísimo, porque ahí van a encontrar muchos albures y también esta cosa de referirte a alguien como diciendo sí, sí, sí, pero no tanto, y oye, te gusta, o sea, como hacer siempre el doble sentido, el darle la vuelta a las cosas, somos muy los mexicanos de ser así.
[00:58:26] Speaker A: Y viene de los indígenas, fíjate qué interesante qué barra, eso es los albores.
Ahora dime el vocabulario, fíjate, aquí lo tengo pero ya se me perdió, No te preocupes.
¿Crees que el vocabulario limitado de algunos hombres es por falta de estudiar o es ya biología?
[00:58:53] Speaker B: No, yo creo que ahí sí hay de todo, ¿No? Porque imagínate si dijéramos que Paz o Borges tienen un vocabulario limitado, no lo es.
Sí, la elocuencia puede tenerla la mujer o lo puede tener el hombre. Ser elocuente, tener suficiente léxico, léxico quiere decir número de palabras que tienes de un vocabulario y mientras más lees y más culto eres, pues más vocabulario tienes y tienes más posibilidades de hacer sinonimias y de hablar de otras cosas, etcétera, etcétera. Eso depende mucho, obviamente, de qué estudiaste. Yo ahí sí no vería una diferencia entre hombres y mujeres, o sea, hay mujeres que pueden hablar bien, que son elocuentes, que es fácil que hablen y hay mujeres que no.
[00:59:44] Speaker A: Claro, claro. Y hay hombres que pueden ser elocuentes y hay hombres que no.
[00:59:49] Speaker B: Exactamente. Como decía Jorge Bergüen Goita, la inteligencia y la estupidez no respetan signos. Hay mujeres inteligentes, mujeres estúpidas, hay hombres inteligentes, hombres estúpidos, eso no tiene nada que ver. También hay hombres cultos, hombres no cultos. Pero claro, antes las mujeres teníamos menos acceso a la cultura.
A Virginia Woolf no la dejaron entrar a la biblioteca de su papá nunca, no la educaron y acabó siendo escritora. A Jane Austen tampoco, o sea, sí era algo que estaba vetado, vedado.
Mi mamá por ejemplo, pues no estudió una licenciatura porque en ese entonces Mi mamá nació 35, tiene 90 años, no estaba visto que la mujer estudiara una licenciatura.
Ella estudió comercio como para ser secretaria, que era lo que estaba normalizado en su época.
En cambio yo, que yo soy la siguiente generación, bueno, se salta una porque yo me silente, luego siguen los boomers y luego estoy yo, la X. Yo en cambio fui a la escuela y se me exigió lo mismo que a mi hermano hombre y a mi hermana mujer nos exigieron exactamente lo mismo los tres buenas calificaciones, títulos, maestrías, lo que fuera.
[01:01:10] Speaker A: Claro, pues te voy a hacer una pregunta, te voy a hacer una pregunta que no me la vas a contestar, pero la vas a pensar. ¿Es verdad que los hombres no entienden indirectas?
Piénsala muy bien y ahorita me contestas, Pilar.
¿Qué pensaste Pilar?
[01:02:04] Speaker B: Pues mira, es interesante porque yo creo que más que las indirectas es que las mujeres nos cuesta más trabajo ser sinceras que los hombres.
¿Hay un ejemplo muy claro que se encuentra una chava con otra que hace mucho tiempo que no se ve y le ay, cómo estás?
¿Este Lucy, qué gusto verte, qué guapa te ves, hombre, estás más flaca y tú qué padre tu pelo, güero, te pintaste el pelo? Sí, y tú, qué largo tu pelo, oye, y además tu vestido está padrísimo, y tus tacones, qué bien te veo, oye, sí, a ver cuándo nos vemos, no sé qué, bye. Se despiden y se va una diciendo no manches, qué fea se le veía el pelo, güero, le queda fatal el vestido no le combina, no sé qué gorda está, no está nada flac. Ellas dos se van despidiendo hablando así de una de la otra, ay qué feo.
Llegan dos hombres, llegan dos hombres y se dice ¿Qué pasó? ¿Cómo estás? Hace años que no te veo, que te panchó, estás más gordo, Oye, sí ya estás más flaco, pero qué Keiko haciéndose bromas, se despide y dice que bien me cae. Este cuán.
