Episode Transcript
[00:00:31] Speaker A: Muy buenos días amigos, pues estamos en tu programa Cuento Contigo. Yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros el día de hoy la psicóloga Altagracia Libertad. Muy buenos días, hermosa, y muchísimas gracias por haber aceptado nuestra invitación.
[00:00:52] Speaker B: Muchísimas gracias a ti, Nena, Para mí esto es un gran honor estar acá, así que muchísimas gracias.
[00:01:00] Speaker A: Pues estamos amigos, hoy vamos a tener un tema muy interesante. Vamos a saludar a nuestra otra invitada también. Ella es María José Mier iteran. Ella es médico en medicina. Ella es doctora en medicina y viene.
[00:01:17] Speaker B: Porque tenía mucho interés a la hora.
[00:01:18] Speaker A: Que vio que era alta gracia. Libertad dijo yo quiero entrar porque quiero hacerle preguntas al respecto y a medida como vayan siendo las cosas, porque ella ya te conocía, entonces a medida que vayan las cosas dándose, pues voy a preguntar alguna cosa.
Muy bien, pues amigos, hoy vamos a tener un tema muy interesante, el cual viene a desarrollar Altagracia. ¿Cómo te gusta que te digan? ¿La psicomadán o Altagracia? ¿Cómo quieres que te digamos?
[00:01:50] Speaker B: Bueno, si quieres me dicen la psicomadán para que la gente se vaya familiarizando con este rol psicoeducativo que tanto amo.
[00:01:58] Speaker A: Muy bien, pues entonces amigos, fíjense bien, el tema del día de hoy es aprender a soltar las caretas que nos ponemos o las máscaras, pero no sabemos la máscara como una respuesta de supervivencia. ¿Qué nos puedes platicar de eso? ¿Por qué muchas máscaras, pues no son una elección consciente, sino una respuesta adaptativa? Platícanos.
[00:02:32] Speaker B: Ay, es una hermosa pregunta, es un tema que me apasiona.
¿Qué pasaría si yo te digo Nena, y les digo que la mayoría de estas máscaras, de estas formas en las que confrontamos, nos relacionamos y confrontamos el mundo, vienen de heridas y de traumas? Y esto, como bien decías, es una forma de adaptarnos producto de esas heridas. Cuando somos niños, los seres humanos, pues somos animales con necesidades psicológicas especiales y cuando esas necesidades no son satisfechas, se crean heridas, se crean heridas emocionales, se crean vacíos básicos y estos vacíos hacen que los tengamos que confrontar de alguna manera y de esas heridas salen estas adaptaciones. El ser humano empieza a elegir para compensar eso que no tuve o para sanar eso que me dolió tanto, elegir formas para relacionarme Entonces si algo a mí me dolió mucho, por ejemplo un abandono, la persona dice de manera inconsciente se dice oye no quiero volver a sufrir esto, no quiero volver a pasar por esto porque fue supremamente doloroso y se genera una máscara. Yo cuando voy a explicar este tema siempre me acompaño de mis playmóviles para que se entienda muchísimo mejor. Por ejemplo, si una persona pasa por una herida, vamos a decir de rechazo, vamos a suponer que Nena vivió bullying por mucho tiempo en el colegio, desde esa herida de rechazo salen máscaras adaptativas, por ejemplo una máscara complaciente, entonces terminan diciendo claro, lo que tú quieras, claro, empieza a ser esa mujer que complace, que es la primera en ofrecerse cuando los demás tienen un problema, pero no es porque de verdad Nena le nazca ser complaciente, no viene de su ser, no viene de su esencia, sino, sino que es una forma en la que su inconsciente, en la que su psiqui ya va, si soy complaciente probablemente no me vuelvan a rechazar Entonces una forma de proteger esa herida, de decir OK, si soy complaciente probablemente no me vuelvan a rechazar y así con distintas heridas y distintas carencias. Una persona por ejemplo que haya pasado por abandono, que es tan común esa sensación de abandono en la infancia, muchas veces las personas podemos tener presencia física, pero no la suficiente validación emocional, el acompañamiento, no sentirnos seguras o seguros y eso hace que muchas veces generemos las máscaras del control. ¿Entonces vemos esas personas que y tú con quién estás y con quién saliste? ¿Y por qué hueles a perfume? ¿Y déjame revisarte el teléfono o por qué tu amiga no me escribiste?
Empiezan a confrontar el mundo desde ese control, pero repito, de verdad su esencia no es controladora, esto es un mecanismo en donde dijeron OK, a través de este control de pronto no me vuelvan a abandonar, no vuelva yo a sentir este dolor tan incómodo y tan fuerte. Entonces todas estas son adaptaciones. También es importante recordar que no solamente nos herimos a través de lesiones o a través de situaciones que nos duelan, a veces vienen de carencias al nosotros ser, como bien dije, animales con necesidades psicológicas especiales. Si la persona no tiene la ciencia, la validación, si no tiene todo esto que necesita para su adecuado desarrollo emocional, y cerebral, porque recordemos que el apego está relacionado al desarrollo cerebral. Se crea esta fragmentación, porque de hecho se conoce así, se conoce como fragmentación traumática, que es donde por un lado queda esa herida, queda esa parte de mí necesitando esa validación, queda esa parte de mí anhelando esa seguridad, ese reconocimiento, ese amor, ese abrazo y por otro lado la máscara. Ahí está la fragmentación, se separa mi parte herida, esa que muchos clínicos llamamos la niña herida, que no es nada más que un sistema nervioso alterado, básicamente es eso, un sistema nervioso alterado. Entonces por un lado está esa niña y por otro lado está esas máscaras, esas.
Esas actitudes, comportamientos que son adaptativos y que los hacemos a modo de protegernos.
Una de las formas más pintorescas en que las explico es que cuando una persona pasa por estos eventos traumáticos es como si le cortaran la cabeza, nena, así es como que literalmente hubiese un corte y quedara su parte racional por encima y toda esta parte emocional separada. Entonces eso hace que muchas veces por eso las personas pasan por situaciones Ay, una parte de mí quería llamarla, pero no pude, me congelé. Entonces una parte de mí quería no fumarse ese cigarrillo, pero me lo terminé fumando. Es como que literalmente hubiese una lucha interna entre todo mi sistema límbico y toda mi parte frontal. Entonces esa imagen donde vemos a este niño tratando de seleccionar una máscara es donde la persona dice OK, ¿Qué tengo que hacer para que me quieran? ¿Qué tengo que hacer para compensar esto? Y pues muchas veces eligen roles como el de payaso y vemos que el niño se da cuenta cuando sonrío mucho o cuando soy muy jocoso, entonces mi mamá sí me voltea a ver. Entonces ahí empieza a crearse esta máscara, esta careta con la que el niño termina confrontando, creciendo y lo más interesante es que termina pensando que es eso. Entonces las personas terminan identificándose con esas máscaras y no, es que yo soy muy perfeccionista, es que yo soy muy controladora, es que yo soy muy sumisa, es que yo soy muy dependiente, es que yo soy. Es uno de los grandes problemas de estas máscaras que terminan reemplazando nuestra verdadera identidad y la persona se termina fusionando, creyendo que es eso, creyendo que es esos roles que al final son mecanismos de defensa con los que aprenden a lidiar, con los que aprenden a interactuar tanto en sus vínculos como en su manera de relacionarse con el mundo. Y lo que es peor, con ellos mismos. Con ellos mismos. Porque muchas veces esas máscaras le impiden ver su esencia, eso que hubiesen sido si no hubiesen crecido con estas heridas, con estas carencias.
Ese verdadero ser le impiden estas máscaras conectar con ellos de una manera óptima. Entonces la persona está en esta dualidad constante. Quiero algo, pero termino haciendo otra cosa. Y esto es supremamente agotador. Supremamente agotador. De hecho, las personas terminan asistiendo a las consultas terapéuticas por estas máscaras porque a la larga terminan siendo muy problemáticas.
La persona te dice, soy tan celosa que mis relaciones terminan con frecuencia por eso. Soy tan perfeccionista que nunca termino las cosas porque siempre consigo un detalle y termino atrasándome con los proyectos.
Soy tan rebelde que de alguna forma los trabajos me terminan despidiendo, me terminan votando porque no logro adaptarme a las normas. Y no se dan cuenta que estas partes son protecciones que muchas veces nena, cuesta soltar. Cuesta muchísimo soltar. Y las personas dicen, ¿Pero por qué me cuesta tanto soltarlo si me está haciendo daño? Te cuesta soltarlo porque eso te ayudó a sobrevivir.
Y cuando algo te ayuda a sobrevivir, es muy difícil deshacerte de ello.
Si, por ejemplo, yo qué sé, yo tengo, no sé, se me ocurre un ejemplo. De pronto una persona está en un auto y el auto cae en un lago y gracias a esos aparaticos que rompen los vidrios es que la persona logra salir y llegar y respirar. ¿Qué creen ustedes que va a querer hacer con ese aparatico rompe vidrios? No lo va a querer soltar jamás porque lo ayudó a sobrevivir en un momento determinado. Por eso estas máscaras se suelen fusionar y se suele aferrar la persona a ella como si fuese un salvavidas.
[00:11:24] Speaker A: Muy bien, pues te voy a hacer una pregunta que quiero que la pienses muy bien.
Normalmente todas las familias tienen problemas. No hay familias perfectas y todas son, pues como dijimos ahorita, no ayudan a los hijos, siempre están maltratando o consintiendo de más, etcétera. Piénsalo muy bien.
¿Qué me puedes decir de esto?
¿Por qué tenemos todos que sobrevivir a máscaras? ¿Porque las familias siempre son que? No nos ayudan para eso. Piénsalo muy bien y ahorita me contestas.
Pues antes de que me conteste Altagracia lo que le pregunté, quiero presentar a María José. María José, pues ella es una joven doctora. Preséntate tú mejor.
[00:12:49] Speaker C: Hola a todos, ¿Cómo están? Es un gusto poder estar aquí el día de hoy. Muchísimas gracias, Nena. Muchísimas gracias, Altagracia. De verdad creo que es un privilegio poder participar de estas conversaciones que son tan fructíferas y de mucho contenido enriquecedor para cualquiera que nos oye. Me presento rápido, yo soy María José, soy doctora recién egresada y la verdad es que me parece bastante interesante este tema porque creo que el tema de las máscaras nos compete en nuestros hábitos y nuestras costumbres del día a día y que muchas veces esas mismas máscaras que nos podemos llegar a poner son las que van perjudicando en nuestra evolución de salud. Ahorita que hablaba Altagracia de todo este tema de por ejemplo, está el típico que dice es que yo soy el paciente irresponsable, entonces tiene esta idea, esta idea, esta idea, entonces no logras que se tomen los medicamentos, no logras que haga las cosas que tiene que hacer, pero es una máscara, no es que realmente él sea irresponsable. Entonces, la verdad me parece padrísimo poder estar aquí y pues bueno, me encantaría que Altagracia contestara la pregunta que la señora Nena le acaba de hacer.