Yo creo que eso sí pasa, este rollo como de hablar mal del otro, de las mujeres entre mujeres es muy común, muy común. Este rollo de acabo de ver una película que habla de eso justamente como las mujeres cuando estamos solas.
Ah no, es una serie y como las mujeres, van tres mujeres a una playa y como cada una cuando está con las otras dos habla mal de la tercera, así es feo, pero muchas veces pasa.
[01:04:02] Speaker A: Y cómo podemos hacerle para que dejemos de hacer eso ya que estamos ahorita en esto, dejar de hacer eso, darnos cuenta que el juicio no nos sirve para nada y además jalas para ti todas las barbaridades que estás diciendo.
[01:04:17] Speaker B: Exactamente, y no o decírselo a tu amiga, oye amiga no te queda bien esto, que eso nos cuesta mucho trabajo también a los mexicanos ser sinceros con alguien, no, o no le dices, no te importa o no decirle nada, eso
[01:04:31] Speaker A: es desde tu perspectiva, si no te gusta que yo me ponga estos zapatos, pues no te compres estos zapatos o
[01:04:41] Speaker B: simple y llanamente, o simple y llanamente, si no tienes nada bueno que decir de algo, pues no lo digas de alguien, no lo digas, punto y se acabó.
[01:04:51] Speaker A: Claro, eso podríamos hacer nosotros las mujeres
[01:04:54] Speaker B: para no deshacer más solidarias, ¿Qué pasaba con las mujeres que tenían que competir por el marido y tenían que competir por los hombres por el dinero? Decían que hacía siete mujeres por cada hombre, lo cual no es cierto, pero en cierto modo sí, por ejemplo esta totalmente comprobado que los hombres que se divorcian siempre acaban con pareja y las mujeres que se divorcian no siempre acaban con pareja.
Eso es verdad, eso es verdadero, porque los hombres tienen un rango en que pueden andar con la de 5 años más grande que ellos o a la de 20 años menos que ellos y nosotros somos más selectivas y eso no lo vamos a hacer.
[01:05:34] Speaker A: Exactamente.
Muy bien, pues continuamos, ¿Qué nos puedes decir?
[01:05:39] Speaker B: Ah bueno, te quería decir una cosa interesante, que en la vida diaria la mujer tiene también el papel como de madre educadora del hombre, o sea, como que las mujeres se sienten mamás de repente del marido o del compañero, entonces lo tratan de educar y es que dejas todo tirado porque si la mamá no lo educó, pues lo tienes que educar tú porque vives en el mismo household que él, o sea vives en el mismo, entonces lo tienes que educar al marido, entonces entras en este horrible círculo vicioso de es que nunca levantas nada, es que tú ni haces todo mal, es que no me gusta, es que por qué
[01:06:31] Speaker A: no, pero es que no puedes vivir como un desordenado.
[01:06:34] Speaker B: Exactamente, ahí vamos tú y yo hago exactamente lo mismo, a mí no me toca porque mierda, es súper ordenado, súper ordenado, pero sí cosas que dices es que necesito poner orden aquí, entonces por eso dice que te crees mi mamá, de todo te enojas, todo te molesta, nada te viene bien y no es eso, es que a veces traemos este rollo como el chip metido de que somos la mamá del otro,
[01:07:06] Speaker A: pues no eres la mamá, pero tienes que decirle pues recoge tus cosas, ni modo que dejes todo tirado.
[01:07:13] Speaker B: Bueno, pero piensa tú qué papel agarra, o sea, es raro.
Y por ejemplo, a mi hermano le pasó que se casó con una mujer muy desordenada que él ordenaba, pero no se atrevía a decirle a ella que ordenara, le daba miedito, le daba miedito decirle a ella ordena.
Y yo sí, cuando veo algo desordenado a mis hijos, pues a los dos se les dice, al hombre y a la mujer, recoge, lava tus platos, lava tu ropa, que diga limpia tu ropa, arregla tus closets, etc. Entonces eso, ese papel que hace la mujer que en la vida diaria las conversaciones empieza a ser sobre pequeños asuntos de la vida diaria que se van desgastando y muchas veces de ahí vienen divorcios y cosas más, o sea, muestra que emocionalmente el hombre a veces se siente atrapado por la mujer.
[01:08:09] Speaker A: Vamos a hablar del miedo, eso que acabas de decir, ¿Le tiene miedo a la mujer o le tiene miedo al hombre? Entonces, ¿Qué tiene que hacer en un matrimonio o en una familia? ¿Cómo se puede llevar eso?
[01:08:24] Speaker B: Porque hay miedo, hay miedo, por ejemplo, que la mujer se vaya a enojar, que no te vaya a hacer caso, que no te vaya a hablar, que se vaya a sentir. En el caso de las mujeres hay miedo que el hombre tome otro papel o no esté de acuerdo contigo, entonces hay un miedo mutuo, miedo mutuo.
Entonces aquí las mujeres y los hombres establecen patrones muy, muy distintos en muchas situaciones, él y ella no comprenden por qué el lenguaje funciona de forma diferente para unos y para otros.
Las mujeres, por ejemplo, es muy importante que le cuenten cosas. El marido cuéntame cómo te fue el trabajo, cuéntame, cuéntame, cuéntame. Y el hombre igual no quiere contar porque está cansado, porque llegó tarde, porque quiere ver el fútbol.
Y la mujer pide y pide y pide constantemente.
Llamar la atención.
[01:09:22] Speaker A: ¿Sí, eso es importante, Eso es importante porque pueden, pueden estar aguantando las mujeres cosas, porque qué miedo que se vaya, qué hago yo sola sin el papá, cómo me voy a sentir si se va, qué va a pasar con mis hijos?
Y por eso con ese miedo se vive entre las parejas, ¿No?
[01:09:45] Speaker B: Así es, exactamente, o sea, eso no quiere decir que los hombres no expresen lo que quieren, pero sí es cierto que los hombres lo van a decir de otra manera.
Lo van a decir de otra manera, o sea, en general, por ejemplo, él ve al grano de los hombres, ¿Para qué me das tantas vueltas? Ve al grano, es más de hombre ir al grano y la mujer más estar dándole vueltas al asunto.
[01:10:10] Speaker A: Y en temas de dinero, no me pregunto cuánto ganas, ¿Qué te importa?
[01:10:17] Speaker B: Claro, bueno, el dinero es todo un tema, porque te digo también siempre, todavía hasta en la iglesia, el otro día fue una boda, todavía le dicen a la mujer que el hombre le da las arras a la mujer y la mujer dice que va a recibir las arras para administrarlas bien.
No, o sea, cuando ya podrían tener las arras los dos.
[01:10:43] Speaker A: Por eso, pero en temas de dinero el hombre no le gusta que le pregunte.
[01:10:50] Speaker B: No, no le gusta que le pregunten, ni tampoco ¿Me quieres? ¿Cuánto me quieres?
¿Me quieres mucho, poco, ¿Me extrañaste? El hombre es menos de estar expresando ese poder de cosas,
[01:11:03] Speaker A: o sea, el tema de dinero no se puede tratar
[01:11:06] Speaker B: con un señor, no es que no se pueda, porque habrá todos los casos en el mundo, pero generalmente el hombre es más concreto y entonces se molesta de ciertas cosas que pasan que no deberían de pasar ya hoy en día. Y sí existen estas cosas.
¿Me quieres? Claro que sí, mi amor. ¿Y por qué no me lo dices? Te lo he dicho muchas veces. Sí, pero yo digo que quiero que me lo digas más seguido.
Claro, porque así él no entiende el motivo que ella le pida y que le diga tantas veces que la quiere porque él ya lo tiene como. Claro, también hay desacuerdos y destiempos que son diferencias culturales, educativas, como decíamos nena, sociales, pero también existen hombres que se comunican con un lenguaje descrito como femenino, porque yo creo que más que hablar de hombres y mujeres, hablaremos de este cerebro más femenino y más masculino, hablamos de los homosexuales, de los gays, como tienen todo este universo de palabras que las mujeres no tienen. Por ejemplo, si tú, el rollo de los colores, si tú dices muchos colores, si yo te puedo decir que mi blusa es azul príncipe o azul plumbago tal tiene que ver con que soy mujer o soy gay porque puedo tener esas palabras para colores, por eso tantos gays en el mundo de la moda, por ejemplo,
[01:12:40] Speaker A: ellos también utilizan ese tipo
[01:12:42] Speaker B: de palabras porque utilizan muchos, muchos adjetivos y muchas cosas así,
[01:12:49] Speaker A: entonces ellos usan muchos adjetivos también. Ellos sí dicen magenta.