[00:13:55] Speaker B: Gracias. Gracias, María José. Me encanta el ejemplo que diste antes de contestar la pregunta porque me viene algo muy interesante con ese ejemplo y es que muchas veces peleamos con las máscaras de las otras personas, pero si nos damos cuenta que esta máscara está protegiendo una herida, ¿Sabes? Es como nos permite ser mucho más compasivo con las otras personas, Nena. Wow. Eso de la familia que muchas veces no ayuda, pues es una verdad. El ser humano es muy vulnerable cuando el cerebro se está desarrollando en esas primeras etapas de la vida.
Y no quiero ser extremista, porque muchas personas bueno, entonces cualquier cosa que yo haga, si, entonces las madres que pasan por tanto estrés, entonces si en algún momento yo le grito, entonces ya lo voy a traumatizar. Si en algún momento pues yo no puedo estar, entonces ya se va a quedar herido y entonces enmascarado. No, no necesitamos ser padres perfectos, necesitamos ser lo suficientemente buenos, ser consistentes. Una vez no va a pasar nada, pero el problema es cuando pasa la frecuencia, ese goteo es como gota, gota, gota, gotA, gota, gota a gota, hasta que se va llenando y va generando el conflicto.
Hay dos maneras de herir a un ser humano de una forma abrupta, que es lo que se conoce como trauma simple. Que esos eventos fuertes que el cerebro no está preparado para transitar, que son tan fuertes que la persona sabe y dice OK, yo sé cuándo se generó un antes y cuando se generó un después. Una persona que de repente sufra un temblor, un terremoto y la persona recuerde, uy, si yo Estaba a las 3 de la tarde viendo, qué sé yo, luz clarita y pasó, recuerda exactamente cuándo pasó. Pero el trauma complejo, que es ahí donde entran muchas familias, es este goteo, esta invalidación que sucede durante años, este no estar para ti, no darte seguridad durante muchas semanas, muchos meses. Y esa gota, gota, gota, gotA, termina siendo mucho más conflictiva que lo que se conoce como un trauma simple.
Siempre utilizo la misma metáfora, es como que tú me des un golpe aquí durísimo, paz, me va a salir un morado, pero qué tal si nena está varias horas, durante muchos días, durante varias semanas, tiki, tiki, tiki, tiki, tiki, tiki. Ahí se crea. Entonces es importantísimo psicoeducarnos. Por eso es mi gran pasión empezar a sanarnos, empezar a comunicarnos adecuadamente con nuestros niños, observarlos, nena. Es tan importante, gente, la observación, el mirar a los ojos. Es increíble el cambio que se puede hacer para un niño. Un niño necesario necesita sentirse importante, validado, seguro, amado, importante que le presten atención. Entonces la psicoeducación es, y junto con la psicoeducación, la sanación de nuestras propias heridas. Porque muchas veces estamos sangrando y no nos damos cuenta. Muchas veces estamos proyectando en ese niño nuestras propias carencias y no nos damos cuenta porque venimos con el mismo discurso de o yo soy así o así me lo hicieron a mí y no salí tan mal. Entonces es una gran responsabilidad tener un ser humano a nuestro cargo y un gran privilegio, la invitación es a psicoeducarnos y a trabajarnos, a indagar en nosotros ¿Qué me pasó a mí? ¿Qué necesito yo sanar? Porque es muy difícil. Muchas personas, yo por muchos años atendí niños y los padres llegaban así, era como que bueno, arréglalo y yo me voy. Y yo vamos a calmarlo un momento no hay forma que el niño mejore si tú no te trabajas, o sea, literalmente no hay manera. Y muchas madres decían, ay, pero es que yo prefiero pagarle la consulta a él y yo entonces me quedo para luego. No mi reina, es que invertir en ti, padre, madre, invertir en ti es invertir en tus hijos, invertir en tu salud mental es invertir en la salud mental de tu niño o tu niña. Entonces muchas veces está, esta no, prefiero que él sea o que él lo haga, no, tiene que haber esta responsabilidad y estamos en un muy buen momento donde están estos canales donde yo creo que no hay excusas, hay tanta información gratuita, hay tantas personas que nos estamos dedicando a esta hermosa labor que es cuestión de sentarse y decir OK, porque también es otra verdad. Hay que ser valientes, hay que ser valientes porque muchas personas no quieren confrontar los errores que hayan podido cometer, las culpas que puedan salir de no lo hice bien o pude haberle hecho daño a mi hijo, esto lo veo literalmente todas las semanas, ese no es, es que me siento tan mal porque lo pude haber hecho mejor.
Dentro de un acompañamiento terapéutico, lo primero va a ser la compasión, la comprensión de ti misma. Sí no tenías las herramientas en ese momento, pero el cerebro de los niños es muy flexible con esta plasticidad vas a poder hacer una corrección en tu conducta y eso va a repercutir en una mejora del infante.
Mira, me atrevo a decir deliciosa la palabra, es delicioso ver como cuando el, cuando el ambiente del niño cambia, cómo tu estructura se modifica y es relativamente rápido, porque el niño es una plastilina que se mueve muy rápido, entonces cuando ve que el padre tiene otras actitudes, que las normas son distintas, que los límites que son tan importantes, que la manera de validarlo, los cambios suceden relativamente rápido. Entonces es una invitación a mira, no importa los errores que pudiste haber cometido, el cerebro es muy plástico y vas a poder recuperar un poco todo ese daño que se hizo ese cerebro, como hubiese sido si no hubiese generado ese daño, se va a poder llegar ahí, vas a poder compensar y sanar todos los errores que hayas podido haber cometido. Entonces yo creo que sí la familia es básica, de hecho las comparo con un marsupio, cuando los canguros nacen, nacen con un sistema tan poco desarrollados que ahí tiene la cangurita, tiene un marsupio donde el cangurito termina de desarrollarse, bueno, el marsupio del niño es la familia donde el cerebro termina de desarrollarse. Mira tú lo importante, o sea, nuestros padres, nenas nos prestan su sistema frontal cuando nacemos somos cerebro reptiliano y cerebro límbico, toda esta parte, todo este lenguaje, todo esto, nuestros padres nos los van prestando, por eso si yo no tengo un buen corte, un buen sistema frontal, ¿Qué te voy a estar prestando? Si yo no sé ponerle nombre a las emociones, ¿Cómo te voy a ayudar a tú hacerlo? Entonces es un poco como un ciego llevando a otro. Entonces es muy interesante ver cómo el cerebro termina de desarrollarse en este ambiente familiar a través de la creación del apego y no me canso de hablar de lo importante que es estar formados en apego, estar formados en desarrollo para poder darle un ambiente óptimo al niño, al infante en esos momentos donde está tan, tan vulnerable, porque muchas veces las personas dicen entonces todos los traumas son de la infancia, no podemos generar traumas en cuerpo, etapa de la vida, pero el cerebro en los primeros siete años de vida está muy vulnerable, entonces las probabilidades mucho mayores. El niño no tiene lenguaje nena, el niño no tiene lenguaje, o sea, siempre digo, si un niño es capaz de creerse que un hombre obeso se mete por las chimeneas y deja regalos, si es capaz de creerse que un ratoncito va a caminar y se va a meter debajo de la almohada y va a agarrar un dientecito y va a hacer una casita con sus dientes, obviamente ¿Que otra cosa no se va a poder creer? Entonces esos comentarios que tú le dices, ay bueno, que si eres tonto, si eres necio o no sé qué, no tiene filtro, eso va a entrar completo y va a entrar completo a su sistema límbico, a su sistema nervioso, a sus emociones, va a entrar completico. Entonces sí hay que tener mucho cuidado en esos términos que repetimos a nuestros niños en esas comparaciones, porque eso el niño no puede cuestionárselo, lo que tú le digas es santa palabra, literal, santa palabra, entonces eso es una verdad absoluta, si mi mamá lo dice, eso es una verdad plena. Y otra cosa muy interesante del cerebro infantil es que es autorreferencial, recordemos esta palabra autorreferencial, entonces ¿Qué pasa? Que si mi madre veo que está de mal humor o veo que mi mamá me golpea y el niño no tiene capacidad de decir creo que mi mamá viene arrastrando una herida de su infancia y que debería buscar ayuda con algún psiquiatra o psicólogo que le colabore en su gestión emocional, porque definitivamente mi madre creo que tiene arrastrando un problema. No, la conclusión del niño va yo tengo algo malo, yo debo tener, debo ser insuficiente, por eso mi mamá me pega, yo debo estar mal y por eso mi mamá me mira feo.
Soy yo el problema, porque son autoreferenciales. ¿Y cuál es el problema? Que cuando yo genero estas conclusiones y nadie me dice lo contrario, yo me quedo con eso.
Eso queda ahí a lo largo de la vida.
Estas primeras interpretaciones de mí quedan ahí, quedan ahí durante años. La persona actúa muchas veces desde ese lugar, desde esa herida de como soy insuficiente, entonces tengo que trabajar mucho, de cómo soy insuficiente, entonces tengo que aguantar a mi pareja que me maltrata, porque en el fondo yo soy insuficiente. No son conscientes porque cuando generaron estas ideas no había, repito, sistema frontal. Entonces esto quedó a través de sensaciones, a través de emociones, y el trabajo para llegar ahí es una de las cosas que nos permite poder quitarnos estas máscaras y relacionarnos de formas diferentes.
[00:24:08] Speaker A: Muy bien, pues nos vamos a ir a un corte comercial, amigos. Estamos en tu programa Cuento Contigo y está con nosotros Altagracia, la psicóloga Altagracia Libertad. Regresamos en un momento.
Regresamos a tu programa Cuento Contigo. Amigos, yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros Altagracia Libertad Bolívar.
Entonces, fíjense bien, quería yo decirte algo que me parece a mí muy interesante.
Psicomadam Me gustaría que nos platicáramos cuando ya el niño o la señorita ya creció, cuando ya no es un bebé, cuando ya todos esos filtros ya se entraron de lleno a su cabeza y entonces la niña me empieza a dar molestias, empieza a ser pesadita, chocantita, lo que quieras. Y yo saco todo el expediente completo y le mira todo lo que yo he hecho por ti, fíjate bien, todo lo que yo hice por ti, todo lo que me he sacrificado, todo lo que he trabajado, todo lo que he puesto para tu educación, a mí nadie me ha ayudado y mira todo lo que hago por ti. ¿Qué pasa en el corazón de esos jóvenes o de esos niños que están empezando a crecer, cuando papá o mamá entregan un expediente y le mira todo lo que me debes.
[00:26:20] Speaker B: La culpa, y digo wow? Porque es más común de lo que parece, más común de lo que parece es la culpa y es una necesidad de compensar y esto se conoce como parentificación emocional, es como que yo tengo que resolver ese sacrificio que mi mamá hizo, yo tengo que hacer que ella se sienta bien, yo tengo que. Es como cuando la parentificación puede suceder, la física y la emocional. La física es cuando yo agarro un sistema, por ejemplo un niño de 5 años y le digo ah sí, tienes que hacerte responsable de tu niño de tres y tienes que limpiar esto, o sea, como una carga física mayor de la que el niño puede sostener. Pero está la carga emocional, mira cómo me pones, mira lo ingrato que eres, mira lo infeliz que soy por ti, mira todo lo que he hecho y mira cómo me respondes.
Eso es una carga emocional, una parentificación emocional, en donde la carga al ser emocional está demostrado que genera más repercusión, genera repercusiones negativas, mayor incluso que la física. Todo esto es que es peor cargar al niño emocionalmente que cargarlo físicamente con responsabilidades.
Entonces claro, al generarse esa culpa, al generarse ese tengo que compensar todo esto que mi mamá hizo, es una de las alternativas. La otra es en donde hay un rechazo, se genera este rechazo en donde la persona dice bueno, ya va. Y de hecho es muy interesante que en estos últimos tiempos estas nuevas generaciones están siendo muy claras a la hora de poner límites.
Quizás mi generación era más bueno, si es mi mamá ahora. Muchos adolescentes dicen OK, ya va, que suena fuerte gente, suena fuerte, pero quisiera que lo analicemos. Muchos adolescentes dicen, pero ya va, yo te mandé a parirme, ya va, yo no te mandé a traerme a este mundo, así te lo dicen por todo el frente. Y aunque muchos todavía podemos interpretar eso como un acto supremo de grosería, hay una verdad ahí, esconde una verdad ahí. Cuando nosotros traemos un niño al mundo, tenemos que entender que estamos creando un ser biopsicosocial, espiritual, una cosa completa que no es nada más el cuerpo, sino también las emociones.
La psiqui es una gran responsabilidad. Y yo si no sé si no puedo hacerlo desde ese amor incondicional. Entonces soy yo la que tiene que revisarse las cargas que se generan en una persona que está sometida a este diálogo de culpabilización, a este diálogo de mira todo lo que me sacrifiqué. Una de las máscaras que se puede generar es la de la complacencia, la del perfeccionismo, la de eso. Yo tengo que compensar el hecho de que todo el sacrificio que tú hiciste y tengo que. Personas que lo veo todas las semanas, personas que terminan estudiando una carrera que no querían estudiar porque bueno, la mamá quería que fuese médico, la mamá quería que fuese nutricionista, mi mamá quería que fuese abogado como ella, o mi papá quería que fuese ingeniero como él, y es como que claro, yo mi vida fue tan.
Mi vida arruinó su vida, que yo tengo que compensar todo eso que ella hizo o él hizo por mí. Estos discursos son contraproducentes, son pampa hoy, hambre para mañana, porque recuerda que el cerebro evoluciona, el cerebro evoluciona. A un niño de pronto si podemos decirle algo y el niño se lo pueda creer, un adolescente hasta más complicado, pero el tiempo pasa y las personas terminan viendo, viendo las cosas ya desde un cerebro más maduro y empiezan a.
Y esto lo estoy viendo mucho últimamente y realmente me gusta cuando ya las personas no son tan fáciles de caer en estas manipulaciones, por lo que digo, porque hay mucha información y porque se letran y porque toda esta información les permite poder evaluar las situaciones de forma distinta.
Pero sin duda ese discurso es uno de los más fuertes, más usados y que más secuelas deja en la persona, al punto de no poder ser ella, no poder ser ella, no poder tener todo lo que es su autenticidad, todo lo que es su verdadero ser. Cuesta mucho llegar a eso, porque tengo que estar complaciéndote a ti, tengo que estar cumpliendo lo que tú quieres que yo sea.
Cuando somos niños, nosotros priorizamos el vínculo, nena. Cuando digo priorizamos el vínculo es que un niño es capaz y tú le dices, OK, cortas un brazo para que mamá te quiera. El niño es capaz de hacerlo, el niño prioriza el vínculo, o sea, si me pones a elegir entre el vínculo y mi autenticidad, yo voy a priorizar el vínculo. ¿Por qué? Porque de eso dependo, de eso dependo toda mi supervivencia depende de ese vínculo, es de lo que más nos mueve, más nos altera el sistema nervioso.
[00:31:32] Speaker A: María José quiere preguntarte algo.
[00:31:36] Speaker C: Hola, bueno quiero hacer rápido un comentario.
[00:31:38] Speaker B: La verdad es que me encanta lo.
[00:31:39] Speaker C: Que comentas porque justo hace no mucho vi un vídeo que hablaba de la importancia de los vínculos, es interesante cómo los animales van evolucionando y una tortuga que es un reptil prácticamente nace y pues ya casi casi se va al mar y por qué los mamíferos que somos los seres más evolucionados, somos los que más nos tardamos como en este proceso de crecimiento Y es mucho porque se ha visto que el vínculo, la manada te genera una mayor supervivencia, entonces me hace toda la lógica del mundo, todos estos mecanismos de defensa que toman todas las personas para mantener el vínculo, porque al final del día el vínculo es un mecanismo adaptativo de supervivencia súper importante, o sea, esas manadas, esas comunidades es lo que nos distingue a los mamíferos y a los seres humanos diferentes de cualquier otro. El tema de la familia es algo que es súper característico de esto, como los seres humanos creamos familias y es algo como muy interesante. Pero una pregunta que yo te quería hacer y que creo que es súper importante para todos los que nos escuchan es estas máscaras que usamos, ¿Cómo las siente el cuerpo o cómo las identificamos? ¿Hacer una respuesta de nuestro mismo cerebro que va a activar, como lo decías antes, una respuesta simpática, cómo lo traduciríamos así para que nos sentamos, entendieran todos qué se refiere a esto, cómo vamos a sentir estas máscaras y cómo vamos a saber cuando las tenemos puestas?
[00:33:03] Speaker B: Qué hermosa pregunta, gracias. Con el cuerpo, mira qué interesante, con el cuerpo les digo muchas veces a mi consultante, pregúntale al cuerpo si yo estoy OK, quiero por ejemplo una máscara que sería de control, muy usada, OK, quiero reusarle el celular a mi pareja, entonces ¿De dónde viene ese lugar? Tócate, digamos, hazte toques compasivos, procúrate una respiración calmada y pregúntate esto ¿De dónde viene esta sensación? ¿Esto que quiero hacer me tensa o me relaja? ¿Muchas veces esa tensión que sentimos, no tengo que ser perfeccionista, no tengo que revisarlo, no vaya a ser que me esté viendo la cara o no tengo que complacer, porque si no complazco, esa tensión te da paz o te da miedo? ¿Es una buena pregunta, le digo a la gente, eso que quieres hacer viene de la paz o viene del miedo? ¿Quieres? Y ahí la persona empieza a decir no, realmente yo lo estoy haciendo una que a mí me encanta procurarle a la gente el auto cuestionamiento, o sea, pregúntate de dónde viene esto, ¿Por qué realmente quiero hacer esta conducta? No porque me nace, María José me pidió ir a su casa, yo realmente quiero ir porque con ella la paso súper bien y yo quiero ir perfecto y y en otro caso ¿Cómo sería? No, yo realmente estoy yendo porque no quiero que ella se sienta mal, yo no quiero ir, pero entonces lo hago más ahí esa incomodidad. Mírate que es muy doloroso ver cómo nos acostumbramos a la incomodidad de la máscara, no somos felices, sabemos que no nos hace bien, sabemos lo que te digo, la mayoría de las máscaras es lo que las personas hacen que vengan a un proceso terapéutico. Me duele, me agota, me estresa, pero no puedo soltarlo.
¿Por qué? Porque me ayudó a sobrevivir en un momento determinado. ¿Entonces el cuerpo hablar, el cuerpo va a hablar Y ahorita que lo dices.
[00:34:57] Speaker C: Me quedo pensando y digo es que está muy interesante porque luego la gente tiene una sensación, por ejemplo, yo creo que uno de los principales motivos de consulta que yo tengo es el cansancio crónico, la gente está agotada y le preguntas qué haces en su día? Y claro que es un día productivo.
[00:35:13] Speaker B: Y todo, pero yo creo que mucho.
[00:35:15] Speaker C: De ese cansancio viene de esta como apariencia y estas máscaras que están, esta energía que se va en las máscaras y en este tratar de pretender y en este que la persona no es ella misma porque está tratando de hacer algo que no le corresponde. Entonces a veces es muy interesante eso, esa línea porque ya cuando tú eres doctor, no, pues ya le checaste todos los laboratorios, vitaminas bien, electrolitos bien, no tiene ninguna enfermedad y ahí es cuando entra el tema de la salud mental, un poco de decir esto es más psicológico y tiene que ver con este cansancio de lo que uno ha hecho para sobrevivir, que al final es irónico porque lo hizo para sobrevivir en un momento, pero ahorita es lo que lo está pues matando por decirlo de cierta forma.
[00:35:57] Speaker A: Muy bien, pues vamos a hacerle una pregunta aquí a nuestra querida psicomada, fíjate bien, la vas a pensar y luego me es importante que yo me pregunte ¿Qué pasó en mi niñez? Piénsalo muy bien y ahorita me contestas.
¿Qué pensaste, hermosa?
[00:36:50] Speaker B: No tuve que pensar nada. La respuesta es sí. Me salió casi que así, de forma impulsiva. Sí, supremamente importante.
Al final somos historia, nena, somos una historia. Y cuando vemos por qué estamos actuando, cuando queremos saber por qué estamos actuando de una manera determinada en el hoy, nos toca abrir esos archivos del pasado, abrir esos archivos de la infancia. ¿Qué pasa? Que muchas personas no tienen acceso a esos recuerdos, que es una gran señal de trauma. Seguro tienen una amiga o un conocido que les dice, yo desde los 10 años para atrás yo no me acuerdo, o de los 12 años para atrás es que como que algo, no sé, no lo recuerdo.
Eso es algo ya mucho más profundo que les recomendaría que busquen un facultado que los ayude a tener acceso a esos recuerdos. ¿Cómo podemos tener, ¿Cómo podemos entrar? ¿Por qué puerta podemos entrar del presente al pasado?
Los detonantes.
Si algo a mí me saca la piedra, como decimos los venezolanos, me enerva o me da mucho miedo o me da mucha tristeza, de esas cosas que tú dices, pero yo no tendría por qué ponerme tan triste porque la nena no me felicitó en mi cumpleaños. Al final tampoco somos tan amigas, oye, no tendría por qué molestarme tanto porque María José llegó tarde a la cita, al final, bueno, 15 minutos. ¿Esas cosas que tú dices, uy, esto por qué? ¿Por qué me fastidia tanto? ¿Por qué me molesta tanto? ¿Por qué me pone tan triste? ¿Por qué me detona tanto? Eso es una puerta perfecta para llegar al pasado. Una puerta que te.