[01:12:56] Speaker B: No, no, es muy raro que lo digan, ellos dicen rojo, morado, azul y verde, se acabó. No, magenta nunca lo dirían a menos que seas un diseñador gráfico o de un arquitecto.
No, entonces no.
[01:13:11] Speaker A: Muy bien, pues nos vamos a ir a un corte comercial, amigos, regresamos en un momento. Estamos en Cuento Contigo, Regresamos a tu programa Cuento Contigo. Amigos, yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros Pilar Montes de Oca. Ella viene a platicarnos del poder de las palabras, de la importancia del poder en las palabras.
Pili, cuéntanos de eso.
[01:14:13] Speaker B: Estaba yo siguiendo un poco lo del tema anterior, te había ya mencionado Robin Dreykov, que es una lingüista pionera en temas del lenguaje femenino y masculino, dice que las mujeres usualmente contestamos una pregunta con un patrón de entonación ascendente en lugar de descendente, como haciendo otra pregunta.
De esta manera podemos demostrar una passive aggressive, agresividad pasiva y a veces esta entonación muestra una total desconfianza.
Sí pagaste el cable, verdad, o sea, ahí ya no crees que lo pagó, o sea dices no pagó el cable sí pagaste cable, ¿Verdad?
Y ese es un patrón ascendente.
El divorcio, por ejemplo, suele producirse no tanto porque el matrimonio deje de ser algo importante para uno, para otro de los dos miembros de la pareja, sino porque se quiere que sea algo tan importante, central en la vida, en el sentido de la vida de las personas, que cuando no es completamente exitoso, cuando fracasa en algunos de sus aspectos que se suponía que deberían ser centrales, como el amor, el sexo, el bienestar, la economía, los hijos, la autorrealización, no se tolera que sea así y se busca una segunda o una mejor o una nueva oportunidad, entonces seguramente la conversación ha fracasado, se ha vuelto aburrida o no ha tenido lugar.
Sea como sea, el matrimonio, la vida en pareja, esa que empieza, según el psiquiatra Aaron T. Beck, cuando se comparte lavadora y hay que lavar los platos, es decir, cuando surgen las discusiones para decidir qué ropa está sucia, si se debe lavarse a 30 o a 60 grados se convierte en una relación social de naturaleza muy inestable, en la durabilidad de la cual intervienen múltiples factores, pero en la conversación, la posibilidad de conversar con la pareja toda una vida resulta casi imposible, porque además vamos siendo otras personas, vamos siendo otras personas, ¿No? Entonces, otra manera, otra manera de hacerlo
[01:16:18] Speaker A: es que no eres la misma de los 30 a los 40 ni a los 50, no eres la misma a los 18 que a los 40.
[01:16:27] Speaker B: Así es, así es.
[01:16:29] Speaker A: Entonces las palabras cambian también en esas épocas, ya tu lenguaje es diferente.
[01:16:39] Speaker B: Mira, no solamente las palabras, sino la forma de acercarte hacia las palabras, o sea, cómo te relacionas, por ejemplo, el mal de amores, cuando alguien te deja, cuando estás justamente separándote de alguien o cuando te puso el cuerno y entonces lo tienes que dejar, te engañó, ese dolor que sientes, las mujeres lo expresamos de forma diferente que los hombres, por ejemplo, las mujeres lo hablamos, lo hablamos y lo hablamos con todas las amigas, con la que se pase por enfrente, con la prima, con la tía, con el hermano, mientras que los hombres no lo hablan tanto, ya corté, o sea, es que yo ya corté con Gonzalo, no sabes qué horror, vengan, voy a platicar, es que te voy a contar y te voy a contar y cuentas y cuentas y cuentas, y él va con sus amigos y les dice güey, vamos a echarnos unas chelas, unas chéveres, como dicen ustedes allá en San Luis Potosí, porque corté con esta niña y yo quiero pasármela bien, pero no habla del tema, no resuelve el tema dentro de la estructura, por eso es mucho más común que las mujeres vayan a terapia, que las mujeres vayan a yoga, que las mujeres hagan cosas de autorrealización personal, que las mujeres cuando sean mujeres solas, que pueden hacer cosas solas, que las mujeres puedan vivir solas, los hombres es más difícil que puedan vivir solos o que tengan una estructura de household que funcione, es decir, que cocinen y que tengan un refrigerador lleno de súper y tal, cuando viven solos es mucho, muy difícil.