Eso es una señal que te va a permitir a ti caminar, caminar a través de todo lo que es el lenguaje somático, a través de tu cuerpo, ir llegando donde me sentí yo de manera similar, ¿En qué otro momento de mi vida yo sentí esto? No tiene que hacer sentido para la cabeza, ¿Vale? No tiene que ser sentido para la mente. A veces puede ser, que se yo, que tenías 4 años y jugando canicas en el recreo y eso te llevó a ese momento.
Recordemos que el cerebro, al tener primero la parte reptiliana, luego la parte límbica y luego la parte frontal, toda esta parte límbica tiene sus propios recuerdos a través de sensaciones.
Entonces esas sensaciones fuertes que tuve en la infancia muchas veces se abren hoy en el presente por otro contexto.
De repente, si a mí me hicieron. Voy a poner el ejemplo del bullying porque me parece que es un tema muy importante y pasé por eso teniendo de pronto seis años, siete cuando llego acá y tengo 40 y veo que de pronto José se ríe de algún comentario que yo haga o simplemente voltea o hace un comentario así con nena y yo siento que están hablando de mí, eso hace que mi cuerpo vuelva a activar todo eso que yo sentí en la infancia. ¿Entonces sí, y de hecho a veces le digo a las personas, mira tu historia con curiosidad, pregúntale a tu mamá y ojalá y también, esto es una invitación, por favor sean honestas, sean honestas, si ustedes si nacimos no porque fuimos buscados, sino porque se te chipoteó, dile a la persona, la persona tiene derecho a saber eso, eso le va a dar información sobre lo que pueda estar pasando en su presente, cómo viviste tú tu embarazo, o sea, cómo vivió tu mamá cuando tú estabas en el útero, qué estaba pasando en tu mamá? ¿Tu mamá vivió un duelo, tu mamá estaba con tu papá, con su pareja, tu mamá estaba triste, tu mamá qué le estaba pasando a ella? Porque queramos o no, también eso lo estaba viviendo el bebé y en un estado completo de indefensión y de inconsciencia y sin saber ponerle nombre, ni palabra, ni saber qué hacer. Y eso está actualmente demostrado que afecta todo la historia de la persona, incluso cosas intrauterinas pueden estarte afectando ahorita los 50, los 60. Entonces indaga en tu historia mientras puedas, mientras estén esas personas ahí que te puedan contestar y ojalá con toda la honestidad usted le hace un favor a su pariente siendo honesta, mira si yo no estaba bien, yo estaba deprimida o si yo me peleaba con tu papá en ese momento y de verdad que fue muy duro eso, mientras decirle la verdad es una forma de liberarlo y es una forma que esa persona pueda entender y pueda trabajar lo que está pasando. A veces desde la culpa las personas prefieren el silencio y eso en las familias no es recomendado.
[00:41:19] Speaker C: ¿Y una pregunta, ahorita que comentas este punto sobre la pregunta que hizo de la señora Menay, yo tengo la duda y lo comentaste también hace rato, la parte de la psicoformación y también el indagar creo que es algo muy importante, pero también creo que puede llegar a ser algo peligroso o por lo menos esa es mi creencia sin un asesoramiento correcto, abrir una bebida traumática, de repente tú de la nada y ahora cómo la cierras?
Como esto que ya abrí esta caja de Pandora.
¿Entonces como que, qué consejos nos darías o qué proceso nos recomiendas a las personas tanto para formarse y que no haya desinformación? ¿Porque hay un proceso, pues sí hay muchísima información ahorita a la mano, pero también hay mucha desinformación y luego no pasa que hay gente que pues ya se cree psicólogo por ver vídeos? Si, a mí me pasa que hay gente que se cree doctor por ver Grey's Anatomy. Entonces tenemos este tema y pues en segundo lugar esta parte de indagar en tu historia, ¿Cómo se puede hacer desde un punto en donde no abramos cajas de Pandora?
[00:42:23] Speaker B: Vale, qué hermosa pregunta. Miren, no vamos a poder hacerlo solos y sé que suena fuerte, pero es que es así. Usted necesita un acompañamiento para estas heridas profundas porque si no solo somos nosotros mismos pagando y dándonos las vueltas y no tenemos esa visión objetiva que no está ligada a mí emocionalmente y por supuesto tiene todo un bagaje informativo que me genera una terapeuta, un psicólogo, un profesional.
Esto es muy importante lo que tú dices y esto es realmente peligroso porque las personas les encanta abrir su historia cuando están tristes y yo les digo no, no se te ocurra hacerlo por favor. Cuando estás triste no, entonces estoy triste, entonces me voy a poner a ver, a ver qué pasó. No, no, no es el momento porque estando triste vas a tener. Recordemos que en la memoria no se puede confiar. Cada vez que yo abro la memoria, abro un recuerdo, lo modifico como abrir una imagen y ponerle, quitarle cosas. Si yo abro un recuerdo estando triste, pues lo voy a. Sobre esto nos ha pasado a todos que recuerdan un sitio así como muy grande, de repente van al sitio y dice ya va, esto está súper chiquito o esto era completamente diferente a como yo lo recordaba. En la memoria uno tiene que tener su cuidado a la hora de acceder a ella. Entonces ¿Qué pasa cuando les digo a las personas cuando estés bien que estés ahí, es que tú vas a ponerte a abrir ese avispero no triste, porque si no más bien eso te puede tumbar? Entonces sí tiene que haber un acompañamiento porque es muy difícil la objetividad no somos objetos, al final somos sujetos y va a ser difícil, pero si es mi propia historia y ya yo tengo de pronto quizás algunos resentimientos con la figura materna o paterna y abro un evento, lo más probable es que mi interpretación sea un poco hostil y la adecuada. Mentalización. La mentalización también es tratar parte tiene muchas áreas, pero una importante para este punto es tratar de ponerme en el lugar de la otra persona. A veces decimos, no, es que mi mamá no me compró ese. Estoy inventando, no me compró ese regalo porque no me quería. No, ya va. ¿Qué otra interpretación hay? Otra interpretación hay de por qué mamá de pronto no te pudo haber comprado eso, por poner una cosa simple, porque a veces son cosas mucho más complejas, ¿No? Que me dejaban el preescolar hasta tarde y las maestras tenían que llevarme a mi casa porque a mí nadie me iba a buscar. OK, vamos a ver. Y eso seguramente porque yo era completamente significante para ellos. Bueno, vale, esa es una interpretación, vamos a buscar otra. ¿Qué otra interpretación hay de por qué tu mamá hizo eso? ¿Cuál otra existe? Ah, bueno, que de pronto trabajaba muchísimo y el jefe no la dejaba salir. Vale, ¿Que otra hay? Por lo menos tres. Cada vez que estén abriendo estos recuerdos y estén como que muy sesgado, inviten a su cerebro a plantearse tres escenarios diferentes que tú no te habías planteado. Porque el primero que va a salir, Mari José, son los de las heridas. No sé si les ha pasado que tienen una herida aquí y parece que todo te toca ahí, todo te toca ahí, o sea, toca ahí, todo me toca la herida es igual, la primera interpretación va a ser la de la herida, por eso tenemos que tratar de no quedarnos con la primera. Si yo vengo arrastrando una herida de humillación y veo que la señora nena simplemente como que ni me saluda y llega, yo eso es lo que voy a sentir, me siento humillada, que se cree ella que es de mejor familia y me sale toda la herida. Entonces me empiezo a preguntar, OK, ¿Qué otra interpretación hay de por qué la señora nena pasó y no me saludó? Bueno, a lo mejor tenía, se está orinando y fue corriendo al baño, a lo mejor están los lentes, los dejo en su casa y no veía y no me vio, a lo mejor estaba triste y quiso pasar directo a su cuarto. En fin, hay un montón de cosas que yo no sé, entonces también hay un montón de cosas en tu historia de los otros personajes que tú no sabes, entonces tratar de estar abierto a verlo con la mayor compasión posible y la mayor flexibilidad posible, sin justificación. Si tenemos un recuerdo que estamos claros, es decir, OK, esto no estuvo bien, esto generó una consecuencia, trato de comprender a la persona sin justificarlo, les digo, no es que antes no nos enseñaban a ser padres, sí a nadie lo enseñan, pero eso no justifica, o sea, hubo maltrato y eso pues una cosa no quita la otra, tratar de tener ese equilibrio, pero sí buscar ayuda, hacerlo en un momento en el que estés bien, que estés alegre, no indagues en el pasado cuando haya tristeza, cuando haya bajón anímico, porque eso va a ser como ver el recuerdo con un filtro que no te va a permitir ser objetivo. Recordemos que las emociones opacan la razón y lo indicado es estar calmado, equilibrado, le digo a las personas, hagan de esto un momento sagrado, cuando tú estés tranquila, prende una velita, quédate en tu cuarto e indagan la historia así de una manera curiosa, pero desde un estado anímico equilibrado y hasta alegre, ahí sí es un buen momento para ir atrás.
[00:47:20] Speaker A: Muy bien, pues nos vamos a ir a un comercial, está esto muy interesante, pero vamos a regresar amigos, en un momento estamos con la psicóloga Altagracia Libertad Bolívar y con la doctora en medicina María José Mieriter, Regresamos en un momento.
Regresamos a tu programa Cuento contigo. Amigos, está con nosotros la psicóloga Altagracia Libertad Bolívar, que es la psicomadam, para que luego la busquen en sus redes, y está con nosotros María José Mieri Terán, que es doctora en medicina.
Fíjate, yo te quiero decir algo, bueno a las dos, pero a nuestra invitada, la psico madame, Hay mamás que verdaderamente están locas, de verdad, hay mamás que hacen cosas horribles a sus niños, hay mamás que verdaderamente hacen una cantidad de barbaridades, como apagarles un cigarro, como dejarlos solos en el camión para que no regresen porque no los quieren tener de regreso, entonces algún niño de tres años lo avientan en un camión allá lejísimo, lo suelta para que nunca regrese y el niño aprende a cómo regresar y luego los maltratan. ¿Qué pasa cuando sucede que en las familias sí verdaderamente un papá o una mamá verdaderamente están en ese plan, desquiciados totalmente, que no quieren el niño, que no quieren a la niña?
[00:49:26] Speaker B: Wow nena, te fuiste a lo más complejo y bueno, es un tema que hay que hablar y te agradezco por ponerlo sobre la mesa. Sí, lastimosamente la salud mental no quita la fertilidad, tú puedes estar completamente ido y vas a poder reproducirte, es muy complejo y bueno, hay muchas personas dedicadas a este tema en exclusivo, las heridas que se abren en la maternidad, la maternidad cambia toda tu estructura, tu cuerpo, tus prioridades y eso hace que se abran cosas que tú no habías visto y que ya estaban ahí.
Entonces no estoy justificando, solo hay que tratar de comprender si la persona realmente está teniendo conductas desquiciadas como lo que comentabas, pues habría que intervenir con el resto de los familiares, el estado, o sea, esto no se puede permitir, pero hay que entender que estas personas, la maternidad puede abrir heridas muy profundas y sí es lo que tú dices, suena fuerte, pero si hay madres que no pueden sentir ese afecto por los niños, pasa, pasa y pasa más de lo que queremos los seres humanos admitir. De pronto el niño salió parecido al papá, por ejemplo, yo tuve mucho, me sentí muy herida por el papá y entonces veo al niño y veo al papá y entonces descargo algo que se llama desplazamiento en psicología, que es mi jefe me molesta, como no le puedo decir nada a mi jefe, pues entonces se lo digo a mi hijo en mi casa o se lo digo a mi esposo en mi casa, entonces sucede este desplazamiento, se me detonan los recuerdos a través de esa cara y descargo Y entre otras heridas, entre tus propias heridas de la infancia, de pronto cuando tú ves que tu hijo, sí tú puedes comprarle ese juguete, te das cuenta que tú no lo tuviste y empiezan a abrirse cosas, entonces te vuelves hija también y empiezas hablar con tu mamá de todo eso que se te abre a ti.
Esto ya si el caso es muy fuerte, pues toca intervenir porque pues la persona no puede, no está en capacidad de reflexionar sobre su acción. De hecho se justifican muchísimo, hay personas que incluso esa conducta tan horrible que tú acabas de describir de que le queman un cigarrillo, se justifica, pero una tonterita, eso fue una cosita que nada que ver, o a mí me quemaron más y yo no me pongo así, o sea, como, como que no pueden ver la gravedad de lo que están haciendo y lo que eso va a generar en un sistema tan vulnerable, realmente no lo pueden ver, o sea.
[00:52:04] Speaker A: Sus.
[00:52:04] Speaker B: Mecanismos de defensas le impiden ver esa gravedad. Claro, porque yo me tengo que defender, yo quiero sentir culpa, yo no me quiero sentir mal o yo no quiero sentir que soy una mala madre, entonces empiezo a utilizar todos unos discursos para justificar estas cosas que están, que están pasando.
Mira que tengo una amiga que dice a modo de chiste, que deberían hacer exámenes mentales a todas las personas antes de reproducirse. Yo creo que en algún momento vamos a tener que hacer algo así, pero es complejo. María, creo que quieres decir algo.
[00:52:34] Speaker C: MARÍA JOSÉ Justo, La verdad es que creo que es un tema súper interesante y me parece muy padre cómo lo compartes, pero la verdad es que justo no podía dejar de hacer un comentario, que es el comentario también de normalizar que existen enfermedades que pasan después del embarazo, que pasan durante el proceso del puerperio, como es la depresión materna y la psicosis materna.
Hay veces que ni siquiera tiene que ver con que haya una historia, sino es un proceso químico en el cerebro en donde después por todo este cambio hormonal y todo este proceso que buscar un bebé con tu cuerpo no es poca cosa y que cuando vas perdiendo tu impulso hormonal, pues puedes llegar a generar estas enfermedades como depresión, ansiedad y psicosis postparto y como que a veces las mamás también sufren eso. Entonces, como yo sí quería dejar el comentario aquí de hacer conciencia de eso, sobre todo las parejas de las mujeres embarazadas y empiezan a notar estos cambios de comportamientos abruptos, acudan al doctor, o sea, pregunten qué es lo que está pasando, porque muchas veces ni siquiera ya tiene que ver pues con una misma decisión y un comportamiento, sino ya es un proceso pues fisiológico que está pasando. Entonces, como que nada más quería hacer ahí este comentario porque creo que es súper importante también hablar de estos temas.
[00:53:53] Speaker A: Que luego no se tocan.
[00:53:55] Speaker B: No, no, muchísimas gracias porque total, complementaste muchísimo lo que estaba diciendo y le diste un ángulo médico, por supuesto, de tu perspectiva. Maravilloso, gracias. Sí, totalmente. Y a eso añádele que a la mujer se le pide perfección, acabas de parir, tienes que ser la madre perfecta y porque eres el niño y porque tienes que estar feliz y también alimentarte bien y hacer ejercicio y pararte y estar contenta y seguir siendo esposa y seguir siendo hija, o sea, es una carga que la mamá puede sentir. Aparte te metes en las redes y entonces ves a esas mujeres de dos días de paridas así todas hermosas y empieza a generar esa comparación y ese.
Y me encanta que lo hayas mencionado porque eso hace que la persona pueda comprenderse. Hay tanta culpa alrededor de ver a tu niño y decir no lo quiero, hay tanta culpa alrededor de ver al niño decir Dios mío, quisiera no haber parido, hay tanta culpa alrededor de eso y poder darle un espacio a la persona y decirle ¿Sabes que? No, eso no te hace mala persona. Sí, probablemente sea algo químico, probablemente se abrieron unas heridas que hay que ver, pero si yo no le doy a esa madre la oportunidad de expresarse, imagínate ella ahí solita con esos demonios, porque tiene la culpa de estar pensando, sintiendo eso y no se permite expresarlo. Entonces poder dar estos espacios donde sí expresémonos, porque de hecho la palabra expresión viene de expreso algo que estaba preso y tú lo sacaste. El mero hecho de comunicarlo ya es muy, muy sanador. Ya es muy sanador. Imagínate comunicarlo en el lenguaje adecuado.
He visto muchos casos en cuanto a eso de los maltratos, que las personas se sienten muy impotentes, como que mi hermana está maltratando a mi sobrino y yo realmente no sé qué hacer, porque tampoco es que puedo hacer mucho y tampoco es que el maltrato no es lo suficiente como para yo hacer una denuncia y que el gobierno intervenga, pero si es lo suficiente como para estar dañando el sistema del niño. Y yo lo sé porque conozco de esto y sé que el niño la va a pasar muy mal. Yo les digo, mira, procura ser un factor de protección para ese niño, procura estar ahí, procura tú escucharlo, procura tú jugar, procura tú verlo. Yo esto lo veo de verdad, si no es todos los días, un día sí y un día no. En los procesos terapéuticos, ese factor de protección que tuvo ese niño, de pronto un profesor, de pronto un vecinito que sí le prestaba atención, de pronto una tía, de pronto la abuelita de decir oye, sí alguien sí me miró con ojos de respeto, alguien sí se comunicó conmigo, alguien sí me vio diferente y eso no es poca cosa. Estos factores de protección nos salvan de sistemas muy complejos. Entonces, si usted tiene un sobrinito que usted sabe que no está siendo bien tratado, procure volverse usted ese factor de protección, ese adulto donde él puede ver, oye, que usted contiene sus emociones, las gestiona adecuadamente, que pueda haber en usted ese adulto, ese modelo, que usted pueda hacer un poco de ese modelo que le permita salir de ese sistema tan incómodo. Porque muchas personas se sienten impotentes, frustrados de quisiera, pero no puedo. Bueno, dentro de eso, ¿Qué puedes hacer? Puedes lograr convertirte en un factor de protección y eso es mucho, porque es un poco como ese oasis en el desierto, esa lucecita en la oscuridad y muchas personas recuerdan ese factor de protección. Sí, es mejor que mi mamá y mi papá no me lleva bien, pero hay una maestra que me tú eres inteligente, tú, yo veo en ti algo especial y uff. Con eso se quedaron. Esa maestra que yo no, qué sé yo, a mí no tenía regalo y esa maestra me llevó un chocolatico en mi cumpleaños y fue como que uff. Ahí a veces se nos olvida lo mucho que podemos transformar a otra persona, incluso con una sonrisa, incluso con una conducta aislada, con un momento puedes transformarle el día y en el caso de niño puedes transformarle, bueno, transformarle la máscara, porque cuando la persona ve ese modelo y dice uff, tiene, le registra en su cuerpo otra sensación, registra en su cuerpo esa sensación de uy, si, alguien vio valor en mí, alguien me abrazó, alguien. Y eso genera un cambio importante, genera una modificación importante.
[00:58:25] Speaker C: Sí, María, oye, no, es que me encanta esto, ya vamos a ir a un corte, pero antes quiero hacerte una pregunta que la verdad siempre he tenido, que es la parte de cómo distinguir ahorita que decíamos, OK, quiero ser un factor protector y yo quiero ayudar a este niño y esta frustración, pero ¿Cómo podemos distinguir esto como de una bondad real o de una máscara de complacencia?
Entonces, si quieres ahorita regresando al corte nos platicas un poquito de distinguir estas dos si quiero ayudar realmente o es que estoy acostumbrado a complacer y ser el salvador de todos.
[00:58:57] Speaker A: Entonces piénsala muy bien.
¿Qué pensaste, hermosa?
[00:59:39] Speaker B: Mira, es importante entender qué máscaras vamos a tener, vamos a tener siempre un poquito enmascarados. A veces la máscara va a ser más grande, a veces va a ser más estilo zorro, un poquito más chiquita, pero eso va a estar ahí. Lo importante es que seamos conscientes de ella.
Cuando algo es una carga, imagínate que yo quiero ir a visitar a ese sobrinito y es como ay, pero es que ya no quiero. Y el estómago me empieza como que ay, pero es que de verdad no me apetece, pero es que si no lo hago me voy a sentir culpable. La persona termina haciéndolo por evitar una culpa, no por querer realmente hacerlo. Entonces, si tú lo estás haciendo desde evitar una culpa, ojito, ojito, porque ahí podemos estar evidenciando estos enmascaramientos, estas máscaras. ¿Entonces, si es desde ese lugar de no, es que quiero evitar que la otra persona se sienta mal, ojito, OK? No es lo mismo decir yo quiero subir esa montaña porque yo sé que allá arriba venden un chocolate delicioso, entonces yo lo voy a hacer porque quiero probar chocolate, a decir no, yo voy a hacer subir esa montaña porque no quiero estar aquí. Es una forma de evadir si usted está huyendo de algo, si usted quiere evitar una emoción desagradable, que ese es otro tema que es tan importante aprender a gestionar estas emociones desagradables, porque justamente desde ese lugar muchas veces se crean las máscaras, es no, no quiero volver a sentirme culpable, entonces por eso me pongo complaciente, No, no quiero volver a sentir esto. Entonces gran parte del trabajo para poder desenmascararnos es aprender a gestionar estas emociones incómodas. Decirle a tu ya no tienes cinco, ya podemos vivir esto, ya no vamos a morir porque alguien nos rechace, porque es que cuando somos niños eso sentimos oye, si mi mamá me rechaza, literalmente me puedo abandonar y puedo morir. Ese sistema siente eso, yo no puedo mantenerme solo, yo no puedo comer solo, yo no puedo bañarme solo, me rechaza. Por eso se dice que el apego es lo que más activa la supervivencia. Entonces cuando tú le dices a tu sistema ya no estamos ahí, sí María José me puede rechazar, me va a doler, porque al final como adultos tampoco queremos ser rechazados. Duele, pero vamos a poder vivir. Me tienes a mí, me tienes a mí, me tienes a mí. Si ella nos rechaza, bueno, sí, lloraremos un ratito y seguiremos adelante y yo estaré ahí para complacerte. ¿Entonces, una de esas claves importantes para diferenciar la máscara de mi verdadero ser, de dónde viene? Si viene de un lugar de calma, de paz, de satisfacción, en donde no siento que me estoy forzando. No sé si les pasa que a veces están con un amigo que tú dices, me encanta estar con mi amiga porque yo sé que ya no me va a juzgar. Puedo estar así, sentarme así abierta, puedo decir lo que yo quiera porque estoy cómoda y es tan importante. Y todo lo contrario cuando estás con alguien que tú tienes que estar hasta metiendo la barriga porque no vaya a ser, porque te critica y porque te sientes mal. Poco así. Mientras más comodidad te dé tu cuerpo, mientras más lo hagas desde el querer, desde el deseo y no desde el miedo, es una hermosa forma de separar lo que soy. De estas máscaras es una de las que más recomiendo, Una manera de hecho, la más rápida, la más expedita, la que viene del cuerpo, porque el cuerpo no miente, la mente sí, pero el cuerpo no. Entonces cuando te respiras y dices, OK, esto me expande, con esto puedo respirar mejor, OK, bien, esto me contrae un poco porque yo realmente No quiero ir.