[01:18:22] Speaker A: Ahora, los sarcasmos los usamos mucho las
[01:18:26] Speaker B: mujeres, Yo creo que hay todos, yo creo que el sarcasmo es tanto de hombre como de mujer, o sea, depende mucho de la idiosincrasia, o sea, el sarcasmo es como quererte reír de algo que no es, o sea, como querer hacer una burla, pero ironía mordaz o cruel o burlita así para ofender, ridiculizar o criticar algo de manera indirecta, entonces es como algunos ejemplos, te voy a dar algunos ejemplos de sarcasmo y tú me dices si son de hombres y mujeres, porque qué puntual, alguien que siempre llega tarde es más de hombre.
Hay otra junta. Que padre, muy padre.
¿Te gusta cantar? ¿Por qué no aprendes?
[01:19:23] Speaker A: Sí, claro. ¿De dónde vienes? Pues has de venir de casa de
[01:19:27] Speaker B: tu mamá, No exactamente, no, la verdad es que eres un genio, ¿No?
Oye, me encanta tu loción, ¿Cuánto tiempo lleva sumergida en él, o sea, cuando trae mucha loción?
Sobre la inteligencia o en el trabajo, no te preocupes, me encanta esperar, es mi actividad favorita.
No, o está lloviendo y dices ay, qué padre que escogiste este día para ir a pasear. Yo creo que somos las dos, hombres y mujeres. ¿Tú lo usas o no es cerca?
[01:19:58] Speaker A: Eso ya depende, ¿Verdad? Depende muy bien.
¿En la actualidad se oye mal una mujer diciéndole peradas?
[01:20:08] Speaker B: No, ya no tanto, ya lo que decíamos al principio, ¿Te acuerdas? Que no, ya no, o sea, ya no se oye. Ya no se oye tan mal ni se siente tan mal, o sea, es más, se ve que las mujeres ha tomado ese.
Pues te digo, las mujeres siempre han hablado mal, pero siempre en las clases sociales bajas, a la mujer de clase social alta, las nobles, no se les permitía hablar.
[01:20:33] Speaker A: ¿Pues como ibas a decir groserías?
[01:20:35] Speaker B: Claro que no, pero hay por ejemplo cartas de mujeres donde dicen cosas terribles, por ejemplo, Emilia Pardo Bazán le escribía a Benito Pérez Galdós unas cosas súper indecentes, le decía ya te quiero tener encima y comerte a besos mi chiquito y tarara. Pero Emilia Pardo Bazán era Emilia Pardo Bazán, una mujer que había roto sus esquemas en finales del siglo XIX, principios del siglo XX, entonces decía, habrá de todo, le decía cosas soeces, incluso el famoso dirty talking. En el sexo quiero esto y esto de ti, que me hagas esto y esto y aquello.
Es muy difícil que una mujer lo diga. También sexualmente las mujeres siempre hemos estado como supeditadas a que el hombre sea el que tome las riendas de nuestro propio orgasmo, de nuestro propio placer, de nuestra felicidad sexual o de nuestra vida sexual.
Nos ha costado trabajo, No en todos los casos, hay mujeres que no somos así, hay mujeres que siempre hemos tomado la batuta que no tenemos problema, pero la mayoría de las mujeres han estado supeditada sexualmente al hombre y a lo que el hombre quiere y como el hombre quiera.
Todavía estaba mal visto de qué fácil es esta mujer que salí con ella y a la primera de cambio me dio un beso, entonces es una facilota, ya no la voy a volver a hablar.
Claro, ¿Que pasaba?
[01:22:00] Speaker A: Claro, claro. Pero la vulgaridad esa no es propia de la mujer.
[01:22:07] Speaker B: Yo creo que no, yo creo que es de ambos casos y tiene más que ver con estrato sociocultural, o sea, de repente ves cómo hablan en ciertos ámbitos, ecatepec aquí en México, lo que antes era tepito, porque ahora te pito tepito y todas esas cosas, y ves cómo habla la gente, mujeres y hombres hablan de una manera tosca, vulgar, no digo bien o mal, no esto hablando de bien o mal, pero es una manera muy tosca, muy vulgar, llena de malas palabras, llena de frases oeses, porque es gente que tiene que estarse defendiendo del día a día y tiene que salir adelante, y como decíamos que la lengua es reflejo de la sociedad, pues si tú no tienes nada y lo único que tienes es saber cómo logras vender, o eres un narcomedudista o eres un narco, imagínate cómo vas a hablar.