Máscara defensa. ¿Desde qué lugar realmente lo estás haciendo?
¿A qué tienes miedo? ¿A qué te recuerda esto de otro momento de tu vida?
¿De dónde crees tú?
Esas preguntas que te hacen decir, oye, y eso sí es incómodo, quitarse la máscara. Esto lo vamos a decir cuando yo estoy acostumbrada a algo y estoy acostumbrada y creo que soy eso, las primeras veces que la persona sí, yo sé que está bien, pero todavía mi cuerpo se incomoda. Yo sé, me da paz, pero a la vez mi cuerpo se altera. Claro, porque tu cuerpo no está acostumbrado, tiene ese temor, cree que si me rechazan se activa otra vez la supervivencia.
[01:03:58] Speaker C: Claro. Y es que ahorita que comentabas un punto que creo que también es súper interesante, es la parte de el manejo de las emociones incómodas.
Somos una sociedad que estamos un poco acostumbrados al placer y al placer inmediato.
Y cuando va a venir la sensación incómoda, tenemos todos los mecanismos de evasión padrísimos.
[01:04:19] Speaker B: No es que ya estoy sintiendo algo.
[01:04:21] Speaker C: Incómodo, saco el Tik Tok, saco el Instagram, me pongo a ver redes sociales, me prendo la serie. Entonces realmente creo que cada vez vamos creciendo con menos habilidades de vivir y aprender como a sentir estas emociones incómodas que a veces como que en la escuela hasta nos enseñaron a nominarlas. Tristeza y enojo, malas, felicidad, buena. Y como que creo que es importante que también nos platiques un poquito de cómo podemos, cómo podemos experimentar estas sensaciones incómodas sin que pues lo veamos tan grave, no está tan mal.
[01:04:58] Speaker B: Hermosa, hermosa pregunta. Y si una de las Estamos en una sociedad cortoplacista que cada vez se vuelve más la gratificación instantánea. Tal cual, eso es definitivamente un problema. Y eso que dijiste es muy importante clasificar las emociones en buenas o malas.
No todas las emociones son válidas, todas nos vienen a dar una información qué es una emoción. Información, información que viene de mi cuerpo, información que viene. Información. Entonces cuando yo empiezo a clasificarlas como buenas o malas, me juzgo ay no, soy una envidiosa, está mal sentir envidia, está mal sentir rencor, está mal sentir rabia, No, todas son válidas. Todas son. Eso sí, todas son válidas dentro de mi historia personal.
Todas son válidas dentro de mi historia personal, todas las emociones son válidas, pero no justifican ninguna acción. Quiero aprovechar de aclarar esto porque siempre bueno, sí le dije sus tres cosas porque yo tenía rabia, su rabia es su rabia, usted la gestiona, la valida, la abraza, pero lo que usted haga con ella no. La conducta sí la podemos controlar, en cambio la emoción nos toca recibirla, hay que prepararnos y esto prepararnos para poder acompañarnos a la emoción. Uso un ejemplo muchas veces que imagínate que estás acompañando a una amiga que está mal y la quieres acompañar en su emoción, tú no le ay amiga, pero ya eso pasó, pasa la página, ese hombre ya debe estar con otro y tú ahí todavía llorando por él, vamos, párate. Es como querer que la emoción pase rápido, es como querer decirle pero ya. A veces estamos consolando a los niños y hacemos algo similar, como que ay pero bueno ya, pero ya, o sea, como que cálmate, me incomoda que estés llorando o la persona está triste, no, quítame esa cara aquí, sonrisa, a mí no me gusta tu tristeza, no. Nosotros tenemos que procurar acompañarnos en la emoción. A esa amiga probablemente le dirías, oye, ¿Quieres un cafecito? ¿Quieres un tecito? ¿Quieres dormir? ¿Quieres que te haga comida? ¿Quieres que me vaya y quedarte solita? ¿Yo Qué quieres tú? ¿Cómo te puedo acompañar en esta emoción? Igual con nosotros es entender que es importante evitar desear que desaparezca, porque cuando yo deseo que desaparezca le estoy diciendo a mi cuerpo esto es peligroso, esto es peligroso, no, esto está mal.
Y entonces mientras más crea yo que es una emoción, es peligrosa, pues más la voy a evadir y es un problema porque la emoción es como una U, usaré más o menos mis dedos, como una U invertida, ella sube, sube, sube, sube, llega a un punto máximo y luego baja solita.
Si yo no dejo que la emoción llegue a este punto máximo, a esta U, ella queda reprimida, es como agarrar una manguera y apretarla y eso queda ahí y sale en cualquier momento. Entonces yo tengo que entender, aprender a tener declaraciones a mi cuerpo que me ayuden a entender que esto va a pasar. Una respiración calmada y decirle a mi cuerpo esto es una emoción, esto es incómodo, al mismo tiempo no va a hacerme daño, esto es incómodo, al mismo tiempo no va a hacer que yo tome ninguna decisión o no va a hacer que yo haga ninguna acción. Las emociones no necesitan acción, necesitan atención. ¿Entonces básicamente préstales atención a través de tu cuerpo y empieza, OK? Primero la respiración es lo primerito. Inhalar por la nariz, retener y exhalar por la boca. Largo, lo más largo que puedas porque eso activa el parasimpático, o sea, hace que nos podamos calmar. Ya estando calmada, empiezo a conectar con mi cuerpo. ¿En qué parte de mi cuerpo estoy sintiendo esta incomodidad? Vale, en el pecho, enfoco mi atención en el pecho.
¿Qué tamaño tiene esta emoción?
¿Más o menos? ¿Qué forma? No quiero que se vaya, yo simplemente la voy a ver con curiosidad. ¿Cómo la siento? ¿Se siente como algo que pica, algo que arde, algo que aprieta? Y empiezo a conectar con mi cuerpo, a darle atención, a darle atención.
Fíjate que les digo, es increíble que cuando le prestamos atención, ya sólo con prestarle atención, ya la emoción empieza un poquito pues a regularse, solo con prestarle atención. También aumentemos nuestro lenguaje emocional, por favor. No todas las emociones son las de intensamente, no solamente hay alegría, rabia y tristeza.
Hay un círculo que lo van a conseguir en Internet, existen Google, lo pueden conseguir en un segundo, que es el círculo de las emociones.
Porque a veces yo no siento rabia, a veces lo que siento es envidia, a veces no siento tristeza, a veces lo que tengo es decepción, a veces no es decepción, es desilusión. Y mientras mejor yo etiquete la emoción, mientras mejor la identifique, pues mucho más óptimo voy a poder gestionarla. Porque claro, si yo estoy sintiendo una envidia, pero como creo que la envidia es mala, me la niego, entonces digo, no, es que no es envidia, yo lo que tengo es rabia porque no sé qué, entonces no voy a poder realmente conectar con ella adecuadamente. Entonces conecto con mi cuerpo, la etiqueto adecuadamente. Para eso los invito a ampliar nuestro lenguaje emocional. Estoy intrigada, estoy ilusionada. Vamos a ampliar el lenguaje de las emociones, vamos a ampliar nuestro lenguaje emocional. Eso nos va a permitir tanto a nosotros como en nuestras familias, poder realmente qué sientes. De hecho, hay una práctica muy linda que es imprimir este círculo y que el adolescente o el niño pueda ir leyendo, ir leyendo hasta decir, mira, ¿Sabes qué es esto? Lo que siento, yo lo que siento es decepción, eso es lo que siento realmente. Y apenas lo identifique y se acompañe en su cuerpo. Esto es importantísimo. Las personas quieren sentir las emociones a través de la mente y no, toca conectar con el cuerpo a través de prestarle atención. ¿Donde lo estoy sintiendo? Aquí. Y respiro mientras les presto una atención plena. Eso nos permite gestionarlo de una manera adecuada.
[01:10:55] Speaker A: Muy bien, pues nos vamos a ir a un comercial, amigos, y vamos a regresar en un momento.
Estamos en Cuento Contigo y está con nosotros la psicóloga Altagracia Libertad Bolívar y María José Mieriterá. Regresamos en un momento, Regresamos a tu programa Cuento Contigo. Amigos, yo soy la señora Nena Torres y está con nosotros la psicóloga Altagracia Libertad Bolívar. Muy bien, hermosa. Y María José Mereter. Fíjense bien, fíjate bien. Quiero preguntarte algo, porque ya estamos entrando a los últimos segmentos.
¿Por qué nos cuesta tanto soltar?
¿Cómo dejar ir y olvidarnos para siempre?
¿Por qué nos cuesta tanto soltar?
¿Por qué quiero seguir cargando con ese sufrimiento y no lo quiero dejar ir? Me siento más cómoda sufriendo, me siento más cómoda porque las emociones son, pues son siempre son efímeras, ¿No?
Pero traen un mensaje que podemos nosotros preguntarle ¿Qué quieres? ¿A qué vienes?
¿Qué es lo que me quieres decir? Y conectarme con esa emoción. Pero ¿Por qué nos cuesta tanto dejar ir? ¿Por qué nos cuesta tanto soltar? ¿Por qué preferimos seguir sufriendo?
[01:12:56] Speaker B: Hermosa pregunta. Primero, el cerebro no quiere que seamos felices.