[01:22:54] Speaker A: Claro, Pues es un reflejo, pero, pero cómo podemos, qué consejos puedes darnos Pilar, para aprender el idioma del otro, o sea, para poder ser más empáticos, para no tener eso de pues que tenemos que vivir siempre.
[01:23:20] Speaker B: Escribiste libro que se llama Es que no me entiendes justamente para eso, que justamente aquí la portada dice ¿Qué te pasa? ¿Nada?
¿Para que? Si la gente sabemos más, si sabemos más del otro, de cómo funciona el cerebro masculino, si sabemos, si tratamos de educar además parejo, parejo, pues seguramente nos va a ir mejor en el rollo de la comunicación, porque entonces nos vamos a comunicar de mejor manera, o sea, yo creo que antes decías a mí los hombres no me entienden o las mujeres no me entienden y hoy en cambio decimos no, a mí me entienden tanto mujeres como hombres, hay hombres que no me entienden, hay mujeres que no me entienden, habrá de todo en la viña del Señor, que eso es lo que yo creo que es muy importante, digo, y así como digamos, para hacer un wrap up de todo lo que hemos estado hablando es muy interesante pensar que las mujeres y los hombres tenemos, digamos hoy en día la necesidad, no solamente si eres papá o no, de tratar por igual a un hombre que a una mujer, o sea, ahí viene el punto clave, nena. No ser sexista es tratar igual a un hombre y una mujer, dar las mismas oportunidades, las mismas prerrogativas, exigirle lo mismo, hablarle de lo mismo y ser lo mismo. Eso es un muy importante.
[01:24:49] Speaker A: Muy bien, pues nos vamos a ir a una pregunta que quiero que me la contestes cuando la hayas pensado. Muy bien, pero fíjate, aquí dice algo que me interesó muchísimo.
Tú puedes ponerte un traje nuevo y andar en un auto de lujo, pero a la hora de hablar sale tu verdadero yo.
Piénsalo bien y ahorita nos platicas qué quiere decir eso.
[01:25:12] Speaker B: Perfecto.
[01:25:45] Speaker A: ¿Qué nos puedes decir de eso, Pilar?
[01:25:50] Speaker B: Mira, básicamente lo que tenemos que darnos cuenta o que entender es que nosotros somos lo que decimos.
Nuestra lengua es nuestra tarjeta de presentación, es nuestra interfaz hacia los demás, es lo que la gente ve.
¿Vuelvo al punto, si yo tengo una camisa de Louis Vuitton y tengo el Rolex o el Cartier y Tara, pero llego y te digo qué onda? No manches güey, ahí se va a detectar, te va a traicionar el barrio.
Es la verdad. Es la verdad. Y así funciona. Así funciona. Si eres una persona ansiosa, hablas rápido, yo soy muy ansiosa, por ejemplo. Hablas rápido, interrumpes, te adelantas a la canción.
Si eres una persona pasiva, flemática, hablas poco, te tomas tu tiempo, no describes si vienes de un segmento bajo, aunque llegues a tener mucho dinero ahora que hay tanta ascenso social hoy en día, nena, con todo este rollo de los narcos y todo este mundo que cambió muy fácilmente, hay mucha movilidad social. Pues esa movilidad social es, Acuérdate que se compra una casa enorme en una colonia muy elegante y que compra un coche muy, muy, muy, muy, muy caro, muy lujoso, de alta gama, cuando llega y dice ¿Qué pasó? Pásame las de acá, ya lo vas, te vas a, vas a detectar quién es, ya sea hombre o mujer.
Yo tengo una vecina que compró el penthouse de arriba de mi departamento y justamente unos cochezazos cochazos, como decía mi abuela, era española, y justamente de repente la oigo como regaña a sus hijas y parece que estamos de verdad en la Lagunilla. ¿Lagunilla, mi barrio, fíjate la manera como
[01:27:58] Speaker A: ella se expresa exactamente
[01:28:03] Speaker B: con malas palabras, no? Entonces no debe de ser así, porque justamente no estamos hechos para eso, estamos hechos para entender en qué cultura estamos y por eso la lengua nos delata más que cualquier otra cosa, la lengua nos va a delatar siempre, siempre. También la forma de escribir, la falta de ortografía, habla de que no leíste, de que no tienes cultura, el no poner un acento, no poner un signo de interrogación, de exclamación, etc.
[01:28:38] Speaker A: ¿Todo eso
[01:28:38] Speaker B: te delata, te delata muchísimo, no sé, te has dado cuenta cuando alguien te manda un mensaje y tiene falta de ortografía, si te da algo, no, pero
[01:28:48] Speaker A: es que ahora se escribe con faltas
[01:28:50] Speaker B: de ortografía, además eso está bueno, esto es un problema pues yo siempre los digo a mis alumnos, siempre, siempre les digo, a ver, si ustedes escriben mal va a ser un problema grave, por qué?
Porque va a generar un malentendido. ¿Si yo te digo vienes a comer?
¿Y no te pongo los signos de interrogación, el marido piensa que le estás obligando a ir a comer y no, que le estás preguntando oye, vienes a comer?
Si, te das cuenta cómo puede ser un malentendido grave Y además ahora que nos comunicamos todo el tiempo a través de esto, de mensajes, entonces el escribir, yo siempre les digo, habla como quieras, pero escribe bien porque te voy a decir, a la hora de hablar tenemos pausas, gestos, ademanes, entonación, tono, qué padre, qué feo, muchas cosas, acentos, no es lo mismo papá que papá o papa, no es lo mismo inglés que inglés, examen de inglés para señoritas no es lo mismo que examen de inglés para señoritas. Entonces ahí está, ahí está el punto, que si no pones el acento, que si no pones la tilde, hay malos entendidos y graves, graves y de diversas, malos entendidos de diversas maneras, vamos, sí,
[01:30:29] Speaker A: qué barbaridad cómo el lenguaje te delata, además te dice de qué país estudiaste
[01:30:36] Speaker B: qué no estudiaste, qué viviste qué no viviste, de dónde procedes, de qué país eres, porque la lengua cambia geográficamente por región, o sea, no hablamos igual en San Luis Potosí que aquí en México, no hablan igual la gente que habla español en Houston que acá, no hablan igual la gente entonces geográficamente habla por edad, o sea, si yo digo palabras como el zaguán, soy seguramente de una edad diferente a que un niño, uno de la generación Z, ¿Como mis hijos no van a decir la palabra zaguán nunca?
Claro que no, nunca, nunca, o mi mamá que dice que ella bailaba una pieza con el novio, me sacó a bailar una pieza, esa pieza es de abuelita, ya no la decimos nosotros ahora, y hay palabras que ya para mí son de abuelita. El otro día una prima mía le dijo a su hijo que ella quería ser una mamá cool y le mamá no es cool decir cool, No, es que no es cool decir cool, o sea, a una mamá no le queda
[01:31:46] Speaker A: decir cool, no es cool decir cool.
[01:31:51] Speaker B: Y mi hija me dice que la palabra padre que yo usaba todos los mamá no digas padre, qué horror, es la palabra de abuelita, mamá, sí yo
[01:32:00] Speaker A: pongo mucho padrísimo, está padrísimo, padrísimo, padrísimo.
Ahora dime realmente en el lenguaje qué es lo que le atrae a las mujeres de los hombres que digan palabras con cierta carga emocional, que en lugar de decir genial digan fascinante, eres fascinante. ¿Qué atrae realmente en la lingüística a las mujeres?
¿Una carga emocional o si te veo bonito un día y al día siguiente no te hago caso, o palabras ¿Cómo es esa atracción?
[01:32:41] Speaker B: No, fíjate que yo creo que tienen más que ver con la seguridad del hombre, a la mujer como la proveedor, como el hombre proveedor, pues tenía que tener seguridad de sí mismo, y al tener seguridad de sí mismo profesional y tal, es que hablara con conocimiento de causa, que dijera cosas, la mujer admiraba que el hombre diera el discurso, que diera clase, que enseñara, no en todos los casos, pero sí, sí nos gustan los hombres que son seguros de sí mismos y esa seguridad si se refleja en su lenguaje, evidentemente, bueno, es donde se debe de reflejar en la lengua esa seguridad en sí mismo.
[01:33:21] Speaker A: Ahora, la lengua cambia en cada generación,
[01:33:24] Speaker B: la lengua cambia con cada generación, es evidente que por ejemplo, cuando nos hicieron leer el Miosit, ¿Se acuerdan?