Vamos a empezar a entender eso. El cerebro quiere que sobrevivamos y la supervivencia muchas veces está relacionada a lo conocido, a lo que es seguro. Si tú tienes dos caminos, un camino de pronto lleno de basura y de pronto de animales salvajes y otro camino donde hay un jardín y animales tranquilitos, pero yo este jardín no lo conozco, yo conozco mi camino de basura y mi camino de hostilidad. Entonces el cerebro va a elegir lo conocido.
Es una tendencia justo para sobrevivir. Por eso nos cuesta tanto, porque esto es lo que conozco. El cerebro dice no, no, no, no, si María José nos trata mal, pero eso es lo que conocemos nosotros no sabemos cómo nos va a tratar la señora. Nena, mejor quédate aquí, no vaya a ser, no, el más vale malo por conocido, malo conocido que bueno por conocer. Encima la cultura popular de alguna manera nos refuerza estas creencias. Entonces, claro, al yo tener este miedo, porque es temor, o sea, ese rencor, siento que de alguna manera me está protegiendo de algo. De hecho, una utilidad tiene algunas personas.
Ay, pero ¿Por qué tú tienes ese rencor si eso lo único que te estás enfermando y lo único que estás haciendo es que te sientas mal? No, nena, no.
Algún beneficio te está dando, porque todo lo que se repite en un ecosistema, en este caso por el ecosistema, María José, el ecosistema, nena, es porque algún beneficio está trayendo, ya sea que te está evitando algo desagradable o algún algo bueno, por así decirlo, está dando a tu sistema ya sea porque lo está ayudando a sentirse seguro, lo está ayudando a estar en lo conocido y muchos de estos, de estas muchas personas suelen justificar también eso iba a justificar porque creen que eso los ha estado ayudando.
[01:14:52] Speaker A: No, no, no, no.
[01:14:53] Speaker B: Yo soy paranoica y yo siempre estoy pensando mal de la gente.
¿Por qué? Porque eso me ayudó una vez que a mí me iban a robar los 15 años y gracias a que yo tengo este ojo clínico no me robaron, terminan creyendo que gracias a eso no, no, yo sí es verdad que soy súper perfeccionista, pero si no fuese por eso yo no estaría aquí teniendo este cargo en no sé dónde. Entonces creen que no, no creen que eso los ha ayudado. Yo les digo no, no, tú no has llegado a ese cargo por el perfeccionismo, tú has llegado a ese cargo pese al perfeccionismo.
No, no, tú no te has salvado por esa paranoia, tú vas pese a esa paranoia que tú lo has logrado, no le debes. Porque estas cosas, como bien dijo María José, nos quitan muchísima energía, entonces nos aferramos porque es lo seguro, porque es lo conocido y porque el cerebro quiere que sobrevivamos, no le interesa que sea feliz, ese es su último interés. Y como nos ayudó en algún momento, porque ciertamente en algún momento nos ayudó, en algún momento esta máscara nos sirvió y cuando algo me sirve, cuando algo me ayuda a sobrevivir, no lo quiero soltar. Y como muchas de estas heridas se crearon en momentos en los que éramos muy vulnerables, la infancia, la adolescencia, ¿Qué me dice mi mente? No hagas algo porque vas a volver a sentir eso y puedes morir por lo que te digo, si estas heridas se crearon en etapas muy primarias, etapas muy primarias, las primeras de la vida, yo creo que voy a morir, es que esto no es juego, las sensaciones que siente el niño puedo morir, o sea, mi vida depende de esto. Entonces esto se activa en la adultez. Entonces las personas, tú le dices, hay cosas relativamente simples que tú le dices a la persona, pero habla, pero anda, anda y díselo. Y la persona se queda como congelada. El congelamiento es una evidencia traumática muy profunda. Se queda así como congelada, ¿Por qué? Porque su sistema cree que si habla le puede ir muy, muy, muy, muy mal y literalmente puede fallecer. ¿Y esto por qué pasa, nena? Porque en estas zonas del cerebro, límbicas, ahí no pasa el tiempo, la amígdala lo que quiere es protegernos, la amígdala no sabe que ya María José no tiene 10 años, no lo sabe, estas heridas no saben que el tiempo ya ha pasado. De hecho, cuando en los procesos terapéuticos, cuando cuando tienes contactos con estos traumas, el trauma sigue creyendo que María José tiene 8 años y esas partes, esas máscaras protectoras siguen creyendo que María José tiene 5 años, es que se crearon ahí y ahí en esa zona no pasa el tiempo. Entonces parte del proceso de estos hermosos procesos que se trabajan con trauma es actualizar, actualizar el sistema y decirle no, ya no estamos ahí, ya no estamos ahí, hay una adulta que te puede cuidar y soy yo.
Entonces claro, se activa la congelación, se activa la supervivencia y la persona le es muy difícil soltarlo, muy, muy, muy difícil porque es que literalmente el sistema cree voy a morir, me quedo congelada y eso con cosas que a los demás nos puede parecer simple, ay, pero díselo, ay, pero no sé qué. No, para ellos no, para ellos su sistema no es simple lo que está a punto de vivir.
[01:18:05] Speaker C: Claro, y es que ahorita que lo comentas también quería agregar un comentario porque a veces la verdad es que no entendemos bien cómo funciona el cerebro realmente como que tú y yo somos muy privilegiadas porque estuvimos en unas carreras que nos permitieron tener un estudio profundo del cerebro, pero al final del día el cerebro pues va evolucionando y tiene sus diferentes partes y el cerebro pues a mí me lo explicaban, la parte más abajo es la parte más primitiva, la que te ayuda a respirar, la que te ayuda a moverte, la que tiene en cualquier animal. Luego pues ya viene la parte emocional que ya es como un poquito más evolucionada, está por ejemplo la podemos ver en los perritos que te mueven la colita, que se emocionan, todo y luego viene esta parte que pues es lo que nos hace seres súper evolutivos, que es toda la corteza, la corteza frontal que tiene habilidades como para hacer matemáticas, construir edificios, hacer razonamientos, ganar premios noveles Y creo que lo importante también es entender esa parte del cerebro que ahorita tú comentabas, es decir, cuando tenemos una forma de supervivencia y es un ejemplo muy claro que pasa por ejemplo mucho en la Ciudad de México, suena la alarma sísmica y automáticamente la gente corre, ¿Por qué? Porque es la supervivencia la supervivencia la vamos a encontrar en una parte más media del cerebro, una parte mucho más primitiva que en la parte que la corteza prefrontal, ¿Por qué? Porque vamos a querer sobrevivir y a veces ahorita creo que lo hablamos desde los traumas y desde el soltar, ¿No? Dejamos todas estas como, no encuentro la palabra exacta, pero como sensaciones, todo ahorita corrígeme como se pueda, pero como estas acciones vienen desde esta parte primitiva y nunca las frontalizamos, entonces creo que justo lo que mencionabas de ponerle nombre, de razonarlo, de extenderlo, va a hacer que pase de estar en una parte de supervivencia y pase de ser de una reacción a ser una respuesta, o sea, entender que no estás en riesgo, decirle a tu cuerpo, oye, no estás, no te vas a morir, ahorita no te vas a morir, esto no lo tienes que tomar como si fuera de alarma sísmica, simplemente hay que entender qué es y para eso pues es súper importante el lenguaje, la psicoformación, el acompañamiento, entender perfecto para que pase de estar de una parte del cerebro aquí a una parte racional en la que lo puedas comprender, nominar y expresar. Entonces como que se me hace bien padre esto, corrígeme en lo que me equivoco porque yo soy estudiante de medicina, no psicóloga, entonces tengo ahí mis limitaciones, pero bueno, con lo que nos enseñan de la carrera podemos aprender un poco.
[01:20:44] Speaker B: No, no, nada que corregir, lo dijiste perfecto y me encanta el lenguaje que utiliza, simple, o sea, porque para eso estamos aquí, para educar, porque hace que las personas puedan entender. La psicoeducación, que lo iba a decir yo y me quitaste las palabras, es importantísima, parte de los procesos terapéuticos es la psicoeducación. Algunas personas cometen ese error de bueno, voy a picar la técnica y no le voy a explicar a la persona, no, explícale, explícale el cerebro entender qué es lo que está pasando, por qué está pasando y esto va a permitir no nada más todo eso que estás diciendo que pueda racionalizar muchas cosas, sino que no se juzgue, que es tan importante, porque entonces ay, qué estúpida fui, sonó esa alarma y salí corriendo y pegué grito, o sea, qué tonta soy, empieza a juzgarte cuando no, ¿Cómo vas a ser tonta? Se te activó la supervivencia, ¿Cómo va a ser eso tonto? Si eso es un funcionamiento de tu cuerpo que te está haciendo ese favor, quiero que sobrevivas y voy a hacer esto por ti. Pasa algo muy interesante con el cerebro, ¿Que es esto? Vamos a decir que es la médula espinal.
Esto sería, bueno, aquí estaría la parte rectiliana y aquí estaría la parte límbica, el sistema límbico, todo esto que sería el córtex.
Cuando estamos en un evento que nos detona, sucede esto, esta parte sale volando y nos volvemos solamente límbicos.
¿Y qué es lo que quiere la parte límbica? Tú lo acabas de decir, entonces quiere sobrevivir y muchas veces la gente no entiende que cuando el evento es muy, muy fuerte no estás pensando, olvídate ese momento es sálvese quien pueda. Esto suele pasar en momentos de mucha crisis, la amígdala toma el control, la amígdala dice no, prioricemos la supervivencia y el córtex queda sin energía, se queda un poquito secuestrado, por eso los psicólogos lo llamamos secuestro amígdalar, es como que la amígdala amarra el córtex y ahora mando yo y ella va a priorizar la supervivencia.
[01:22:44] Speaker A: Pues yo te voy a hacer esa pregunta para que nos vayamos con esto, que la pienses muy bien, quiero que nos sigas platicando de cómo es que la amígdala toma el control.
Piénsalo muy bien y ahorita nos platicas porque vamos a entrar al último segmento.
Qué pensaste bien esto.
[01:23:40] Speaker B: La amígdala al formar parte del sistema límbico, muchos teóricos la llaman a la amígdala la detectora de humo, entonces ella es la que decide qué es peligroso y qué no es peligroso. ¿Pero aquí viene algo interesante, nena, nosotros ya no estamos en una cueva donde tenemos que lidiar con un león o tenemos que lidiar con un tigre, ya cuando somos pequeños, eso que nosotros llamamos sobrevivir es que mamá voltee y no me quiera y se vaya y me deje llorando, que se burlen de mí, que critiquen mi cuerpo, o sea, estas cosas es las que asociamos a sobrevivir o a que me vaya muy mal, no tenemos que irnos, como que supervivencia? Es que no tuve para comer, por eso digo que lo sabemos, seres humanos somos muy complejos y tenemos que entender esta complejidad. Entonces la amígdala activa eso, cuando me están rechazando, no me quieren, no soy válida, empieza la amígdala a decir uff, no te van a querer y eso puede hacer que dejemos de vivir básicamente.
¿Ya cuando crecemos estos sistemas se activan con esta clase de cosas, no necesito que pase algo muy grave donde realmente mi vida esté corriendo peligro con que?
Con que yo, con que mis emociones, con que no me sienta validado. Se activan muchos sistemas bastante complejos. Entonces la amígdala necesito sobrevivir, agarremos el volante y llevo yo esto, llevo yo todas las decisiones y muchas de esas decisiones son límbicas, Quiero explicarlo. Muchas veces el que responde es la etapa del desarrollo donde se generó muchas veces ese trauma.
Si yo a los seis años me sentí súper criticada por mi familia porque yo pasaba y toda mi familia me decía que estás gorda, que estás gordita, que estás feita, que mírate esa panza, que nadie te va a querer, que no sé que no sé qué más. Pasa el tiempo y a lo mejor mi esposo, yo me estoy quitando la ropa y mi esposo ay, estás como gordita, o sea, se me activa eso y responde muchas veces la niña. ¿Y cómo responde la niña? La niña lo que quiere es sobrevivir, la niña muchas veces no se puede regular y entonces yo me puedo molestar o puedo llorar, ¿Sabes? Puedo llorar muchísimo o puedo congelarme o puedo entrar en un. ¿Por qué? Porque se activan esa parte, esa memoria donde se creó ese evento.
Entonces la supervivencia de la que se encarga la amígdala cuando se activa, no podemos muchas veces tener ningún raciocinio de la situación porque muchas veces la persona dice pero no sé qué me pasa, pero esto me está doliendo mucho y no entiendo, es como que, es como que no sé. Y la amígdala cuando se trata por ejemplo del miedo, suele o huir o luchar o congelarse, es como que necesitamos sobrevivir como venimos, al final somos animales que hacemos o atacamos o nos hacemos los muertos para que el rosa se vaya porque no nos quede otra, o patas para que te tengo y salgo escurriendo. Muchas de estas reacciones, cuando ya la persona pasa el momento y pasan los días y empieza ya a calmarse todo el sistema, la misma persona dice bueno, no era para tanto y uno le pregunta ¿Cómo hubieses actuado si no se hubiese activado todo eso que se activó? Bueno, yo le hubiese dicho a mi esposo oye, porfa, no critiques mi cuerpo, sobre todo cuando me siento vulnerable, que me estoy quitando la ropa porque eso me duele muchísimo, por favor no lo vuelvas a hacer. Hubiese hablado desde la adulta. Entonces usemos estas activaciones también para practicar uso mi imaginación, que es una herramienta fantástica para decir, OK, me voy a imaginar otra vez la situación y me induzco la emoción, vuelvo a sentir esa rabiecita, digo, ahí estoy yo como que sintiendo esa rabia y me imagino respondiendo como me hubiese gustado desde esa parte racional, conectada, esa adulta, y me imagino incluso ahí en mi cuarto hablando sola, no pasa nada, me imagino dando esa respuesta, lo que me hubiese gustado haber dicho, lo que me hubiese gustado hacer, y tenemos que entender que ahora este sistema frontal nuestro, que ahora sí lo tenemos, porque cuando estábamos chicos no lo teníamos desarrollado, puede proteger esa amígdala. Cuando yo le digo a las personas está para ti, está para ti, conecta contigo, que esa amígdala, que ese sistema nervioso sepa que te tiene. Si yo me altero y empiezo pero yo sí soy estúpida, pero Dios mío, ¿Hasta cuando yo con esta alteración, que ridícula ando con el corazón acelerado simplemente porque le voy a decir a mi jefe que me Tengo que ir 5 minutos tarde, temprano, o sea, son 5 minutos, pero yo sí soy ridículo?
¿Qué dice mi cuerpo? No, yo no la tengo, ¿Qué dice mi sistema nervioso? No, no la tengo, lo que tengo es juicio, lo que tengo es maltrato. Entonces ¿Qué es tenerme, Conectar con mi cuerpo, conectar con mi sistema, tocarme, respirar y decir aquí estoy yo? Decirle a ese sistema nervioso desregulado, que repito, es lo que llamamos la niña herida, un sistema nervioso que se activa por memorias previas, básicamente es aquí estoy yo, aquí estoy yo, ya tú no estás sola, ya yo resuelvo, no te preocupes, ya yo estoy acá. Es como que a un niño le pase algo y tú le digas usted quédese atrás que yo respondo, usted tranquilito que soy yo la que va a dar la cara. Entonces agarro a mi niño, a mi niña, mi sistema nervioso, lo atiendo, lo atiendo y puedo responder desde mi parte más adulta, pero esto hay que practicarlo, y esto hay que practicarlo en calma, o sea, yo no puedo esperar. Siempre digo a las personas, tú no mandas a un atleta a las olimpiadas a los dos minutos así ella tiene pinta de atleta, mándala a competir. No, primero hay que entrenarla y mientras más calmado esté al principio el ambiente donde tú lo estás practicando, mejor. Entonces si por ejemplo cuando yo voy a decirle que no a alguien, se me activa muchísimo este sistema, se me activa la mitad la quiere agarrar el control, porque cuando yo decía que no siendo pequeña, mi mamá me regañaba o me castigaba o me insultaba, entonces se me activa todo este sistema. Tengo que empezar por decir que no en cosas relativamente simples, voy a empezar por decirle a mi hermano que no me quiero comer ese tamal, que no me quiero comer esa yaca, que no empiezo por lo simple, empiezo practicando y ya luego voy subiendo digamos a no que sean más complejos o a situaciones donde poner límites sean más complejos, pero hay que practicarlo. Las personas creen, al final los eventos psicológicos son aprendizaje, muchos de ellos son un proceso de aprendizaje.
Ustedes no aprendieron inglés de un día para otro, usted no aprendió la bicicleta de un día para otro, es un proceso. Las personas dicen, ay, pero ya yo entendí, ya yo entendí que no era yo, que era la amígdala, porque sigue tomando el control, yo no entiendo, si, ya yo entiendo. No, no, ya va, vale, lo entiendes, pero ahora toca la práctica. Yo también entiendo cómo funciona un avión y yo no sé manejarlo, o sea que la comprensión no es suficiente, sino la práctica. Las personas se frustran mucho porque dicen lo volví a hacer, ya yo sabía y lo volví a hacer, no pasa nada, tú antes no sabías y ni siquiera eras consciente y ahora sí, antes no te dabas cuenta, lo hacías y no te dabas cuenta, ahora después de hacerlo te dabas cuenta y vale, me activé ya eso es un gran avance. Las personas quieren avanzar de la noche a la mañana y no es justo con un proceso de aprendizaje. Les digo a la persona, si usted hoy se está fumando 10 cigarrillos y la semana que viene se fuma 9, bravo, bravo. Es una mejora del 10% y te la tienes que reconocer esa mejora para poder motivarte e ir avanzando. La gente quiere decir no, yo lo que quiero soltar todo y no vuelvo a la semana nunca, yo lo que quiero es no volver celosa más nunca y no volver a ser profesionista más nunca, no se puede. Y otra cosa, pensar o sentir no significa retroceso, las personas bueno, es que todavía siento eso de vez en cuando, ahorita lo importante es qué haces con eso, no que lo sientas.
No podemos controlar lo que pensamos, no podemos controlar las emociones, podemos controlar cómo me relaciono con las emociones, le presto atención o quiero huir, me maltrato o me consiento, no importa lo que yo esté pensando, sino lo que haga con eso, cómo me relaciono con ese pensamiento y cómo me relacione con esa emoción. Siempre recuerdo, usted puede controlar su acción, pero no su emoción y menos su pensamiento, o sea, uno va caminando y eso llega y toca decir, OK, esto es un pensamiento, no significa nada, sigo adelante, el pensamiento va a significar lo que usted quiera que signifique.
[01:32:04] Speaker A: Muy bien, pues entonces tenemos que cerrar porque el tiempo se nos está terminando. ¿Aquí tenía yo algo que decirte, es mejor un mal amor que ningún amor, porque luego pensamos eso, prefiero un mal amor que ningún amor, cuando estamos en ese momento, verdad? Pues entonces fíjense amigos, aquí nos está platicando Altagracia que este proceso requiere tiempo, paciencia y sobre todo una decisión, una decisión tuya de priorizarte a ti misma, o sea, esto es un proceso en el que se requiere tiempo, paciencia y sobre todo una decisión.
Muy bien, ¿Con qué cerramos? ¿Tienes que dar tus redes para que todo el mundo pueda buscarte, danos tus redes y di con pequeñas palabras o con una frase, con qué cierras este programa?
[01:33:05] Speaker B: Bien, primero quiero dar las gracias. Gracias, gracias, gracias María José por sus intervenciones que me han encantado y me ayudaron mucho a darle contexto a lo que estaba diciendo. Gracias por la invitación, nena, gracias por tus preguntas y bueno, Psicomadam, Psicomadam es mi red, en todas las redes estoy como Psicomadam. Eso exactamente. Muchas gracias. Y tenerte a ti sería con lo que quiero cerrar. Procura tenerte, procura estar para ti, procura ser esa persona que cuando te sientas mal digas sabes, no importa porque me tengo, yo digo a las personas, yo puedo un día volverme loca, hacer algo muy feo y me vuelvo viral haciendo algo muy feo, y todo el mundo me rechaza y yo sé que me voy a tener a mí, yo sé que ahí recibiendo el rechazo de todo el mundo yo me voy a tratar bien y eso es lo que quiero que la mayoría inspirar y que las mayorías de las personas puedan sentir eso, saber que se tienen, que van a tener un buen trato, compasión y comprensión con ellos mismos que van a empezar, o sea, que van a empezar por ahí. Empieza por procurarte, procurar tenerte comprensión y compasión y estar ahí para ti. Eso, con eso quiero cerrar, o que.
[01:34:15] Speaker A: Cierras, María José, ya, porque ya nos vamos, nos queda un minuto.
[01:34:18] Speaker C: Muchísimas gracias, nena, por la invitación. Muchísimas gracias, Altagracia, quedo muy contenta con todo tu contenido y la verdad es que yo me llevo que pues realmente escuchemos, realmente qué yo me llevo con que aprendamos a escuchar nuestro cuerpo para poder identificar qué nos está queriendo decir y pues poder tener una mejor educación y saber nombrar las cosas por lo que son.
[01:34:44] Speaker A: Muy bien, pues a toda la comunidad Cuento contigo. Muchas gracias, Altagracia.
Muchas gracias, María José y a toda la comunidad Cuento contigo, muchísimas gracias por permitirnos entrar a su mente y a su corazón. Yo soy la señora Elena Torres y los esperamos el próximo domingo.