En la secundaria, pues no entendíamos ni la mitad, ¿Por qué? Pues porque hace mil años que se escribió el mío, Sí, justamente hace mil años, pues ya pasaron muchas cosas y el español cambió radicalmente, entonces las palabras que yo digo ahorita, o sea el otro día también la palabra tostón, pues mis hijos no la entienden, o te cayó el 20, era un 20 que se usaba para los teléfonos públicos, ahorita ya ni teléfonos públicos hay.
[01:34:03] Speaker A: Sí decimos. Sí decimos mucho. Te cae el 20.
[01:34:06] Speaker B: Si, no me cayó el 20. A mí sí ya me cayó el 20. No, a mí no me cayó el 20.$ Ya te cayó el 20.
[01:34:11] Speaker A: Muy bien, pues entonces nos tenemos que ir, Pilar. Se nos acabó el tiempo.
[01:34:16] Speaker B: Pues sí, pero me da mucho gusto haber platicado contigo. Fue una plática muy interesante, como siempre.
Y creo que hay mucho más que hablar del tema. Siempre este tema es inacabable.
[01:34:27] Speaker A: Ahora, fíjate, a mí me gustaría muchísimo. Danos tus redes, ¿Dónde te pueden localizar?
[01:34:33] Speaker B: Estoy en TikTok, en Instagram, en Facebook como LaBrafílica. LaBrafílica Palabrafílica o como Garavía.
[01:34:47] Speaker A: Eso está muy bien. Ahí te pueden localizar. Ahora, los libros.
[01:34:54] Speaker B: Sí, los libros los pueden comprar en la página de Algarabía. Com. ¿Todos estos libros digitales o impresos?
[01:35:04] Speaker A: Todos tus libros. Pero ¿Cuáles son tus libros? Dinos cuáles son.
[01:35:08] Speaker B: Muchísimos. El chingón de todo, excepto feminismo. Es que no me entiendes. Lenguaje femenino contra el lenguaje masculino.
La lengua de todos los días.
Taquitos de lengua.
De lengua me como un plato.
Muchísimos de pura lengua.
Muchos que tienen que ver con lengua. Muchos, muchos. El manual para escribir bien y el manual para hablar mejor. Eso se los recomiendo muchísimo también.
[01:35:38] Speaker A: El manual para escribir bien y para
[01:35:40] Speaker B: hablar mejor y el manual para hablar mejor. Son dos manuales diferentes. Y también tenemos Algaridad TV. Pueden entrar al sitio en YouTube, que también estamos ahí.
[01:35:52] Speaker A: Muy bien, pues entonces vamos a terminar este programa, amigos, porque ya se nos va a ir el tiempo y queremos agradecerle a Pilar Montes de Oca su presencia en este programa y todo lo que nos vino a traer. Muchísimas gracias, Pilar, por haber estado en cuento contigo una vez más. Es muy agradable escucharte porque podemos entender muchas cosas que ni siquiera podíamos habernos dado cuenta en nuestra vida.
Muchas cosas. Como por ejemplo, el lenguaje significa el mundo que nos rodea.
Eso lo pensamos, ¿Verdad?
Eso nos lo dijiste ahorita. La lengua cambia en cada generación.
Los hombres y las mujeres somos diferentes. Eso tenemos que entender, que somos diferentes, que tenemos un cerebro distinto.
Es el lenguaje el reflejo de la sociedad.
Eso también lo platicamos.
¿Qué es el género en la lengua?
Lo que estuvimos viendo hombres y mujeres.
Vivimos en una época en la que el lenguaje de las mujeres era más elegante, pero decían también que éramos menos asertivas, que usábamos muchas mujeres y Ahora pues ha cambiado totalmente porque va cambiando el lenguaje con las generaciones.
[01:37:24] Speaker B: Exactamente.
[01:37:26] Speaker A: Entonces dijimos eso se me fue algo,
[01:37:29] Speaker B: nada más que piensen que cada vez que hablan están detentando y expresando su edad, su cultura, su forma de ser, su sexo, su género y todo lo demás. Y me da mucho gusto haber estado aquí. Muchas gracias. Les mando un abrazo a todos los que nos escuchan. Nos vemos pronto, mi querida nena.
[01:37:51] Speaker A: Muchísimas gracias. Muchísimas gracias amigos. Los esperamos el próximo domingo y muchísimas, muchísimas gracias por habernos permitido entrar a su mente y a su corazón.
Yo soy la señora Nena Torres y los esperamos el próximo domingo.